Franquicias

Ayer clienta, hoy franquiciataria

Si te gusta el producto o servicio de una marca franquiciada, podría resultar una buena oportunidad de negocio.
Ayer clienta, hoy franquiciataria
Crédito: Depositphotos.com

Laura Gallegos tiene 50 años y es administradora de empresas. Como toda mujer que gusta de cuidar su imagen personal asistía frecuentemente al salón de belleza. Hace tres años comenzó a frecuentar Evercil, una clínica especializada en la aplicación de extensiones de pestañas y el cuidado del cabello. En esa época no imaginaba que poco tiempo después este negocio se convertiría en su forma de vida.

“Llegué como cliente y me encantó. Me atraía el hecho de que era un sistema novedoso y sus altos estándares en el servicio. El salón siempre estaba lleno, así que me llamó la atención como negocio. Me metí a su página Web y vi que ofrecían la integración a su red bajo el modelo de franquicias”, afirma Laura.

La emprendedora contactó a los franquiciatarios y recibió respuesta inmediata. Luego de entrevistarse con los dueños y creadores de la marca –Myriam y Christophe Belloncle– decidió comenzar los trámites para abrir la que fuera la segunda sucursal de Evercil en la Ciudad de México: la unidad San Jerónimo, ubicada al sur de la capital del país.

El local abrió sus puertas al público en septiembre de 2010 y ante los buenos resultados, el siguiente año la emprendedora decidió adquirir una segunda unidad. “En tan sólo 10 meses ya habíamos llegado al punto de equilibrio, entonces pensé en reinvertir con la misma marca”, recuerda de aquellos momentos Laura.

Pero reunir un capital de cerca de $1 millón para la inversión inicial ($568,000), la cuota de franquicia ($232,000) y acondicionar un nuevo local no era una tarea sencilla. Fue entonces cuando Myriam y Christophe le hablaron de las bondades del Programa Nacional de Franquicias (hoy extinto, al que Evercil estaba inscrito.

Con este mecanismo, que cuenta con el respaldo del Gobierno Federal, y que opera la Secretaría de Economía (SE), la empresaria pudo hacerse de su segunda franquicia: la unidad de Satélite, que inauguró en junio de 2012.

“Yo no usaba tarjetas de crédito ni tenía grandes recursos. Pero con el programa podías financiar el costo de la cuota inicial de la franquicia y liquidarla en 36 meses. La gran ventaja fue que no me exigieron garantías y durante el primer año sólo tengo que pagar el 20% del préstamo a una tasa realmente baja. El segundo año y el tercer año devolveré el 80% restante. El monto se repartirá en un 40% el segundo año y una parte similar en el tercero”, explica la emprendedora.

Estas condiciones ayudan a que el franquiciatario no se sienta asfixiado con los préstamos y que pueda concentrarse mejor en las operaciones de su negocio. A siete meses de abierta su segunda unidad la empresaria indica haber avanzado mucho más rápido que cuando emprendió en la primera ocasión.

“Ahora ya conozco cómo se maneja el negocio y también los medios publicitarios para atraer más clientela. Gracias a la experiencia obtenida de la sucursal de San Jerónimo estamos captando más clientes y lo hacemos de forma más eficiente”, añade la emprendedora.

Una gran familia

Pero el crecimiento que ha tenido Laura no habría sido posible si no contara con el respaldo de una marca consolidada y profesional, que ofrece orientación y capacitación constante a toda su red de franquiciatarios.

Myriam Belloncle, fundadora y creadora del concepto, considera que las claves del éxito de su compañía son los altos estándares de calidad en el servicio y la garantía del 100% que ofrecen a sus clientes. Esto sólo es posible porque, al igual que en el caso de Laura, el 90% de sus franquiciatarios han sido clientas de Evercil. Este factor les ayuda a identificarse plenamente con la marca.

“Con excepción de una de nuestras franquiciatarias, todas han sido clientas primero. Algunas más tiempo que otras, pero están totalmente identificadas con el producto. También se han dado cuenta que las clínicas están siempre llenas y que para conseguir una cita se batalla. Al ver esto concluyen que Evercil también puede ser vista como una buena oportunidad de negocios”, sostiene la emprendedora.

Y es que Evercil tiene detrás una historia de trabajo e innovación. La compañía nació en 2008 en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Ahí decidió enfocarse a ofrecer la colocación de extensiones de pestañas sintéticas que son resistentes al agua, tienen una apariencia 100% natural y que duran por meses, un servicio de colocación especializado que no existía hasta ese momento con esa calidad.

Actualmente la marca lleva ya más de cuatro años de crecimiento sostenido y suma 17 unidades en el país. Éstas están repartidas en Baja California Sur, el Estado de México, Nuevo León, Sonora y el Distrito Federal.

A decir de Myriam, “existe un enorme potencial para el crecimiento del concepto en el país. Estudios internos de la compañía revelan que tan sólo en la Ciudad de México existe mercado para poder instalar 100 unidades”, explica.

Pero algo fundamental para el desarrollo de la marca en el país es que desde la matriz los franquiciantes tienen una visión que va más allá de simplemente abrir nuevos puntos de venta. “Queremos que nuestros franquiciatarios estén en el mismo canal y aunque somos aún un grupo pequeño deseamos mantenernos unidos y persiguiendo un mismo objetivo”, dice Myriam.

Para lograrlo, la franquicia organiza reuniones mensuales en las que logra que todos sus asociados tengan un acercamiento, compartan sus inquietudes y expongan sus propuestas.

Éxito probado

No obstante por lo alentador que pudieran sonar las proyecciones de crecimiento de la marca y que las franquicias son un modelo de negocios probado, siempre queda una posibilidad de que algo pueda salir mal. Por esa razón, “los emprendedores interesados en adquirir una franquicia deben ser muy claros y hablar de sus expectativas y dudas con los franquiciantes. También investigar por cuenta propia y de ser posible probar el servicio o producto por sí mismos”, recomienda Laura.

En su caso, reconoce que tenía mucho miedo de invertir su capital, fruto de varios años de trabajo como administradora general de un despacho de fotografía. “Lo que en verdad me motivó fue el hecho de que la mujer invierte siempre en su arreglo, que el concepto es muy novedoso y la posibilidad de tener clientes recurrentes. Cuando era clienta asistía cada 15 días a hacerme algún servicio, ya fuera de pestañas o de arreglo del cabello y si eso pasaba conmigo, seguramente yo también podría ofrecer el servicio y hacer que más mujeres prefirieran mi clínica”, dice Laura.

Lo que realmente la terminó de convencer para decidirse por la marca fue el hecho de que desde el primer día, obtuvo respuesta de los franquiciantes. “A diferencia de lo que le sucedió a algunas conocidas que se decidieron por otras franquicias y a quienes no les daban información, Myriam y Christophe siempre estaban dispuestos a orientarme”, dice la emprendedora.

La inversión para abrir su primera sucursal fue de $1.2 millones, contemplando la remodelación del local y el inventario inicial. “Nos apegamos a la asistencia técnica y orientación que en todo momento nos proporcionó la marca, lo que nos ayudó a realizar la inauguración en tres meses. Los contacté en junio para pedirles información y para septiembre ya estábamos operando”, explica la franquiciataria.

Abrir su segunda unidad tuvo un proceso más acelerado. Laura comenta que le llevó cinco días reunir los documentos para pedir el apoyo del PNF. Una vez hecha la solicitud correspondiente, transcurrió un mes para que le entregaran los recursos y después sólo tuvo que elegir el local comercial para acondicionarlo y abrir su segunda unidad.

Una ventaja fue que algunas de sus clientas se trasladaban de polo a polo de la ciudad para solicitar su servicio y ya habían hecho publicidad de boca en boca de los beneficios que ofrecía Evercil. Esto ayudó a la empresaria a  posicionarse en la nueva zona y a conseguir nuevas usuarias.

Las cosas han salido bien para Laura, actualmente atiende a unos 120 clientes recurrentes en la unidad San Jerónimo, mientras que la sucursal Satélite poco a poco se coloca entre las preferidas del público. “Tenemos unos 50 usuarios constantes y poco a poco el número se va incrementando”, señala la empresaria.

Apenas tiene meses de operación de su segunda franquicia, pero Laura ya piensa en seguir creciendo. Aunque no sabe si podrá hacerlo apalancada con algún apoyo del Gobierno Federal, espera en un futuro cercano poder invertir en su tercera unidad de Evercil.

“La marca está creciendo y diversificándose, lo que sin duda será en beneficio de toda su red de franquiciatarios”, concluye Laura. “Nosotros por ejemplo estamos captando cada vez más clientes, lo que nos alienta a continuar en este camino”.