Emprendedores

Fontacto: El teléfono de los emprendedores

Esta empresa creó el primer servicio de telefonía virtual dirigido para que las Pymes den una imagen profesional.
Fontacto: El teléfono de los emprendedores
Crédito: Depositphotos.com

Como te ven te tratan. Es una premisa que no sólo aplica a las personas, sino también a los negocios. Proyectar una imagen profesional de tu empresa, aunque apenas comience, será importante para su desarrollo y para que consigas un mayor número de clientes e inversionistas.

Ricardo Cacique Galván, José Daniel Martínez, Joaquín Martínez Fernández y José Antonio del Río lo saben por experiencia: “tener una imagen institucional nos ayudó a sumar más de 400 usuarios en tan sólo dos meses”, señalan.

Estos jóvenes crearon Fontacto, una startup que ayuda a los emprendedores en México a “sonar” más profesionales y a contestar las llamadas de su negocio donde quiera que estén. Esta solución funciona en “la nube” y se contrata vía Internet; es accesible, pues los paquetes van desde $150 para negocios que reciben menos de 50 llamadas al mes.

“Los emprendedores somos los más desatendidos por los fabricantes y proveedores de telecomunicaciones. Por eso, decidimos hacer algo novedoso para darle solución”, dice Ricardo. Todo esto empezó en 2008, con una empresa llamada Callpicker, que monitoreaba llamadas. “Estudiábamos y trabajábamos desde casa. En ese entonces usábamos el número de nuestro domicilio y cuando nos marcaban, muchas veces mi mamá contestaba y me avisaba a todo pulmón: ‘Ricardo, te habla un cliente’; lo que demeritaba nuestra imagen”.

“Siendo estudiantes de Ingeniería en Sistemas por el Tec de Monterrey lo mínimo que podíamos hacer era desarrollar una solución para resolver nuestros problemas técnicos. Así, en pocas semanas ya teníamos la versión básica de lo que hoy es nuestro servicio”, cuenta José.

Fontacto arrancó operaciones formales en febrero de 2011 gracias a una inversión de US$20,000 del fondo Mexican VC, que desde Silicon Valley apoya a startups mexicanas. “Creímos en ellos por su talento técnico para ejecutar sus ideas con visión de negocios, para sortear los distintos retos y porque hay un tremendo potencial en un mercado donde las telecomunicaciones están en manos de unos cuantos”, dice César Salazar, director general de Mexican VC.

Hoy, Fontacto posee una licencia para operar servicios de telecomunicaciones en México y está desplegando su propia infraestructura. Esto le permite ofrecer servicios de telefonía un 84% más barato que los servicios telefónicos tradicionales.

La plataforma funciona en Internet y permite al usuario elegir el número telefónico virtual que desee, personalizar un mensaje de bienvenida –que puede grabar un locutor profesional– y crear hasta cinco extensiones virtuales para los empleados o socios. También ofrece un registro de las llamadas recibidas y grabar todas las conversaciones que se realicen. “Grabar los telefonemas tiene la ventaja para los usuarios de poder tomar nota de algún número o detalle que dejaron pasar, por ejemplo, al tomar la llamada fuera de su oficina”, explica José Antonio.

Asimismo, la solución permite contestar en tres números diferentes: teléfono fijo, celular o Skype. Y si no puedes tomar la llamada, cuentas con un buzón de voz que luego te avisa vía correo electrónico. El servicio no tiene un plazo forzoso ni renta mensual; funciona con créditos que se consumen cada que contestas una llamada de tu número Fontacto. Los créditos vencen a los 60 días naturales después de que los compras. En caso de que te sobren algunos, se congelan y vuelven a estar disponibles en tu siguiente recarga.

Aceleración al estilo Silicon Valley

El desarrollo de Fontacto no se habría dado de no contar con la ayuda de los expertos. El primer paso fue encontrar el mercado con una necesidad y luego tener el producto que la resolviera. Lo siguiente fue incubarse en el Tecnológico de Monterrey campus Querétaro, donde aprendieron cuestiones de marketing, imagen corporativa y presupuestos. Pero los emprendedores realmente dieron su gran paso en mayo de 2011, cuando tuvieron la experiencia de participar en la primera convocatoria del Build or Die Boot Camp en Silicon Valley.

El taller de un mes organizado por TechBa, el programa de aceleración internacional de negocios de alta tecnología, creado por la Secretaría de Economía y la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (Fumec), les permitió competir en la meca de los emprendimientos tecnológicos y demostrar que México está al nivel de los grandes a escala global.

De hecho, el participar en este campamento les dio la exposición suficiente para convertirse en una de las tres primeras startups mexicanas en ser elegidas por una de las incubadoras top de Silicon Valley: 500 Startups. De ella recibieron mentoría durante seis meses y lograron que David Hauser, emprendedor serial y co-fundador de Grasshopper.com (el conmutador virtual para emprendedores en EE.UU.) se uniera al equipo de Fontacto como consejero.

“La experiencia de David construyendo y llevando al éxito a una compañía de telecomunicaciones en su país encaminará a Fontacto a brindar ayuda a miles de pequeños negocios en México, que es precisamente nuestro móvil”, sostienen los emprendedores. Ahora sus planes se enfocan en continuar con el desarrollo de la solución para tener un crecimiento en la medida que crezcan sus clientes. Por eso, en el mediano plazo buscan ofrecer un plan integral que incluya datos, voz y conmutador. “Queremos que Fontacto sea vista como la América Móvil 2.0 o la Telefónica 2.0”, concluyen.

Un mercado en crecimiento

César Salazar, director general de Mexican VC, un fondo de inversión para startups mexicanas, considera que el país está en la etapa más prolífica de desarrollos digitales. Esto debido a la conjunción de los siguientes factores:

La economía mexicana crece a ritmo constante.
Cada vez hay mayor penetración de Internet entre la población. Se estima que en 2015 habrá 60 millones de personas conectadas.
La comunidad y el ecosistema emprendedor en el país se consolida cada vez más. Esto gracias a las iniciativas tanto públicas como privadas, entre las que destacan la red de mentoreo especializado e iniciativas como el Fondo de Coinversión de Nafin, el cual podría inyectar capital a varios fondos, que es lo que se requiere para invertir en más negocios con alto potencial, como es el caso de los emprendimientos digitales.