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Solben: Diseña ideas con potencial

Unos amigos se unieron con la intención de obtener biocombustible de una semilla. El primer año facturaron US$ 1 millón.
Solben: Diseña ideas con potencial
Crédito: Depositphotos.com
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John Steinbeck, escritor estadounidense Premio Nobel de Literatura, decía que las ideas son como conejos: tienes un par y aprendes a sobrellevarlas, pero pronto habrá una docena. Y esto aplica igual a los negocios. A veces, las ideas proliferan a una velocidad impresionante. La cuestión aquí es: ¿sabes procesarlas?

Cualquiera puede tener una idea, pero convertirla en un modelo de negocios es diferente. Ricardo Shahin, coach ejecutivo y director de CIR México, empresa especializada en calidad en el servicio y satisfacción del cliente, sabe que en ocasiones se necesitan varios intentos para llevar a cabo un proyecto. Su experiencia en el rubro farmacéutico lo confirma. “Ahí, las pruebas proliferaban por centenares para al final conseguir sólo una patente”, dice.

Así que en vez de desanimarte por el temor a no lograr la materialización de tu idea de negocio, los emprendedores exitosos y expertos recomiendan que te atrevas a fracasar, te levantes y vuelvas a intentarlo. Al final, las ideas que revolucionaron al mundo llegaron lejos a través de la perseverancia, el aprendizaje y un gran equipo que los respaldaba.

Se necesita mucho valor

Solben –empresa de tecnología para producir energía sustentable– es un claro ejemplo de que una idea de algo útil puede transformarse en un producto y, finalmente, en un negocio por sí mismo. Conformada por Mauricio Pareja, Daniel Gómez, Guillermo Colungas, Antonio López y Plácido Garza, inició como una aventura científica y ecológica de unos estudiantes del Tec de Monterrey.

Daniel realizó una tesis para salir del bachillerato en la que investigó acerca de biocombustibles a partir de aceites. Tanto se interesó en el tema, que poco después descubrió, junto con tres compañeros universitarios, que la jatropha –semilla que cuenta con alto contenido de aceite y además tiene rápido crecimiento y resistencia a sequías– podía ser la solución. Hasta ahí, no era más que la posibilidad de resolver una necesidad (alternativas energéticas verdes).

Shahin cree que para lograr que tus ideas funcionen, primero tienes que arriesgarte. Pero eso no sólo significa que te lances a la aventura, más bien debes aprender a tener disciplina y buena metodología. A continuación, el coach explica los momentos por los que atraviesan nuestros pensamientos para alcanzar un objetivo a la luz de los pasos de la historia de Walt Disney:

1. Soñador. No importa qué tan loca pueda ser tu idea, hay que atreverse a soñar y preguntarse: ¿qué tal si..? Haz caso a los momentos de creatividad y lleva un registro por escrito. Aquí los socios de Solben sólo pensaban, aún, en la posibilidad de crear un biocombustible obtenido de la jatropha.

2. Cascarrabias. En este paso la pregunta clave es: ¿por qué no? Ve todos los aspectos negativos y toma en cuenta los imposibles. Valorar y descartar son actitudes determinantes. Pero ojo, señala Shahin: “nunca realices juicios sin probar primero”. Daniel Gómez y el resto de los socios de Solben investigaron durante cuatro años cómo extraer el biocombustible de la jatropha.

3. Vencedor. Al final hay que preguntarse: ¿por qué sí? En este punto se atacan los imposibles, se encuentran soluciones y se cristalizan los pasos a seguir. Es el momento de encontrar la factibilidad de la idea. De esta manera, con el proceso técnico ya definido, el modelo de producción y la cadena de valores integrada a la fabricación del producto, los cuatro socios buscaron la materialización del negocio.

Solben inició su aventura en 2006 con prácticamente cero capital. “Cada uno de los fundadores teníamos una idea diferente, con el común denominador de desarrollar tecnologías verdes para reducir el impacto en el cambio climático”, recuerda Mauricio Pareja. Al desarrollar su primer sistema, los jóvenes buscaron el apoyo de instituciones a través de concursos. “Pero no obteníamos ni siquiera una mención”, agrega. La causa: su plan de negocios no estaba bien fundamentado.

Por eso, cuando la inspiración llega, hay que ajustarla a reglas y herramientas útiles para conseguir mejores resultados. Los verdaderos emprendedores son capaces de convertir lo abstracto en soluciones innovadoras, eficaces y eficientes.

Método básico para idear negocios

Scott Belsky, autor de Hacer que las ideas sucedan (Making Ideas Happen), cree que “la mayoría de las ideas se desechan antes de darles una oportunidad”. Y es que muchas veces las preocupaciones de la vida diaria impiden que atiendas los instantes de inspiración. Eso sí: desarrollar un proyecto requiere esfuerzo y cumplir con fechas específicas.

Otro punto clave es saber comunicarle a tu mercado el valor agregado que ofreces. “Uno de mis clientes me co-mentaba la dificultad de vender cursos de tanatología (disciplina que estudia el fenómeno de la muerte) ya que nadie quiere saber sobre la muerte”, cuenta Shahin. “Le aconsejé que lo viera desde otro lado: la vida”.

En su libro, Belsky desarrolló una metodología que resume en tres puntos clave:

Agenda para pensar. A veces vives en la rutina del trabajo, bombardeado por medios de comunicación, e-mails, mensajes de texto, llamadas… Y en vez de utilizar la energía de manera proactiva, reaccionas a merced de la información recibida. Las personas productivas dedican un tiempo a pensar. Durante dos o tres horas minimizan la comunicación para enfocarse en proyectos de largo plazo que requieren investigación y reflexión.

Archiva tus ideas. El proceso de implementación de ideas tiene tres componentes: a) pasos a seguir, b) segundo plano y c) referencias. Los pasos a seguir son tareas que se enuncian con verbos. En el segundo plano se ubican pensamientos que surgen durante una lluvia de ideas que no pueden aplicarse inmediatamente. Una buena idea es imprimir ambas listas y revisarlas una vez a la semana, tachar lo que ya no es relevante y agregar nuevas ideas.

Por último, las referencias son recortes de artículos interesantes, notas, fotos u otras cosas que puedes recopilar. No tienes que invertir mucho tiempo en organizar todo esto, simplemente archiva la información en forma cronológica y utiliza la herramienta de buscador (por palabra clave) de la computadora para localizar lo que necesites.

Mide los resultados. Es esencial aprovechar al máximo el tiempo; por lo que cada reunión de estatus debe proporcionar resultados contundentes. Si agendas una junta regularmente, siempre debe concluir con propuestas y un plan de acción para llevarlas a cabo. Al final de una reunión, pide a los participantes que se comprometan a realizar ciertas tareas para alcanzar objetivos comunes.