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Mercado de seminuevos

Lo Mío es Tuyo cambió la forma de operar de un sector comúnmente informal: la compra-venta de artículos de segunda mano.
Mercado de seminuevos
Crédito: Depositphotos.com
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Decir que un producto es de segundo uso podría no sonar del todo alentador, sobre todo si se trata de muebles, artículos de electrónica o de línea blanca. Este tipo de comercio podría relacionarse con baja calidad, desgaste y malas experiencias de compra. Pero, como lo comprobaron Oswaldo Trava y Diego Creel, si se hace de manera profesional –agregándole valor y ofreciendo atención y asesoría– la percepción del cliente cambia.

Con estos principios en mente, en 2009 crearon Lo Mío es Tuyo (www.lomioestuyo.com), una empresa dedicada a la compra-venta de artículos seminuevos en buen estado. Y acertaron: en 2011 no sólo abrieron seis tiendas, sino que triplicaron sus ventas con respecto al año anterior, compraron más de 11,000 artículos (para revenderlos) y recibieron a cerca de 25,000 clientes. Su éxito tuvo eco y en octubre pasado fueron reconocidos como Emprendedores Endeavor, lo que los ha llevado a perfeccionar su modelo de negocios.

Aunque en una primera etapa el negocio aceptaba productos de todo tipo, actualmente sólo recibe los de tamaño pequeño (que una persona pueda cargar). Por ejemplo: objetos decorativos, deportivos, de audio y video, de entretenimiento, cámaras, equipo de cómputo, celulares, herramientas y artículos de línea blanca. Eso sí, nada de piratería.

“Somos una solución a la falta de liquidez porque damos dinero por las cosas que la gente ya no utiliza o necesita; también vendemos productos de segunda mano en buen estado a precios accesibles. Todo sin complicaciones, de manera confiable, formal, rápida, con facilidades y sin endeudamientos”, asegura Oswaldo.

¿Cómo funciona?

Las personas –de todos los estratos sociales– acuden con su artículo a una de las 10 tiendas ubicadas en el Distrito Federal y el Estado de México, donde personal calificado lo valúa para comprobar que funcione, que esté en buen estado y que es legítimo. Si es aceptado, los datos del producto se registran, se le asigna un código de barras y el precio de venta. Esta información se publica tanto en las tiendas físicas como en la virtual (y se complementa con tres fotografías digitales).

Cuando el artículo es vendido, se hace el depósito correspondiente –la empresa cobra una comisión del 40% sobre el precio de venta–. Si un mes después el objeto sigue disponible, se reduce el precio en un 10%. Si continúa a los 30 días siguientes, se rebaja un 20% adicional. Al pasar 90 días en piso de venta, se notifica al dueño para que lo recoja y, si en siete días no lo reclama, el objeto se considera abandonado y se dona a alguna institución sin fines de lucro.

Otro esquema es el de oferta inmediata, en el cual Lo Tuyo es Mío paga al instante y en efectivo por el objeto y lo pone a la venta. “Pagamos alrededor de un 70% más que lo que ofrece una casa de empeño”, señala Diego. Adicionalmente, maneja el pago al instante con vales que las personas pueden canjear por otros artículos de las tiendas a manera de trueque.

La firma también representa una opción para que los compradores puedan adquirir productos de calidad a un precio hasta un 50% menor que en tiendas departamentales. Y, a diferencia de los sitios Web de venta de segunda mano, los usuarios pueden visitar las tiendas físicas para ver, probar y comprobar el estado de los artículos antes de adquirirlos, acceder a planes de crédito y tener garantía por hasta seis meses para cubrir reparaciones o cambios.

“Procuramos que los clientes tengan una experiencia de compra positiva y decorosa. Todo esto nos ha funcionado, pues la frecuencia de visita es de dos veces al mes con un ticket promedio de $1,100”, comentan los emprendedores.

Incluso, se puede ingresar al sitio Web para consultar el inventario en tiempo real, ya que todos los artículos añadidos o vendidos son actualizados de forma inmediata. La apuesta a futuro de la versión en línea es que las personas puedan no sólo comprar, sino vender sus productos en esta plataforma haciendo un prepago de paquetería para enviarlos a la Ciudad de México.

Otro de los segmentos que atienden es el de corporativos o empresas que desean cambiar, vender o renovar sus equipos. Por ejemplo, un hotel que quiera deshacerse de sus antiguos televisores o una compañía que vaya a cambiar sus laptops por unas nuevas. “No inventamos el hilo negro, sino que revolucionamos un mercado mal atendido con una propuesta innovadora”, dicen Oswaldo y Diego.

Para este año, los socios asegurarán el crecimiento de la marca con la apertura de 15 sucursales más en el DF y Estado de México. Y de la mano de la aceleradora de negocios Endeavor, continuarán con el proceso de estandarización de operaciones para simplificar y eficientar los procedimientos de la tienda. “El apoyo y mentoría que hemos recibido han sido muy valiosos porque logramos reducir el tiempo de aprendizaje que tiene todo negocio joven”, finaliza Oswaldo.