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Carrot: Negocio para compartir

Carrot ofrece el primer modelo de autos compartidos en México como una salida sustentable para reducir el tráfico.
Carrot: Negocio para compartir
Crédito: Depositphotos.com
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Cuando Diego Solórzano ingresó al Diplomado para Emprendedores impartido por Venture Institute en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), no imaginaba que su proyecto, Carrot, iba incluso a llamar la atención del gobierno de la Ciudad de México.

Y es que su modelo de autos compartidos ofrece a sus clientes la posibilidad de utilizar un coche por tiempos definidos sin tener que comprarlo, con una cuota por día u hora, y con gasolina y seguro incluidos. Una vez desocupado, este mismo auto pueden rentarlo otros usuarios (al igual que el sistema Ecobici), lo que representa una alternativa sustentable, ya que una unidad Carrot puede sacar de circulación hasta 20 particulares.

Federico Antoni, socio director de Venture Institute, junto con su socio Fernando Lelo de Larrea, lanzaron este diplomado con la idea de generar nuevas empresas con estrategias sólidas de crecimiento. Dentro de su primera generación estaba Diego, quien después de conocer el caso de Zipcar –una de las compañías de autos compartidos más exitosas a nivel mundial–, se enamoró del modelo.

El joven desarrolló el plan de negocios de lo que sería la primera empresa mexicana en ofrecer esta alternativa en el país. Luego de presentarlo ante el grupo del ITAM, Fernando y Federico lo invitaron a participar en el Programa de Detonación de Negocios de 100 días de Venture Institute. “Queríamos analizar de cerca sus oportunidades de crecimiento y lanzar una prueba beta del negocio”, señala Antoni.

Antes de arrancar, los socios reunieron a Diego con Jimena Pardo, la “emprendedora ideal” para asociarse con él debido a que, a pesar de sus perfiles distintos, se complementaban perfectamente. “Él es muy financiero y ella es más comercial y con experiencia en marketing”, explica Federico. Al respecto, Jimena afirma que se sumó al proyecto “por el beneficio económico para el cliente y el impacto ambiental sólido”.

Durante un mes de pruebas en la colonia Condesa, en la Ciudad de México, el equipo puso en marcha tres autos compactos, que funcionan por medio de una tarjeta electrónica localizada en el parabrisas que funge como llave y se programa para que el usuario sólo utilice la unidad por el tiempo reservado previamente.

“Esta etapa sirvió para validar que la tecnología funcionara pero sobre todo, que fuéramos consistentes con la promesa del proyecto”, explica Antoni. Superada esta etapa y al obtener resultados positivos, el equipo se presentó ante el comité del Fondo de Inversión de Capital Semilla, que realizó una inyección de capital para la compra de 18 vehículos más (16 compactos y dos camionetas).

Aliados estratégicos

Desde su origen, Carrot se enfocó en tener un impacto positivo en el ambiente y reducir el número de vehículos que transitan en la Ciudad de México (cerca de 3.5 millones diarios entre autos, autobuses, camiones, camionetas, motocicletas). Para fortalecer su presencia, los jóvenes se acercaron a la Secretaría del Medio Ambiente del DF. “Fue sencillo porque conocían el éxito del modelo en otras ciudades del mundo y, al mismo tiempo, complementábamos las demás iniciativas verdes del gobierno, como la Ecobici”, resalta Jimena.

Gracias a esta alianza, el proyecto obtuvo espacios en estacionamientos públicos y una sinergia con Ecobici, pues además de ofrecer otra alternativa integral para reducir el uso del automóvil, comparten la misma tarjeta electrónica para activar el servicio.

Problemas de todos los días

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