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Oro de Monte Albán: La nueva generación

Ileana Rojas dio un nuevo aire a la tradición familiar de esta empresa y posicionó a la marca de joyería en la industria de la moda.
Oro de Monte Albán: La nueva generación
Crédito: Depositphotos.com
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Pocas empresas cuentan con tanto abolengo en el arte de la joyería como Oro de Monte Albán, fundada en 1947 como un proyecto de dos emprendedoras oaxaqueñas: Rosa Quevedo y su hija Teresa Calvo. Desde entonces, concebir nuevas formas de vender la orfebrería regional ha sido el distintivo del negocio.

Hoy, la marca tiene amplio reconocimiento gracias a las cuatro generaciones que se han encargado de ella. Luego de Rosa, su hija mantuvo en pie el local y la producción de joyas; y después su hijo, Óscar Rojas, ha perseverado en la consolidación del concepto de la tienda –al que ha llevado a otras latitudes y conquistado personajes, como la realeza española, con su oferta–. Y finalmente, los hijos de Óscar –José e Ileana– se incorporaron a los procesos administrativos y creativos.

Ileana Rojas resume su misión para con este legado en una anécdota: “cuando era pequeña mi abuela me dijo: ‘tienes que hacer algo diferente con todo esto, porque tú y tu hermano son el futuro del negocio’. Desde entonces he intentado responder a la confianza que ella tuvo en mí”. Para esta familia no existen secretos en la sucesión empresarial. “Nuestra herencia es un concepto que está sometido a una renovación constante; no hay fórmulas, sino un estilo para diversificarnos en distintas áreas”, sentencia Ileana.

Ni sus padres ni su abuela imaginaron lo que deparaba la carrera de Ileana para la empresa. De hecho, nadie sospechó que tuviera afición por asuntos relacionados a las alhajas. Pero con la intención de mejorar su inglés, la hoy diseñadora viajó a Cambridge, Inglaterra, en 2002. Dado que deseaba conocer Italia, antes de volver a Oaxaca dio un paseo por una cuna del arte y el lujo: Florencia. Ahí, Ileana descubrió su pasión: la orfebrería.

“Aunque siempre estuve en los locales y vendía joyas desde los seis años al lado de mi abuelita, nunca mostré interés en el negocio familiar”, confiesa la emprendedora. Y precisamente por eso, cuando le informó a sus padres que deseaba instruirse en diseño de joyería, todo se tornó alegría en Oro de Monte Albán.

Cambio cultural

Si bien es común ver a mujeres emprendedoras y a líderes femeninas que toman la batuta en las empresas, “es relativamente reciente que en México los padres confíen algo de su legado a las hijas. Pero la tara cultural poco a poco se ha ido superando y pronto no habrá diferencia entre dar la dirección a un hijo que una hija, pues no es una cuestión de género, sino de disciplina y dedicación”, sentencia Imanol Belausteguigoitia, director del Centro de Desarrollo de la Empresa Familiar del ITAM.

Ileana estudió Diseño en Joyería –donde aprendió técnicas industriales y artesanales que iban desde la fundición de metales hasta el pulimento de piedras– en la escuela de joyería Le Arti Orafe, con el fin de comprender las tendencias internacionales. “Ahí aprendí a crear desde los hilos de metal más finos para una pieza, hasta los accesorios más elaborados”, cuenta la diseñadora.

Sin embargo, ninguna de las sofisticadas prácticas le permitían renovar la oferta de Oro de Monte Albán. “Más allá de estas elegancias, no había algo que me condujera a un producto nuevo para el consumidor de nuestra tienda”.Concluida la carrera, decidió hacer una especialidad en España en el Centro Europeo de Joyería Internacional (CEJI), “ya que los diseños de este país son más adaptables y con materiales similares a los que se emplean en la pedrería oaxaqueña; por ejemplo, ahí usan filigrana con diseños árabes”, explica.

Y tras una capacitación de cinco años en Italia y España, resolvió qué hacer con todo eso: “mi responsabilidad es transformar al negocio familiar con creatividad, materializando piezas adaptables a la moda contemporánea y con la personalidad de Oaxaca, como hicieron mis antecesoras”.

Apuesta renovada

Óscar Rojas cedió a su hijo José funciones administrativas y de innovación de la empresa en 2006. A su vuelta de Europa, Ileana tomó la batuta en aquello que su madre, su abuela y su bisabuela habían enfocado el talento femenino: el diseño de nuevas colecciones.

Lo primero fue una serie elaborada con plata en 2008. El reconocimiento no tardó. El Periódico Joyero de Madrid alabó su trabajo por la colección Maderas Mágicas. Y después de este éxito tuvo múltiples menciones entre críticos nacionales e internacionales. Por si fuera poco, alcanzó las pasarelas de la mano de Arturo Ramos, quien la contrató para el Mercedes Benz Fashion Week 2011 y más tarde, para el Fashion Experience Tour.

Hasta ahora ha incorporado tres colecciones a la oferta de Oro de Monte Albán: Natura (2007), Maderas Mágicas (2008) e Ilusiones de Plata (2009). “Con estos diseños la gente ha comenzado a ver en nuestra joyería algo más que una artesanía que combina con trajes típicos; ven una estética prehispánica con acentos contemporáneos”, señala la creadora.

La estrategia actual de la marca es modernizar lo tradicional, sin dejar a un lado la línea prehispánica: “queremos introducir más elementos tradicionales –así se hizo con los alebrijes en la colección Grifos (2011)–, como el telar y materiales propios de la región, ya que debemos cubrir gustos de cada nicho social con precios competitivos para todos los bolsillos, además de posicionar a la marca en otros círculos”, puntualiza.

Ella y su hermano siguen trabajando en el rediseño de los locales, la atención al cliente y el modelo de franquicia de la tienda. Ileana es responsable de incorporar diseños de moda entre los joyeros para emplear las formas tradicionales de la filigrana en modelos que luzcan igual con unos jeans y una blusa de marca que con un vestido de noche.

Y es que aunque poseen los derechos para reproducir las piezas prehispánicas –avalados por el INAH–, su visión es conquistar “los gustos de la clase media mexicana”, agrega la diseñadora. 

4 momentos clave

1990: el compromiso. Cuando era pequeña mi abuela me dijo: “tú tienes que hacer algo diferente con todo esto, porque tú y tu hermano son el futuro del negocio”.

2002: la inspiración. Aunque siempre estuve en los locales y vendía joyas desde los seis años, nunca mostré un interés particular en el negocio familiar hasta que viajé a Florencia y decidí estudiar diseño de joyería.

2006: educación para el negocio familiar. Lo que aprendí en Florencia no me sirivió para adaptar la oferta oaxaqueña de Oro de Monte Albán al nuevo mercado, así que me fui a estudiar con la beca Tania al Centro Europeo de Joyería Internacional en Madrid, España.

2012: el futuro de Oro de Monte Albán. Queremos introducir más elementos tradicionales, como telar y otros materiales utilizados en la región, ya que debemos cubrir gustos de cada nicho con precios competitivos para llegar a todos los bolsillos.