Columnas

De la percepción sobre de la creatividad en México III

Emprendedores como Daniel Espinosa y Pineda Covalín demuestran que ejemplos de profesioniastas creativos hay muchos

Ejemplos de creativos mexicanos sobran. Pensemos en un Daniel Espinosa de los Monteros, diseñador de joyería oriundo de Taxco, Guerrero, que decidió reinventar los talleres de platería de su familia para ofrecer una propuesta en plata de lujo accesible a la clase media.

Su estrategia comercial aunada a la calidad de accesorios de diseño atractivo, funcional y eminentemente contemporáneo funcionó; la compañía se capitalizó, decidió franquiciar sus puntos de venta y en pocos años logró reunir casi 400 locales a nivel internacional: ahora es el único joyero latinoamericano que comparte aparadores con Cartier y Van Cleef & Arpels en la tienda departamental de lujo Harvey-Nichols de Hong Kong.
Sudáfrica, España, Francia, Italia, Rusia, China y Dinamarca son algunos de los países donde existe presencia comercial rentable y consistente de Daniel Espinosa Joyería.

¿Casos de éxito en el mundo del publishing independiente mexicano? Existen jóvenes emprendedores operando licencias de publicaciones internacionales con gran éxito en nuestro país; lo que en mi experiencia personal, además de una inversión relevante exige de visión, buen gusto y el empeño constante en el proyecto, que suma además excelentes relaciones en el universo publicitario mexicano.

Tal es el caso de Juan Pablo de Tavira y Diana Fabre responsables por la creación de NYLON México, la young indie bible más seguida de principios de siglo y nuestra propia versión de una de las revistas de estilo de vida más propositivas de la escena editorial internacional.

Podríamos hablar también de los hermanos  Javier y Santiago Sánchez, jóvenes arquitectos con más de 40 premios nacionales e internacionales, responsables de darle una nueva cara a las colonias Condesa y Roma de la Ciudad de México, una zona de gran valor histórico por sus construcciones art-decó y amplias avenidas arboladas, vibrantes de una vida bohemia y sofisticada.

Sobra decir que los Sánchez repiten ya en otras ciudades de América Latina la maravillosa síntesis entre modernismo y tradición con la que lograron identificar a uno de los barrios más trendy de Iberoamérica.

Faltan muchos ejemplos más por recorrer… la marca Pantera de las hermanas Laviada, el urbanwear Grypho de Mauricio Olvera, las sedas inconfundibles de Pineda-Covalín –que han llevado el alma de la artesanía de México alrededor del mundo en forma de corbatas y mascadas–, diseñadores industriales como Héctor Esrawe y la marca Pirwi, arquitectos de interiores como Ricardo Barroso y Roy Azar, sellos discográficos independientes como Noiselab de Héctor Mijangos, directores creativos mexicanos en firmas internacionales de gran consumo como Ricardo Seco para Converse, proyectos arquitectónicos de relevancia y vanguardia internacional como la Ruta del Peregrino, promovida por Aurelio López-Rocha desde la Secretaría de Turismo de Jalisco. En fin, se podrán dar cuenta de que lo que nos sobra es material para aprender de quienes ya han logrado sus metas y siguen caminando por más.

Así que preferimos mostrarles cada uno de éstos casos de éxito en particular y con un análisis profundo de cuáles fueron las ventajas competitivas que impulsaron su éxito.

Recuerda que emprender es un acto de vida y que requiere de una actitud positiva ante las dificultades de cualquier negocio, pero más que nada necesitarás de una certeza muy puntual: antes, ahora y después de ti existen y existirán multitudes de mexicanos que han logrado impulsar sus bienes y servicios creativos en la cima del consumo internacional y más importante aún, influyen directamente en lo que la sociedad encuentra útil, necesario y/o hermoso.

Vivimos en un país repleto de oportunidades y buenos negocios para los profesionales de la creatividad que sean disciplinados, estudien su mercado meta y en consecuencia, ofrezcan un producto y/o servicio creativo en precio, en tiempo y con la calidad que exigen los estándares internacionales. Hoy por hoy es duro el proceso de innovar para sorprender a un consumidor más informado y con hábitos y gustos cada vez más personales.

Los dejo con una consideración final, tal como Jean-Baptiste Say, publicista y ecónomo francés que acuñó el término entrepreneur para referirse a aquellos individuos que se arriesgaban a invertir la riqueza de su tierra (como único capital que poseían) en proyectos completamente ajenos al agro para generar más riqueza social a finales del siglo XVIII; John Howkins, quien creó el término “economía creativa” en su libro The Creative Economy: How People make money from ideas habla de repetir el mismo proceso al que se refería Say respecto a los entrepreneurs de hace más de 200 años:

“Así como los entrepreneurs desbloquearon la riqueza de la tierra al dirigir sus utilidades hacia otro tipo de inversiones para generar aún más riqueza social, los profesionales de la economía creativa de hoy en día desbloquean la riqueza que hay en sí mismos (muchas veces con su talento como único capital) para generar más riqueza social, lo cual  les permita crecer e incrementar el nivel de vida de quienes le rodean.”