Columnas

De la percepción sobre la creatividad en México I

La economía creativa como fuente de ingreso en nuestro país.

¡Hola! Me da mucho gusto compartir nuevamente algunas ideas sobre industria creativa en un foro tan prestigiado como SoyEntrepreneur.com. Les escribo desde Pichilingue, en la hermosa Bahía de Puerto Marqués, Guerrero, tras un fin de semana de negocios felizmente productivo. Una de las maravillas de este lugar es que todos sus habitantes participan de estrategias creativas para incrementar el turismo y el bienestar de su comunidad y la de los alrededores, después de pasar tiempos difíciles para la región desde finales de 2010.

Los pobladores de la zona son arduos defensores de su patrimonio natural (literal, son de armas tomar) atendiendo sus deberes sociales, políticos y económica desde sus hogares, de forma ordenada y creativa para mantener una bahía limpia y atractiva a las inversiones, con respeto por la ley ambiental y mejor aún, con los mecanismos sociales adecuados para que permanezca así por mucho tiempo más.

Los creativos deberían tomar estas mismas iniciativas en sus respectivas disciplinas. El Informe sobre la Economía Creativa publicado en 2010 por el Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), derivado del consenso logrado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) para que las naciones miembro de la ONU instrumentaran mecanismos oficiales de medición sobre el desempeño de su industria creativa, puede ofrecernos grandes sorpresas sobre la situación que se vive al respecto en nuestro país.

En el informe realizado por Naciones Unidas, el cual presenta las cifras más actualizadas sobre el tema a nivel mundial, México posee el lugar #18 en el ranking global de las naciones mejor posicionadas en materia de economía creativa, en una lista dominada por el Reino Unido, Alemania, Estados Unidos y Hong Kong, quienes ocupan los primeros lugares.

Y aunque la participación de nuestro país en el mercado internacional de bienes y servicios creativos ascendía a poco más del 1.3% a finales de 2010, comercializamos una cifra superior a los US$5,167 millones por año, con una expectativa de crecimiento también anual superior al 9% desde 2003. Debo decir que esas cifras envidiables para muchos sectores industriales de nuestro país, son maravillosas noticias para todos los emprendedores creativos en México.

A nivel internacional, a pesar del grave entorno de crisis económica, el mercado de bienes y servicios creativos presenta tasas de crecimiento anual superiores al 14%, aun cuando el decrecimiento del 12% promedio es la tendencia actual que desafortunadamente, presenta la industria a nivel global.

Lo que me parece verdaderamente increíble –espero no ser el  único sorprendido–, es que una nación en la que no existe una política pública organizada y bien definida para abordar la economía creativa (aunque con muchos apoyos aislados, casi siempre para el creador y no para sus plataformas) como la nuestra, ocupe hoy con merecida dignidad la posición #18 de entre las más creativas del orbe. Las cosas no están tan mal como uno podría pensar originalmente, ¿no creen?

En lo personal, coincido con múltiples intelectuales y líderes de opinión que en los últimos años han reiterado que nuestro problema de fondo, al menos en el caso específico de los emprendedores creativos mexicanos, más que una dificultad de aptitudes y oportunidad, es un serio problema de actitud.

Tardaríamos semanas en recopilar y años de experiencia en entender, punto por punto, la serie de complejas características que anteceden a nuestra condición de supuestos vencidos, aun tras repasar célebres obras de maestros como Anatomía del Mexicano del sociólogo Roger Bartra o El laberinto de la soledad de nuestro Premio Nobel de Literatura Octavio Paz, que ni con toda la claridez, tesón y sabiduría de la que hacen gala sus letras, han logrado sintetizar las claves de este tema.