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Hazme Cuento: Negocio real

Estas emprendedoras crearon una empresa rentable con una nueva forma de involucrar a los niños en la lectura.
Hazme Cuento: Negocio real
Crédito: Depositphotos.com
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Cuenta la leyenda que Lewis Carroll escribió la novela Alicia en el país de las maravillas inspirado en un ser querido: una niña que vivía al lado de su casa, que lo cautivó con su imaginación. “Porque los pequeños nos invitan a imaginar mundos increíbles, y nosotros queremos demostrarles que los amamos con la misma ilusión”, dicen Mariana Cadenas y Karina Flores, creadoras de la marca de libros personalizados Hazme Cuento.

Esta empresa edita volúmenes de fábulas infantiles, donde el protagonista es el niño a quien se le regala el ejemplar adquirido. “Cuando un chicuelo se descubre inmerso en la trama de la historia, automáticamente presta atención a lo que se narra”, explica Karina, quien además de madre y empresaria, se dedica al diseño y la ilustración.“El secreto de nuestro producto es que padres, amigos, tíos y seres queridos del niño participan del proceso creativo de acuerdo a los temas elegidos”, complementa Mariana, también madre de un par de gemelos, mercadóloga y escritora. 

El concepto busca atender diferentes necesidades de la sociedad mexicana. Para empezar, dado que el índice de lectura es muy bajo en el país –según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de un listado de 108 países, México ocupa el lugar número 107, con apenas 2.8 libros anuales per cápita–, esta opción podría ser una forma de iniciar a los más pequeños en el hábito de la lectura, lo que mejoraría los índices educativos y los hábitos de estudio desde temprana edad.

Además, “se vuelve una opción de valor desde que la intención de cada título consiste en dar una lección de valores familiares y personales para que el día de mañana los nenes sean personas triunfadoras y ciudadanos ejemplares”, agrega Karina. Y por supuesto, “es una forma creativa de mejorar la autoestima de los niños con algo que podrán llevar consigo toda la vida: el amor hecho palabra, imagen y libro”, remata Mariana.

Érase una vez una idea…

Las historias de Mariana y Karina se cruzaron en el kínder de sus hijos en 2009. En aquel entonces, Mariana trabajaba en el área de Mercadotecnia de Mattel, aunque buscaba pasar más tiempo con sus hijos y emprender un negocio propio. Karina, por su parte, laboraba desde su casa como diseñadora freelance.

Al enterarse del oficio de Karina, Mariana la invitó a su casa para hablar de una idea que le había surgido tiempo atrás. “A ella le habían regalado un libro personalizado y ese concepto la tenía fascinada; sin embargo, el producto en sí no era de la mejor calidad”, recuerda Karina.

De este modo, al discutir cómo podría mejorarse la propuesta, Karina y Mariana optaron por realizar un prototipo realmente atractivo y digno de conservar. “El papel, la forma de empastar, las ilustraciones, el tema, la redacción, la narrativa visual y escrita, el lenguaje… Teníamos tantas cosas que aportar a la idea de un ‘libro personalizado’, que el primero fue todo un reto”, recuerda Mariana.

Como madres, sabían cuál sería la prueba de fuego en su estudio de mercadotecnia: regalárselo a un niño, observar su reacción y la de su madre. “¿Un éxito? ¡Lo que le sigue! La mamá estaba tan emocionada que no pudimos sino poner manos a la obra: esa felicidad se contagia y es la mejor herramienta de mercado”, explican sonrientes las emprendedoras.

Actualmente, cuentan con títulos que se amoldan a diferentes acontecimientos que quieran festejar sus clientes. Los temas que ofrecen son: cumpleaños –El cumpleaños de la princesa, Pide un deseo, El día inolvidable–; nacimiento –El hermano mágico, El bebé con olor a galletas–; bautizo y primera comunión –¿Quién te quiere?–; cualquier ocasión –El mejor regalo del mundo–; escolares –Adiós al kínder, ¡Cuánto has crecido!–; y Navidad –Una Navidad inolvidable–. El costo de un libro personalizado es de $470, “un precio más que accesible, dada la calidad de los materiales, la impresión y las ilustraciones”, añade Mariana.

Para el desarrollo de las historias, las emprendedoras han buscado asesoría de psicólogos e instituciones sociales y familiares. “Y para ayudar a niños a crecer con autoestima, procuramos adaptar la misma ternura y emoción a su realidad concreta”, explica Mariana. “Así, si se trata de un nene adoptado, El bebé con olor a galletas cambia el proceso de embarazo por el de adopción”, detalla.

Por ahora, Karina y Mariana buscan hacer crecer su empresa a través de distribuidores y alianzas con instituciones que les permitan acercarse a un público más específico. “Nuestra meta: ayudar a construir un mundo mejor para los niños, el futuro de este mundo, que necesita mejores seres humanos”, finaliza Karina. 

*Finalistas del concurso Tu emprendimiento en un tweet