Hide this Looking for English Content? Click here

Profesionaliza un oficio

Sr. Cerrajero reinventó un servicio tradicional para posicionarse como una marca líder en Monterrey.
Profesionaliza un oficio
Crédito: Depositphotos.com
  • ---Shares

La vida en pareja brindó algo más que alegrías hogareñas a Érika Frías y Alejandro Alanís –dueños de Sr. Cerrajero, empresa de servicios de cerrajería profesional– desde que se conocieron en 2002. Su educación –ambos graduados del Tecnológico de Monterrey: ella en Contaduría, él en Ingeniería Industrial– y su necesidad de construir una forma de subsistencia propia, los llevó a desarrollarse más allá de sólo ejercer sus respectivas carreras.

“Llega un momento”, explica Érika, “en que debes de realizar tus proyectos para que no se queden en un sueño”. Por eso, desde 2006 inició la aventura como empresaria en Monterrey con un despacho llamado Contabilidad, Impuestos, Finanzas y Asociados (CIFA); y un poco después, abrió una boutique de ropa.

Eso sí, algo que los dos comparten es la vocación por lograr la independencia económica. “No sólo somos pareja, también somos socios y compañeros en la carrera por consolidar un patrimonio juntos”, subraya la emprendedora.

En 2008, aún siendo novios, Alejandro le contó a Érika una idea de negocio. Se trataba de un servicio estandarizado y sistemático de cerrajería a domicilio, con una marca propia, manuales y un know how tan profesional como el de un modelo de franquicia.

Así, juntos comenzaron por analizar a detalle el mercado y las posibilidades que tenían de crear un negocio que impactara entre los consumidores de su región. La finalidad: construir una oferta con un valor diferente a las opciones tradicionales existentes en el mercado local.

De la idea a la práctica

El resultado fue Sr. Cerrajero, cuyo catálogo de servicios incluye cerrajería a domicilio, así como la venta de productos (llaveros, candados, etc.) y la asistencia de urgencias.

La marca cuenta con una página Web y teléfonos fijos disponibles para el público que desee contratar sus servicios. Incluso, se enriquece la experiencia de pago y se da una imagen más profesional al cobrar lo mismo en efectivo que con terminal móvil. Además, el personal le da consejos al cliente para minimizarle gastos innecesarios en cerrajería.

Igualmente, esta propuesta responde a una necesidad de la población en la ciudad de Monterrey.“Pocos cerrajeros dan la confianza y atención necesarios, pues funcionan como modelos de autoempleo y no como verdaderas empresas”, detalla Alejandro, quien tiene una larga tradición familiar en este oficio que se remonta a más de 30 años, con un local que su abuela fundó en Tampico, Tamaulipas.

A finales de 2009, la pareja arrancó formalmente las operaciones de Sr. Cerrajero con el nombre registrado. “Iniciamos con dos empleados –uno para atención a cliente y cobranza, y el otro para operación y servicio– y unas 150 órdenes de clientes al mes”, cuenta Alejandro. “Todo esto en un local y con un automóvil con branding para dar los servicios a domicilio que incorporamos poco después”, agrega el emprendedor. “Y las personas a las que contratamos no eran cerrajeros: en realidad fuimos nosotros quienes los capacitamos para desempeñar esas tareas”.

Debido a que el nuevo concepto comenzó a tener éxito muy pronto, la pareja tuvo que cerrar la boutique de ropa, porque de otro modo Érika, quien se encarga de administrar y dirigir Sr. Cerrajero, no hubiera podido dedicarle el tiempo necesario para desarrollar la estrategia del negocio.

Y esta decisión se vio compensada con un toque de magia a finales de 2010, cuando Alejandro y Érika se casaron, sellando su compromiso para siempre.

Evolución constante

Para el coach ejecutivo y catedrático de la Universidad Iberoamericana, Raúl Gutiérrez, agregar valor no sólo implica la innovación más compleja, sino –como en este caso– la sistematización de una actividad sencilla a la que le faltaba estructura empresarial. “Por eso, un negocio se vuelve una empresa seria en el momento en que se le añade profesionalismo”, sentencia el experto.

Además, la situación actual en el norte del país ha jugado a favor del concepto de Sr. Cerrajero. “El clima de inseguridad que se vive desde hace algunos años ha incentivado a que la gente sea más cautelosa y sólo acuda a quienes le ofrecen garantías de certidumbre, ya que se trata de las llaves de entrada a sus casas, autos u oficinas”, dice Érika.

Entonces, ¿cómo ganarse la confianza de los clientes? La estandarización de procesos para una idea de negocio que suma seguridad y profesionalismo a un oficio tradicional ha permitido que el nuevo modelo de cerrajería de los emprendedores crezca. Actualmente cuentan con dos locales, 12 empleados y hasta 900 órdenes de clientes al mes.

Érika cree que ya se han ganado “un lugar entre los regiomontanos”. Mientras que entre sus próximos proyectos está activar un número 01 800 para atención a clientes las 24 horas e integrar una red de cerrajeros que compartan los criterios y valores de la marca.

La pareja aún está probando qué tanto puede crecer su negocio y hacia dónde puede evolucionar antes de acercarse al modelo de franquicia. De ahí que Alejandro aún mantenga un trabajo fijo y Érika sea quien se dedique más a la operación y dirección de Sr. Cerrajero, compaginando sus actividades con las del despacho fiscal.

Su estrategia, por ahora, se focaliza en las redes sociales e Internet. Para Érika, “la finalidad es transformar este negocio en una plataforma para generar más empleos y seguridad entre los ciudadanos”.

*Sr. Cerrajero ganó tercer lugar de nuestro concurso Tu emprendimiento en un tweet

OK

This website uses cookies to allow us to see how our website and related online services are being used. By continuing to use this website, you consent to our cookie collection. More information about how we collect cookies is found here.