Columnas

El emprendedor valiente

En ambientes precarios como el que se vive en países como México y Venezuela, sólo los emprendedores que tengan una auténtica pasión por su negocio lograrán que sobreviva en el tiempo.
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En ambientes precarios como el que se vive en países como México y Venezuela, sólo los emprendedores que tengan una auténtica pasión por su negocio lograrán que sobreviva en el tiempo. 

Mucho nos quejamos los mexicanos de la situación económica y social actual en el país. Y es que en realidad sí existen bastantes razones para hacerlo: la inseguridad afecta prácticamente todos los estados (y los negocios no están para nada exentos), la microeconomía continúa siendo desigual y poco competitiva, los niveles de desempleo y de economía informal son preocupantemente altos… en fin, son numerosos los motivos que nos hacen sentir inconformes e, incluso, muy molestos. 

La idea de este post no es ni quejarme de mi querido país ni hacer comparaciones absurdas con otras naciones de la región. Sino simplemente destacar el papel valiente y comprometido que deben tener los emprendedores y los empresarios para triunfar en ambientes precarios y complejos.

Desde hace algún tiempo quería escribir sobre un tema que me ha afectado -aunque no tan directamente- en los últimos años. El conflicto social, económico y principalmente político que se vive en Venezuela. ¿Por qué Venezuela? Porque buena parte de mi familia vive en ese país sudamericano que desde hace 13 años se encuentra bajo el gobierno “socialista” de Hugo Chávez. 

Cada vacación de invierno visito la nación de Bolívar y me duele corroborar que, año con año, la situación empeora. La inversión en construcción, vialidades y servicios es prácticamente inexistente; la inseguridad afecta todas las ciudades y en las calles sólo se percibe una mezcla de desesperanza y de conformismo con la mala condición de vida. Pareciera que ya nadie quiere luchar en este sitio que luce como si estuviese estancado en la década de los 80. 

Los venezolanos tienen limitaciones para casi todo: para conseguir dólares, viajar al extranjero, comprar propiedades y artículos como automóviles, expresarse libremente, estudiar en las universidades y, en especial (porque el tema nos atañe), para abrir y dirigir empresas

En los últimos años se han visto una serie de expropiaciones y estatizaciones que lo único que han conseguido es paralizar la industria. Además, el control de precios, la corrupción y el poder de los sindicatos (¿nos suena conocido?) han hecho que tener una empresa resulte más caro y menos seguro que el ser un profesionista independiente o hasta un comercializador de piratería. 

Es en este tipo de entornos donde los negocios que sobreviven no sólo son fruto de excelentes estrategas que han sabido modificar las prohibitivas normas que impiden su dirección, sino de empresarios valientes y apasionados que aún confían en un país y en sus habitantes que parecen estar completamente perdidos. 

En mi caso, he tenido la gran fortuna de ver muy de cerca a esta clase de empresarios. Hombres y mujeres con pasión y con el ánimo de levantarse cada día a trabajar, aun con el temor de que les pueden arrancar de un solo golpe y sin pretextos todo lo que han construido por más de 50 años. Estos seres humanos son dignos de admiración y un modelo a seguir para cualquier emprendedor. 

Son ejemplo de que el amor por un negocio va mucho más allá del interés monetario y de la seguridad económica. Que ser empresario significa más que sólo controlar tu tiempo y ser el “jefe”, sino ser un verdadero líder que da cientos de empleos que sustentan a las familias y fortalecen la competitividad de un país. Y es sólo con esta pasión con la que se puede vencer todos los obstáculos. 

Actualmente, la República Bolivariana de Venezuela -nomenclatura dispuesta por Chávez- depende casi por completo de su producción petrolera y de sus refinados. Hoy en día son muy pocos los casos de las compañías privadas que se mantienen en pie y son prácticamente nulas las nuevas que florecen. 

La competitividad de esta nación petrolera está posicionada entre las peores del mundo, así como su facilidad para hacer negocios (de acuerdo al reporte Doing Business 2012, elaborado por el Banco Mundial, México está en el lugar 53, mientras Venezuela ocupa el 177 entre 183 países evaluados). Pero incluso en este lugar todavía existe uno que otro emprendedor (algunos de hasta de más de 80 años) que desecha los indicadores pesimistas para trabajar todos los días por un ideal; un ideal de dejar huella. 

Para cerrar sólo quisiera agregar que me encantaría que todos compartiéramos esa misma pasión por hacer las cosas y ese mismo ideal de trascender, porque son esos valores los que permiten que algo sobreviva en el tiempo, con y a pesar de cualquier crisis.