Franquicias

De ejecutivo a franquiciatario

Alejandro De Gyvés capitalizó su trayectoria de 25 años como directivo para dirigir una franquicia rentable.
De ejecutivo a franquiciatario
Crédito: Depositphotos.com
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Como a muchos estudiantes de hace unos años, e incluso del presente, a Alejandro de Gyvés lo educaron para ser empleado. Las expectativas marcaban que al salir de la universidad debía conseguir empleo en un gran corporativo, ir subiendo de puesto y hacer carrera en esa organización para tener una buena jubilación al término de su vida laboral.

Todo iba conforme al plan: Alejandro había trabajado 25 años llegando incluso a niveles de dirección ejecutiva pero siempre supo que quería tener su propio negocio y ser independiente. “Ya había cumplido el sueño de mis padres y era momento de hacer realidad mi propio sueño”.

No sería sencillo: emprender a sus 50 años significaba dejar una carrera corporativa y una jubilación cómoda, junto con su seguridad financiera en una época de muchos gastos familiares (sus hijos estaban en la universidad). Además, aunque tenía experiencia siempre había trabajado para alguien y desconocía cuál era el mejor camino para emprender. “Sentía temor a lo desconocido y a la incertidumbre pero mi entusiasmo por tener el control de mi vida fue mayor y no lo dudé”, cuenta.

Pero había que hacerlo bien. Para minimizar el riesgo que significaba independizarse, investigó en portales de Internet y en medios especializados y fue así como se encontró con las franquicias. “No sabía de negocios y con ellas obtenía una fórmula de éxito que alguien ya había desarrollado y probado. Seguir ese modelo me hizo sentir más confiado”.

La naturaleza aventurera y atrevida de Alejandro le hizo mirar fuera del país para buscar su franquicia ideal pues, explica, quería ser el pionero trayendo un concepto nuevo a México. Durante cuatro meses, analizó y contactó más de 70 marcas internacionales para finalmente decidirse por la franquicia australiana ActionCOACH, que ofrece un sistema de coaching de negocios a dueños de pequeñas y medianas empresas (Pymes) para que sus negocios dejen de ser autoempleos y puedan funcionar sin ellos.

“Fue amor a primera vista”, recuerda. “México era un mercado con alto potencial pues aquí las personas se aventuran a emprender sin estar preparados. Además, con esta franquicia podía aprovechar y capitalizar mis conocimientos y experiencia ayudando a otras Pymes a superarse. Era justo lo que buscaba”.

Franquiciante maestro

“El primer paso para traer una franquicia extranjera es revisar el marco jurídico mexicano y del país en cuestión para asegurarte de que exista la legislación necesaria para transferir la tecnología”, aconseja Carlos Roberts, delegado de asuntos internacionales de la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF). También debes analizar la viabilidad del concepto en México y si se tendrá que tropicalizar o adaptar a los consumidores, así como tu capacidad de liderazgo y si cuentas con los recursos económicos y la infraestructura necesaria para abrir un mercado nuevo.

Para delimitar tus opciones, el también director general de la franquicia mexicana El Fogoncito, que tiene presencia en Centroamérica y China, sugiere optar por conceptos innovadores o marcas líderes en su sector ya sea en portales especializados, con las asociaciones de franquicias locales o incluso, acudiendo a las ferias internacionales (como la que se realiza en marzo en México).

Una vez que hayas encontrado la franquicia de tu interés, llena el formulario de contacto en su página Web o manda un correo electrónico con tus datos, aunque, advierte Roberts, también debes considerar hacer un viaje al lugar de origen de la franquicia para conocerlos más a fondo.

En el caso de Alejandro, coincidió que Brad Sugars, el creador de la marca, viajaba a Estados Unidos una semana después de haber contactado a la empresa por mail y por teléfono, así que decidió tomar un avión para presentarse y hablarle de sus intenciones. “No había considerado a México como un mercado potencial pero le presenté mi plan de trabajo, con ideas y objetivos de lo que quería hacer con su marca y eso lo conquistó”, recuerda.

Un mes después, en mayo del año 2000, el emprendedor había firmado su contrato y pagado la inversión requerida. Sin embargo, no fue hasta febrero del siguiente año que renunció a su trabajo para dedicarse 100% a su negocio y a hacer crecer la franquicia.

Y es que al obtener los derechos de la marca como franquiciatario maestro, Alejandro tuvo la posibilidad de subfranquiciar el concepto en el territorio mexicano. Hoy, su red nacional está compuesta por 52 franquiciatarios con presencia en estados como Chiapas, Querétaro, Veracruz, Nuevo León, Guadalajara, Puebla, Sonora y Distrito Federal.

Al igual que él, el 98% de quienes han adquirido la marca son ejecutivos de empresas o profesionales que querían independizarse o que fueron liquidados y buscaban seguir capitalizando lo aprendido en su trayectoria pero sin lanzarse solos a la aventura de emprender. Este esquema se repite en los 41 países donde tiene presencia la marca.

Y es que por los servicios que ofrece la empresa, el perfil del franquiciatario es muy específico a diferencia de otras marcas que no exigen demasiados atributos en sus inversionistas potenciales. En este caso, los interesados deben tener de tres a cinco años involucrados en el mundo de los negocios, aunque el sistema les proporciona todas las herramientas para desempeñarse como coaches, además de una trayectoria profesional de éxito probada.

También deben sentir pasión por ayudar, ser disciplinados, trabajar en equipo, que les guste enseñar y que estén abiertos a aprender, pues cada franquiciatario tiene a su vez un coach personal que lo guía para llevar a su negocio al siguiente nivel.

“Algo que atrae a los inversionistas de nuestro modelo son las ganancias que pueden obtener pues en un año pueden generar o superar los ingresos a los que estaban acostumbrados como ejecutivos pero teniendo las libertades de ser su propio jefe”, afirma el entrevistado.

Además del rápido retorno de su inversión, la marca ofrece a sus franquiciatarios webinars (seminarios por Internet) interactivos semanales impartidos por los mejores coaches de la red internacional ActionCOACH, además de un webinar mensual en español, por medio de los cuales se pueden capacitar para ofrecer un mejor servicio a sus clientes.

Crecimiento internacional

En 2009, Alejandro decidió llevar el sistema ActionCOACH a otros países de América Latina, sumando a Costa Rica, Venezuela, Panamá, El Salvador, Chile, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Uruguay, Bolivia y República Dominicana, además de España y Portugal.

Hoy, 11 años después de haber traído la marca a México, el emprendedor está al frente de la dirección general de la firma en Iberoamérica. Además, el capítulo México ha obtenido el premio a la mejor franquicia ActionCOACH en el mundo en dos ocasiones y varios de sus franquiciatarios han sido reconocidos dentro de los 100 mejores coaches a nivel mundial.

¿Qué viene para los próximos años? A nivel local, los planes del directivo se centrarán en ayudar a cada vez más empresarios. “México tiene hoy 6 millones de empresas que necesitan nuestros servicios. Por eso, estamos buscando a personas que nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos”, señala. En sus demás mercados, pretende consolidar la marca y seguir ayudando a los dueños de las Pymes a que jueguen mejor su rol para obtener mejores resultados y crecer.