Emprendedores

Tropicaliza un concepto

Para salvar un restaurant, Juan Carlos añadió un toque mexicano a la cocina brasileña y creó Río Churrascaría Do Brasil.
Tropicaliza un concepto
Crédito: Depositphotos.com

Juan Carlos se convirtió en emprendedor para apoyar a su padre y a su tío quienes habían puesto un restaurante típico mexicano que no estaba consiguiendo buenos resultados. Por eso, estando en los últimos semestres de la carrera de Derecho, el joven decidió abandonar sus estudios y el camino fácil de ser abogado como su papá para dedicarse por completo al negocio, donde descubrió su pasión.

El local, ubicado en Río Tiber, en la Ciudad de México, requería una transformación profunda. Y a Juan Carlos -quien estudió un diplomado en Administración y operación de empresas de alimentos y bebidas en la Universidad Iberoamericana- se le ocurrió una excelente idea para revivirlo: abrir un restorán de raíces cariocas que se adaptara a los gustos de los capitalinos. El resultado fue Río Churrascaría Do Brasil, un lugar decorado al estilo rústico pero con tendencias modernistas.

Para dar con el concepto ideal, Juan Carlos visitó muchos establecimientos que ofrecían comida brasileña y aprendió (principalmente en la televisión e Internet) las recetas para elaborarla. “Cuando inicié en el negocio no sabía ni hacer una quesadilla”, señala el director general, “ahora soy un auténtico apasionado de la cocina”.

A través de este proceso de aprendizaje descubrió que aunque este tipo de gastronomía era bien aceptada por el público, no se ajustaba del todo a las costumbres de los comensales en el país. Fue entonces cuando apostó por agregarle arroz, salsas, totopos y frijoles, dando vida a un menú compuesto por 10 cortes de carne importada, conocidos como “espadas”. Éstos se acompañan con una barra de ensaladas y una guarnición (entre 20 opciones) por el precio de $99 pesos, y por las famosas caipirinhas (un coctel preparado con ron) de diferentes sabores.

A sólo tres años de la creación de Río, la empresa se ha expandido de manera considerable. Actualmente, cuenta con tres sucursales: la original de Río Tiber en la Colonia Cuauhtémoc; una en Valladolid en la Colonia Roma y otra en Nezahualcóyotl, en el Centro Histórico. En esta última -localizada dentro de un edificio corporativo- ofrecen también desayunos que consisten en una amplia variedad de platillos tradicionales, como los huevos rancheros, con un toque brasileiro.

Crea un equipo de aliados

De acuerdo al restaurantero, la clave para sobresalir en una industria tan competida es la innovación y brindar calidad a un precio accesible. Sin embargo, añade otro elemento primordial: la capacitación y compromiso del capital humano.

En Río Churrascaría Do Brasil laboran 58 empleados, pero uno de los grandes retos a vencer en este sector es la constante rotación del personal. En este punto, su estrategia se ha basado en contratar a colaboradores que comparten los valores y la visión de la empresa y realizar distintas actividades de motivación, como su equipo de futbol. “Cuando alguien se une a nosotros, le hacemos entender que no es un empleo, sino un proyecto de vida”, dice Juan Carlos.

Asimismo, otra de las claves para el funcionamiento adecuado del restaurante es la separación de la cocina, la administración y la operación. En Río no existe un gerente general sino un sistema de subgerentes dedicados únicamente a un área específica. “Esto se traduce en un mejor servicio al cliente”, advierte el empresario quien se ha desempeñado en todos los departamentos y aplica esta modalidad en cada una de las sucursales.

Entre las proyecciones de la compañía están la apertura de un nuevo local en Polanco o en la zona de Santa Fe en unos cuatro o cinco meses y la promoción de la marca en las redes sociales. “Sólo lo conseguiremos si el trabajo de todos los miembros se sigue viendo reflejado”, concluye.