Emprendedores

Un emprendedor de altura

Con el patrocinio de Nextel, Alas del Hombre se ha mantenido como líder en vuelo en parapente en Valle de Bravo.
Un emprendedor de altura
Crédito: Depositphotos.com

Desde que era niño, Miguel Gutiérrez soñaba con volar como las aves. Su padre fue pionero y promotor de la aviación deportiva y siendo Miguel aún muy joven realizó su primer vuelo en parapente, una especie de planeador sin motor que, aprovechando las corrientes de aire -conocidas como termales-, puede alcanzar una altura de hasta 4,000 metros.

Para Miguel, esta “mágica experiencia” marcó su vida. Poco a poco comenzó, junto con su hermano, a tomar cursos alrededor del mundo para capacitarse y otorgar clases a sus amigos y conocidos. En 1976 fundó Alas del Hombre como una asociación civil, misma que, una década después, se constituiría como una empresa exitosa dedicada a la promoción, fomento e instrucción del vuelo en parapente, colocándose como una de las escuelas más reconocidas del país.  “Fue algo fortuito, nunca pensé que me dedicaría a esto”, asegura. 

Desde los años 70´s, el parapentismo había adquirido una gran afición, sobretodo en Europa y Estados Unidos, pues era el deporte aéreo más accesible, barato y fácil de transportar. Sin embargo, en esa época el turismo extremo aún no se explotaba en México. Fue entonces que la familia Gutiérrez encontró en Valle de Bravo las condiciones climatológicas ideales para practicarlo y decidió convertir este Pueblo Mágico del Estado de México en el mejor destino para los amantes de esta actividad.

Hoy en día, el vuelo en parapente es la principal aventura que se realiza en Valle. Además del magnífico espectáculo que produce sobre el tranquilo poblado de techos de teja, atrae a miles de turistas nacionales y extranjeros que acuden a los torneos, lo que significa un importante aporte a la economía de la región.

Alianzas ganadoras

Miguel asegura que el crecimiento que ha tenido Alas del Hombre no hubiera sido posible sin las alianzas estratégicas con agencias de viaje, medios de comunicación, instituciones gubernamentales y empresas privadas que forjó desde sus comienzos.

Esta tendencia inició con el apoyo de los parques Xcaret y Xel-Há, localizados en la Riviera Maya, que insertaron los logos de las marcas en los paracaídas. No obstante, desde hace ocho años cuenta con el sólido patrocinio de la reconocida compañía de telefonía móvil, Nextel, el cual motivó a cambiar la razón social de la empresa por Nextel Aventura, aunque los primeros años funcionó bajo el nombre de Nextel Extreme.

Gracias a esta alianza, Alas del Hombre se ha mantenido como líder del vuelo en parapente en Valle de Bravo.  “Nos sirvió para saber qué quiere un patrocinador, cómo mantener la imagen de una marca y llevar puesta la camiseta de la misma”, añade el director general.  Así, mientras él recibe los recursos necesarios para reinvertir en la actualización de los equipos y capacitación de pilotos, Nextel obtiene el ver su nombre sobrevolando los cielos de este famoso paraje de fin de semana, “quedándose en la memoria de las personas”.

Por otro lado, la experiencia de más de 30 años en el turismo deportivo y la seguridad que entregan sus servicios le han valido la certificación del Programa de Calidad Moderniza, otorgado por la Secretaría de Turismo (SECTUR). Esta denominación garantiza el apoyo estatal para el desarrollo de eventos y la inversión en infraestructura, como la nueva pista de aterrizaje, instalada a un costado del lago.

Diversificando el negocio

Cada año, Nextel Aventura realiza alrededor de 2,000 viajes turísticos, certifica a decenas de pilotos con la licencia USPA (válida en todo el mundo) y organiza campeonatos internacionales donde participan más de 50 países como el Abierto Monarca de Parapente, a finales de enero. Pero el negocio no termina ahí.

Y es que el empresario ha sabido aprovechar el flujo de visitantes, principalmente conformado por familias, para ampliar su oferta. “En México, el deporte de aventura es reciente y novedoso aún, por lo que ofrece grandes oportunidades para los emprendedores”, señala Miguel. Por ello, creó Alaventura, una unidad de Alas del Hombre, que además del parapentismo tradicional ofrece otras actividades ecoturísticas como el original parahawking, donde un águila entrenada realiza el vuelo a la par del aviador.

Actualmente, cuenta también con una tienda de artículos relacionados con este deporte en la Avenida Costera desde donde salen camionetas de tropa 6 x 6 que, además de dirigirse a la zona de despegue, ofrecen tours a los distintos parques ecológicos y estatales. Asimismo, fungen como organizadores del festival de cortometrajes Valle de Bravo en corto. “Es una manera de difundir la cultura y los viajes por México”, señala el intrépido emprendedor.

Pero para Miguel lo más importante es que con su empresa puede compartir la posibilidad de "cumplir el sueño de volar como los pájaros, donde tú mismo eres el motor". Hasta la fecha han realizado más de 13,000 viajes, donde los asistentes, además de una experiencia inolvidable de vida, se llevan otro recuerdo: una camiseta que tiene inscrito Yo volé. “Y la mayoría regresa”, concluye.