Recursos Humanos

Lecciones de trabajo en equipo de la NASA

Como los emprendedores, los astronautas deben enfrentarse a altos riesgos, largas jornadas y a tener confianza en su equipo.
Lecciones de trabajo en equipo de la NASA
Crédito: Depositphotos.com
  • ---Shares

Con el éxito de la misión del robot Curiosity, la NASA está apuntando alto, con la meta de instalarse en Marte a mediados de la década de 2030. Para alcanzar este objetivo, los astronautas deberán enfrentarse a largas horas de trabajo, altos riesgos, habitaciones cerradas y pocos márgenes para la ineficiencia y el error. Muchos de los retos con los que se encuentran los pequeños negocios y las startups.

“Estaremos enviando a un equipo que debe confiar en ellos mismos para resolver los problemas, debido a la demora en la comunicación”, explica Eduardo Salas, un psicólogo de la University of Central Florida, quien fue llamado como consultor en el entrenamiento del equipo para la misión en Marte. “Necesitan tener la habilidad de auto-corregirse”.

Al igual que un equipo en un negocio tradicional, la tripulación deberá cumplir con un programa de entrenamiento, en este caso el establecido por la NASA. “Otorgamos clases sobre multidisciplina, manejo del conflicto, manejo de uno mismo y revisamos las lecciones de trabajo en equipo de las expediciones pasadas”, subraya Walter Sikes, un psicólogo aeroespacial que trabaja en la NASA.   

Para ayudar a tu equipo a ser más eficiente y efectivo, enfócate en desarrollar estas cuatro habilidades que los astronautas deben dominar:

1. Enséñale a la gente a seguir antes de dirigir
“Ser un seguidor es una lección importante para ser un líder”, dice Sikes. Los buenos seguidores saben cómo escuchar, decir cuando están confundidos, adaptarse al estilo de liderazgo del dirigente y dar retroalimentación sin confrontarse. También saben cuándo preguntar y cuándo ejecutar órdenes. En una crisis, ésta puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Para construir esas habilidades, la NASA envía a la tripulación a expediciones fuera de las instalaciones, en misiones donde sus títulos no aplican. “Rotamos el liderazgo todos los días”, explica Sikes. “Aprenden cómo comunicarse y cómo repartir las tareas”.

2. No dejes que los conflictos entorpezcan la consecución de la meta
Cuando aparece un conflicto, ayuda a tu equipo a resolverlo teniendo siempre en mente la meta a alcanzar. Los miembros efectivos de un equipo saben expresar con claridad cuáles son sus necesidades y establecer límites para evitar argumentos en el futuro. Los astronautas de la NASA también son enseñados a reconocer las diferencias culturales y entre individuos para que entiendan dónde pueden surgir los malentendidos. “En realidad todo se resume a aprender a comunicar claramente y con consciencia”, afirma Sikes.

“Sabemos que habrá conflictos”, añade. “Pero los astronautas saben que la misión y la seguridad son críticas y deben ir primero”.

3. Construye un modelo mental común
“Los equipos efectivos, especialmente cuando están bajo estrés, necesitan tener un modelo mental compartido”, sustenta Salas. El equipo necesita saber los objetivos y el rol de cada persona para alcanzarlos para que así puedan trabajar en sincronía y sin perder tiempo. Piénsalo como si fuera un juego de basquetbol: un modelo mental compartido es lo que hace posible el bloqueo ciego.   

“Cuando sabes tu rol y el de otros puedes estar por encima de la curva del estrés”, dice Salas. “Puedes anticipar las necesidades de los demás”.
 
4.  Informa después de un error
Para asegurarte de que un equipo se mantenga en el camino, Salas enfatiza en la importancia de “la auto-corrección guiada del equipo”. El equipo debe revisar y evaluar qué salió mal y que deben arreglar cada error después de que se cometa. “Puede tomar tres minutos o tres horas”, dice Salas. Lo que importa es que conviertas este ejercicio en un hábito.

Cuando los errores aparecen en tu empresa, discute qué ocurrió con el individuo o con el equipo, y sugiérele(s) formas de mejorar el proceso. Enfatiza en que la conversación no se trata de expresar enojo, frustración o culpa, sino que de establecer cómo mejorar en el futuro. “La conversación necesita ser impersonal para ser productiva”, resalta Salas. “No estás hablando sobre las personas. Estas hablando sobre las tareas”.

Relacionado: 3 pasos para arreglar errores en tu empresa