Emprendedores

Emprende cada día

El espíritu inquieto de Alberto Álvarez lo motivó a dejar el mundo corporativo para crear negocios y reiniciar proyectos.
Emprende cada día
Crédito: Depositphotos.com

Al iniciar la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Iberoamericana, Alberto Álvarez Morphy estaba consciente de lo que necesitaba para conseguir sus metas. Pero sus padres, preocupados por su disciplina, no lo veían así y el primer día que decidió faltar a clases lo reprendieron. “Mi paso a la vida emprendedora comenzó al hacerme cargo del costo de mi educación para tener el derecho de mandar sobre mi desarrollo profesional”, explica.

Con el tiempo, el afán de ser dueño de su tiempo y su trabajo lo llevó a transformarse en un emprendedor serial que ha vendido ya dos empresas por montos superiores a los US$1.5 millones. Y es que Alberto piensa que crear y tener dinero con ideas propias es algo que pocos se atreven a asumir como forma de vida. “La búsqueda de la riqueza a corto plazo es ciega; y el error de los nuevos empresarios es creer que serán millonarios en un par de años”.

Creatividad intrapreneur

“El aprendizaje de un innovador empieza desde su experiencia laboral”, dice Fernando Lelo de Larrea y de Haro, mentor de Endeavor. Por su parte, el emprendedor serial añade: “eso es así porque los retos que imponen los corporativos predisponen a asumir una visión sistemática, rigurosa y centrada en el diseño de un todo que funciona de manera orgánica”.

El caso de Alberto es congruente con estas máximas. Comenzó como asistente de Mercadotecnia en Grupo Condumex, donde hacía listas de precios y el análisis de rentabilidad de cada producto. Sólo duró un año porque le ofrecieron trabajo en Procter & Gamble, “donde por cuestiones de plantilla terminé haciendo de todo”, recuerda de aquellos esfuerzos iniciales.

Año y medio después, tomó una oferta de trabajo en Xerox como gerente de Marketing. La cultura corporativa de esta compañía le permitió diseñar entre 1991 y 1993 un sistema de telemarketing basado en el análisis económico del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que sectorizaba por zonas con la misma densidad comercial. El resultado: Xerox pasó de vender en tres ciudades a acaparar toda la República.

Luego, recibió una propuesta para crear un programa de lealtad en Banamex. “Con esto me catapulté de forma meteórica con proyectos como Banamex Premia”. Y como pilón, tuvo la oportunidad de realizar un MBA en Marketing and Organizational Behavior en la Universidad de Cornell, en Inglaterra.

El valor de la autonomía

Alberto inició el siglo XXI como country manager de una empresa nacida del boom de las punto com. Pero los malos manejos de los ejecutivos lo obligaron a renunciar. “Cuando le dije a mi equipo que abriría mi propia compañía, más de la mitad decidió aventurarse conmigo”, cuenta Alberto del momento en que fundó Uno a Uno Soluciones Integrales.

Gracias a la red de contactos y su experiencia, se ganó la confianza de marcas importantes. Para el primer año, facturó más de US$500,000, con clientes como Microsoft, Nokia, Pfizer y Colgate. De esta manera, en 2004 el corporativo inglés Grass Roots, especializado en mercadotecnia digital, decidió comprar Uno a Uno, que ya contaba con la mejor cartera de clientes del país.

Tras la transacción, Alberto se sumó a ellos como vicepresidente para Latinoamérica. “Y les ayudé a pasar de US$1 millón de facturación anual en México a los US$10 millones... hasta que me topé con un directivo con criterios opuestos a los míos y renuncié”, señala.

Nuevamente sin empleo arrancó otro proyecto: Nefelogix, enfocado en cloud computing. Su éxito fue tal que, una vez lograda la base inicial de clientes, creció a razón de 100% mensual. Sin embargo, recibió una oferta de compra por parte de una firma estadounidense, por lo que vendió el know how, la tecnología y las cuentas de sus clientes.

Ahora Alberto tiene dos empresas: EBComm –que desarrolla tecnologías y servicios Web– y Digital Friks –agencia digital de e-commerce y mercadotecnia–. “En la primera creamos nuevos conceptos que beneficiarán a las Pymes en la venta y distribución desde canales digitales; en tanto que en la segunda damos servicios de marketing y asistencia para marcas vía Internet”, explica.

El nuevo producto de EBComm fue lanzado a principios de febrero de este año. Se trata de un portal para crear una tienda en línea, llamado haztutienda.com. El costo por obtener un dominio propio es de $2,500 iniciales y $1,500 mensuales, con una capacidad de hasta 2,000 fotografías de producto, un giga de espacio y cinco cuentas de e-mail. Además, lleva un registro detallado de las ventas, así como el estatus de los pedidos.

La ventaja es que ya incluye hosting, dominio, servicios de paquetería y formas de pago por Internet que garantizan seguridad y comodidad al usuario. “Esta opción puede ser más que accesible para una ferretería, por ejemplo”, agrega el emprendedor.

“A mí me interesa dar servicios de clase mundial y eso sólo se logra si estás conectado a nivel mundial”, afirma. “La finalidad de haztutienda.com es vender un servicio de primera a un precio más que competitivo y que las empresas cuenten con un espacio propio para ofertar sus productos. También ya planeo lanzar otra plataforma similar para que el cliente haga su sitio Web a un costo igualmente bajo”.

Además, al buscar un proveedor en Estados Unidos, EBComm terminó siendo el representante de RackSpace en México, lo que le permite comercializar sus servicios en territorio nacional. “Nuestra meta de aquí a dos años es contar con 10,000 tiendas on line en nuestro sitio”, sentencia Alberto.

Las reglas del juego

Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas en esta carrera. “Para echar a andar haztutienda.com dejé de percibir un salario o ingreso seguro durante seis meses”, comenta el emprendedor serial. “Llega un momento en que debes decidir entre tener dinero o desarrollar el proyecto”.

La ventaja es que, según Alberto, una vez constituida la organización gozas de un trato de iguales. “Para mí, los puestos son de funciones más que de jerarquías, ya que los ‘altos ejecutivos’ sólo detentan responsabilidades mayores. Y por supuesto: la productividad es más importante que las horas de oficina”.

Finalmente, este emprendedor que ha seguido su instinto deja una reflexión: “ninguna empresa es para toda la vida. Ya he vendido dos, y pienso hacerlo con más. Lo único que vale es la gente que te rodea y te ayuda a construir algo más grande que el dinero”.

Volver a emprender

Para Fernando Lelo de Larrea existe un perfil de emprendedores con mucha facilidad para detectar oportunidades de negocio. “Esto, sumado a una capacidad de ejecución, resulta de alto valor para un inversionista”, asegura el experto. Para él, los emprendedores seriales suelen estar mucho más comprometidos con el lanzamiento y buen funcionamiento de una empresa, pero no tienen tanto interés en mantener por mucho tiempo sus funciones dentro del negocio.

Pero cuidado: “no se trata de emprendedores que brincan a la siguiente idea como si encontraran una salida a la anterior, sino porque es su pasión y es lo que realmente saben hacer mejor: diseñar nuevos conceptos de mercado”, concluye.

4 momentos clave

Formación profesional. “Mi paso a la vida emprendedora fue hacerme cargo del costo de mi educación para tener el derecho de mandar sobre mi desarrollo profesional”.

Experiencia en empresas. “Al entrar a Banamex para crear un programa de lealtad, me catapulté de forma meteórica al realizar proyec-tos como Banamex Premia”.

Sumando aliados. “Cuando le dije a mi equipo que abriría mi propia compañía, más de la mitad decidió aventurarse conmigo”.

Emprender como estilo de vida. “Ninguna empresa es para toda la vida. Ya he vendido dos, y pienso hacerlo con más”.