Los beneficios de contratar diferente

Una empresa que crea juguetes anti-estrés contrata a personas con discapacidad y asegura que son empleados más dedicados.
Los beneficios de contratar diferente
Crédito: Depositphotos.com
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En Crazy Aaron's Puttyworld no se cometen errores: Mike Crawford es el jefe. Con Síndrome de Down y trastorno obsesivo-compulsivo, Mike es perfecto para su cargo en control de calidad. “Él les dice a todos qué hacer”, afirma el dueño de la empresa, Aaron Muderick. “Si una estampa no está derecha, él te lo hace saber”.

Aunque los retos físicos de Crawford podrían marginarlo en la vida diaria, nunca está solo en Crazy Aaron's. El fabricante del Thinking Putty, un juguete que alivia el estrés y que está dirigido a oficinistas, emplea a más de 500 personas con discapacidad física y mental de seis centros vocacionales en Philadelphia.

Muderick obtuvo la idea de contratar a lo que él llama trabajadores “con habilidades distintas” mientras estaba en la preparatoria y trabajaba en una fábrica de placas para mascotas, donde notó a dos tipos distintos de personas: los trabajadores físicamente habilitados que pasaban el tiempo buscando una nueva ‘chamba’, y gente con alguna discapacidad mental que realmente disfrutaba su trabajo. “Los individuos con necesidades especiales eran los que llegaban todos los lunes en la mañana con una sonrisa en la cara”, afirma.

Muderick y su esposa lanzaron Crazy Aaron's en 1999. En 2002 expandieron su empresa con nuevos productos y firmaron un convenio con Lynch Homes, una institución de cuidados que ofrece servicios vocacionales a sus residentes.

Los niveles de habilidad de los residentes de Lynch Homes varían mucho, van desde aquellos que tienen alguna clase de restricción física hasta personas con capacidades de habla muy limitadas. En Crazy Aaron’s, Muderick ha diseñado un ambiente donde los empleados con mayores habilidades trabajan en conjunto con sus colegas menos habilitados, asegurándose que todos tengan la oportunidad de contribuir. Por ejemplo, una mujer llamada Shirley, quien tiene uso de una sola mano, está sentada entre un colega que mete el producto a una lata y otro que atornilla la tapa. “Ella participa al nivel de su habilidad”, dice Muderick.

“El trabajo ha impactado sus vidas demasiado, ayudando a desarrollar sus habilidades motrices y también como un elemento terapéutico”, afirma Aruna Conteh, asistente de dirección en Lynch Homes. “Potencia su moral y sentido de independencia”. Y, según ella, como en el hogar los residentes no pagan por renta ni cuidados, su nómina va directamente a cosas que disfrutan, como ir al cine o comprarse ropa nueva.

Aunque la historia es inspiradora, los resultados también son sobresalientes. En 2002, con un equipo conformado por seis trabajadores y un supervisor, Crazy Aaron’s tenía una producción de 200 artículos por lote. Actualmente la producción es de cientos, y los productos de la compañía están disponibles en 25 países.

Y aunque probablemente obtendrían mejores márgenes de ganancias tercerizando la manufactura en Asia, Muderick prefiere mantener las cosas como están. “Necesitas paciencia para trabajar con personas con necesidades especiales, pero finalmente lo harán muy bien ya que ponen mucha dedicación en su trabajo”, dice Muderick. “Y eso hace toda la diferencia”.