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Orgánicos en pleno ascenso

Estos productos ganan cada día más adeptos y ofrecen oportunidades para emprender desde producción hasta comercialización.
Orgánicos en pleno ascenso
Crédito: Depositphotos.com
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El sector de orgánicos ofrece oportunidades a lo largo de toda la cadena de producción. Hoy la demanda supera a la oferta, por lo que hay espacio tanto para más productores e intermediarios (como el caso de Aires de Campo) como minoristas, organizadores de ferias y tianguis, exportadores y certificadores.

Toma en cuenta que estos productos se hallan en la categoría premium (en términos de precio), esto fundamentalmente para compensar los mayores costos en que incurren sus productores para certificar su condición de orgánicos. Este sobreprecio varía según cada producto y oscila entre un 20 y un 40% del valor de la oferta tradicional.

La compra de alimentos orgánicos se ha extendido entre personas preocupadas por consumir comida libre de agroquímicos, pesticidas y hormonas. Asimismo, son consumidos por pacientes en recuperación de enfermedades como cáncer que cuidan especialmente lo que ingieren, en tanto que la carne orgánica es preferida por deportistas de alto rendimiento.

Si bien el café sigue representando la mayoría de la producción de orgánicos en el país (actualmente alcanza el 60% del total), la variedad de la oferta crece. Le sigue la miel (20%) y el resto corresponde a diferentes frutos, cereales y hortalizas.

Estos productos se distribuyen a través de diferentes canales: desde tiendas especializadas y naturistas hasta en los anaqueles de las cadenas de supermercados (donde cada vez tienen más presencia). También existen varios tianguis de orgánicos establecidos en el Estado de México, Guadalajara, Chiapas, Monterrey, Puebla, Oaxaca y el Distrito Federal.

Por otro lado, la producción de orgánicos en el país crece a una tasa del 20% anual. En poco más de una década, el área destinada a este tipo de cultivos se disparó de unas 50,000 a 400,000 hectáreas. “Es un sector en amplia expansión y con fuerte demanda”, comenta José Zamorano, director de Promoción de Productos No Tradiciones y Proyectos Exitosos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Este ritmo es consistente con la tendencia de la categoría a escala mundial y que la ubica entre las de más rápido crecimiento en la industria agroalimentaria. El funcionario calcula que la producción total de orgánicos en México vale unos $5,000 millones.

Pese a este auge, los mexicanos consumen apenas una décima parte de los orgánicos producidos en el país. Las exportaciones –el mayor negocio– ascienden a US$400 millones anuales; esto es cuatro veces más que hace 10 años.

No olvides el sello

El país cuenta con una ley de productos orgánicos desde 2006 y un reglamento publicado el año pasado. El auge ha dado lugar a la proliferación de certificadoras. Existen, por citar algunas, la mexicana Certimex y otras internacionales con capítulos nacionales como IMO Control y Ocia. Por su parte, el Gobierno Federal planea generar un sello que avale estos productos, de forma similar a la certificación otorgada por el Departamento de Agricultura en Estados Unidos. Lo importante es que prácticamente todo producto con certificación orgánica es demandado en el mercado europeo.

Normalmente los productores de orgánicos se organizan en grupos que varían entre 20 y hasta 200, para llevar a cabo el proceso de certificación de su producto, el cual toma de dos a tres años o incluso más. Y desarrollan un plan de conversión en conjunto con las empresas certificadoras que dan su aval a partir de diversos análisis que incluyen suelo y agua. La certificación implica costos para los productores porque requiere de capacitación y sistemas de conversión y control interno. La buena noticias es que a través del Fideicomiso de Riesgo Compartido (FIRCO), la Sagarpa cubre la mitad del costo.

Ferias y productos

También existe un mercado por explorar de ferias, donde los productores deben asegurar su presencia para sumar nuevos clientes. Una vez certificados, el Gobierno los apoya en esta tarea para que viajen a ferias nacionales (Expo Orgánicos) e internacionales (como Biofach en Alemania y All Things Organic en Estados Unidos) a exponer su oferta.

Los productos con mayor potencial son las frutas (como mango y aguacate), las hortalizas y la miel. El café vivió un auge, pero actualmente tiene mucha competencia por parte de productores colombianos y brasileños. Además, en el sector pecuario hay una gran oportunidad debido a la escasa oferta de carne orgánica, huevo, leche y lácteos (y toda una gama: quesos, crema, mantequilla y yogurt).

Por su parte, un distribuidor o comercializador de estos alimentos tiene buenas expectativas porque el mercado local se encuentra en franca expansión. “La gente está entendiendo la importancia de los productos orgánicos para preservar la salud y evitar riesgos sanitarios”, dice Zamorano, de la Sagarpa. De modo que hay espacio para abrir más puntos de venta.

Eso sí, no hay que perder de vista que las tiendas especializadas en estos productos tendrán el reto de encontrar proveedores, ya que la oferta es insuficiente. Por ejemplo, los clientes de la tienda que Aires de Campo tiene en el Distrito Federal están muy pendientes de cuándo llegan los lotes de pollo y carne de res para surtirse antes de que la mercancía se agote.

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