Emprendedores

Ay Güey!: Ropa y cultura

Con el concepto de "orgullo nacional", Miguel Ángel Rodríguez dio frescura y agregó valor a la vestimenta casual.
Ay Güey!: Ropa y cultura
Crédito: Depositphotos.com

Miguel Ángel Rodríguez, director creativo de la marca Ay Güey!, tenía claro que su empresa debía de darle a los jóvenes mexicanos una propuesta estética con la cual se sintieran identificados, pero que a su vez compitiera con la calidad de la ropa de marcas extranjeras. Y aunque su oferta no añade nada nuevo a la industria de la moda, sí descubrió la manera de comercializarla de una forma inédita en su ámbito.

“Mi objetivo era hacer una marca que reuniera las mismas características de calidad que ofrecen las marcas internacionales que llegan al país, pero que el cliente se sintiera identificado por tratarse de prendas con estampados mexicanos, personajes o frases con las que se reconociera”, dice Miguel Ángel.

La idea de crear t-shirts con estampados de nopales, personajes históricos como Pancho Villa y los tradicionales estampados de los rebosos mexicanos, surgió tras una inconformidad de encontrar los mismos objetos de “artesanías” –por si fuera poco de mala calidad– en las tiendas de suvenires del país. “Siempre que entraba a una tienda de recuerdos mexicanos, encontraba las mismas muñecas oaxaqueñas, las catarinas, y t-shirts con frases como ‘Viva México’ o simplemente ‘México’. En ese momento se me ocurrió que debía crear una marca con la que los locales se sintieran identificados y orgullosos”, explica.

Al grito de la raza

Miguel Ángel decidió darle vida a esta idea de negocio que se tejía en su mente. Tenía varios puntos a su favor: los competidores en el mercado de suvenires eran conformistas, las marcas mexicanas de prendas de calidad eran caras para el público regular y el mercado carecía de propuestas frescas en camisetas y prendas de nicho.

Para empezar su proceso de colocación y estrategia de mercado –que incluía convencer a los diseñadores que le apoyarían–, lanzó una convocatoria con el objetivo de entrevistar a jóvenes diseñadores de moda e ilustradores para crear los diseños de las prendas y los estampados que identificarían la marca.

Desde el inicio tenía claro que su público eran jóvenes que compraban moda urbana. La estética de las prendas sería, entonces, una versión alternativa donde se redignificaba a las tradiciones mexicanas. Lo nuevo sería la plástica del estampado, figuras y diseños gráficos modernos y artísticos que incluirían las prendas. Así que retomó una expresión local comúnmente empleada por este segmento de la población para denotar sorpresa, como el nombre de su marca.

“Güey aparece en los diccionarios, es una palabra que utilizamos como expresión de asombro y admiración, hombres, mujeres y niños ya la tienen incorporada a su lenguaje”, explica. “Por esta razón, elegí el nombre para que los consumidores se sintieran identificados”.

A pesar de que Miguel Ángel considera que a la industria textil en México le falta mucho desarrollo y que no hay suficientes incentivos para aventurarse a crear empresas en este sector, decidió vender su casa y sus coches para invertirlos en telas, hilos, agujas, maquinaria, personal y así crear Ay Güey!

“No hubiese sido posible si no fuera con los proveedores, que me financiaron telas y materia prima”, cuenta. “Cuando en octubre de 2007 comencé a vender las prendas, se comunicó uno de los socios que me estaba ayudando a comercializar el producto y dijo que me devolvía toda la mercancía, unas 10,000 prendas porque nadie compraba”.

Miguel Ángel se sobrepuso y encontró un amigo que apostó a su idea y le prestó una tienda en la plaza Galerías, en el DF. El 12 de diciembre de 2007, tras una estrategia de marketing que ideó para atraer a los clientes y explicarles el concepto, logró vender toda su colección y para el siguiente año ya tenía solicitudes de franquicias.

En la actualidad la marca cuenta con presencia en 10 entidades de la República y un total de 23 tiendas, además de vender en países como Alemania, Suiza, y Estados Unidos. En promedio, hoy abre siete tiendas al año.

“De esta forma empecé a tener presencia en centros comerciales y me expandí por medio de franquicias, que a la larga no funcionaron como esperaba”, precisa Miguel Ángel. El plan que tiene el directivo es consolidar la expansión de la marca y combatir el temido malinchismo con calidad y diseño gráfico a través de la indumentaria más común en el mercado.