Franquicias

El efecto franquicia

Este modelo es uno de los motores de la economía y modernizó mercados como las cafeterías, tintorerías y farmacias.
El efecto franquicia
Crédito: Depositphotos.com
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El tiempo pasa volando y a veces no somos plenamente conscientes de los cambios que experimenta el mundo, nuestra vida diaria y concretamente los mercados comerciales y de servicios. 

La década de los noventa se caracterizó por cambios profundos a nivel internacional y por el perfeccionamiento de algunos desarrollos tecnológicos como la telefonía celular e Internet. Es también en esta década cuando suceden importantes cambios políticos, empujados por la caída en 1989 del Muro de Berlín, que puso fin al antagonismo entre el comunismo representado por la Unión Soviética y el capitalismo enarbolado por Estados Unidos.

Surge una nueva geografía, nuevos mercados y economías emergentes. También hay importantes cambios sociales con la plena y definitiva incorporación de la mujer a la actividad económica, lo que genera hogares con un doble ingreso y como consecuencia el incremento en los niveles de consumo. El crecimiento de las megalópolis en todo el mundo trae, entre otras consecuencias, cambios en los hábitos de consumo y el desarrollo de mercados específicos que buscan atender con nuevos productos y servicios a segmentos desatendidos o no atendidos eficazmente, como los niños o las personas de la tercera edad.

En nuestro país, sin hacer un recuento de las profundas transformaciones que experimentó la sociedad mexicana en esos años, surgió una figura que vino a modificar no sólo la economía de México y el sector empresarial, sino mercados, productos y servicios, hábitos de consumo  y, al final, nuestra vida de todos los días: la franquicia.

Transformando mercados

La franquicia es un modelo de negocios que facilita la operación eficiente de todas las unidades que integran una red comercial, con la inversión de terceros  como operadores. Es un formato dirigido a la comercialización de bienes y servicios y tiene dos protagonistas: el franquiciante, que concede al franquiciatario, por un tiempo determinado, el derecho de usar una marca, transmitiéndole los conocimientos técnicos necesarios que le permitan operar con métodos comerciales y administrativos uniformes.

A un empresario, este sistema le permite replicar un negocio exitoso a una gran velocidad, sin necesidad de realizar una cuantiosa inversión. Para el inversionista, la franquicia también se convierte en una gran oportunidad para crecer, pues es un modelo con el que se obtienen muchas más ganancias que si tuviera ese mismo dinero en el banco, en un fondo de inversión o incluso si lo colocara en la Bolsa.

Para quien busca emprender a través de la adquisicion de una franquicia, su principal ventaja está en reducir sus posibilidades de fracaso, sobre todo en el caso de aquellos que no tienen ninguna experiencia en el manejo de negocios. Las estadísticas oficiales hablan por sí mismas: 90% de las empresas que abre bajo este modelo tienen éxito.

¿Por qué? Básicamente por la oportunidad de integrarse a una red comercial con una marca posicionada y un know-how probado, sin tener que partir de cero. Así, la curva de aprendizaje es infinitamente más corta que si una persona tratara de desarrollar un negocio de manera independiente.

Un ejemplo claro de esto se da en las empresas en las que la distribución juega un papel clave en su operación. Si las compañías de este tipo no utilizan el modelo de franquicias, difícilmente pueden desarrollar una cadena o una red de ventas fuerte y eficiente que proyecte sus ingresos.

Pero eso no es todo. Las franquicias han permitido además a muchas empresas no sólo crecer más allá de sus fronteras, sino transformar y dominar sus mercados. Por eso, desde hace 20 años he insistido en las ventajas que, al final, la franquicia ofrece a la economía de cualquier país y en particular a la de México: genera empleos, participa en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), contribuye al desarrollo regional, a la modernización del comercio y al desarrollo inmobiliario y evita la fuga de capital.

En este artículo quiero referirme a cómo este modelo ha modificado la vida en el México del siglo XXI. Es indudable que desde que la franquicia irrumpió en el ámbito del comercio y los servicios en el país, fueron muchas las cosas que cambiaron en el ecosistema para los empresarios, los emprendedores y los consumidores.

Escribo esta colaboración disfrutando un café en una franquicia de Café Society, como podría haberlo hecho en un local de Italian Coffee Company o Starbucks, por mencionar sólo algunas de las más de 30 marcas de cafeterías que hoy operan en todo el país. Hace dos décadas, mis opciones hubieran sido un Vips, un Sanborns o quizá algún viejo café en Coyoacán, San Ángel o en el centro de la Ciudad de México.

¿Qué ha sucedido en todo este tiempo? Simplemente se desarrolló profesionalmente el negocio del café. Si contamos los puntos de venta de estas franquicias, seguro superarán las 2,000 unidades. ¿Cuáles han sido los beneficios? En cantidad: muchísimos. Para el consumidor, el empresario, los inversionistas e incluso el productor mexicano de café, sin olvidar desde luego la generación de empleos.

En todas las ciudades del país, en toda plaza o centro comercial, hoy podemos encontrarnos con la posibilidad de disfrutar una buena taza de café y del tipo que querramos, con un buen servicio y en un ambiente agradable. Según datos de la industria, en México existen en la actualidad alrededor de 60,000 locales de cafetería y todavía queda mucho por crecer en materia de consumo.

Algunos explican la multiplicación de estos negocios con lo que hacen llamar el “efecto Starbucks”, por el impacto que tuvo la llegada al país de esta exitosa marca norteamericana, hace diez años. Yo creo más bien que debemos hablar del “efecto franquicia”, por la modernización que este modelo de negocios trajo a tantos sectores de la economía nacional.

Eficiencia, tecnología y servicio

Veamos qué ha pasado con otros giros. Por ejemplo, ¿dónde quedaron aquellas viejas tintorerías sucias de hace 20 años, que con un pésimo servicio representaban la única opción que teníamos para lavar y planchar la ropa? Podíamos encontrar esos locales casi en cualquier barrio de cualquier ciudad del país.

Hoy quedan muy pocas de esas viejas tintorerías, y en su lugar surgieron unidades modernas, eficientes, con tecnología de punta y amigables con el medio ambiente. Entre otras novedades, comenzaron a funcionar con energía eléctrica (en lugar de gas), incorporaron el uso de insumos biodegradables y adoptaron sistemas de recuperación del agua.

Además, estas marcas están enfocadas en el servicio de excelencia y ofrecen al consumidor entregar su ropa en una hora o a domicilio. Franquicias como PressTo, Tintorerías Max, 5 á Sec y más de 20 marcas han contribuido a cambiar este mercado. ¿Los grandes beneficiados? Los consumidores, los inversionistas y por supuesto el medio ambiente.

Y hubo más transformaciones, incluso en áreas tan vitales como la salud. A principios de la década de 1990, si teníamos la necesidad de comprar un medicamento, nuestras opciones como consumidores eran sólo dos: o aquellas viejas farmacias que con un pésimo surtido nos vendían a precios muy altos, o las primeras farmacias de descuento que estaban ubicadas en el centro de la ciudad.

Cuánto ha cambiado todo. Hoy, las grandes cadenas de farmacias que han utilizado a la franquicia como el medio ideal para expandirse en todo el país resolvieron esta necesidad. Farmacias del Ahorro, Farmacias de Descuento Unión, Plenia y más de 15 redes de franquicias pueden encontrarse hoy en este rubro.

Pero quizá uno de los sectores donde los cambios han sido más notables gracias al impulso de las franquicias es el de los alimentos y bebidas, concretamente en el segmento de lo que antes se llamó fast food o comida rápida y que hoy prefiero denominar Quick Service Restaurants (QSR); o en español: Restaurantes de Servicios Rápidos (RSR).

Hace 20 años nuestras opciones eran mínimas, como el viejo y malogrado Burger Boy, y algunos negocios artesanales de pizza o sándwiches que poco a poco han cedido su lugar a un mercado donde conviven múltiples opciones gracias a la franquicia: hamburguesas, pizzas, sushi, sándwiches, tacos, comida china, ensaladas, comida saludable y hasta gorditas, que completan una gama enorme de posibilidades en beneficio del mercado, del consumidor y de sus nuevas necesidades y gustos.

Podríamos referirnos a muchos giros que se desarollaron de la mano de las franquicias, algunos inexistentes o con una presencia mínima en el mercado hace dos décadas, como las casas de empeño, los servicios de educación extra escolar, las ópticas o las tiendas de conveniencia. En fin, la lista es interminable, y el resultado ha sido esa indiscutible modificación de la vida diaria del mexicano, en la que mucho ha tenido que ver la franquicia.

En momentos en que el fortalecimiento de la economía, la mayor generación de empleo y la competitividad siguen siendo las grandes cuentas pendientes de México, hoy confirmamos que independientemente de las ventajas que ha ofrecido a franquiciantes y franquiciatarios, la franquicia ha sido un factor determinante en la modificación, reinversión y resurgimiento de muchos giros y mercados nuevos. Y que todavía puede aportar mucho más a la transformación económica del país y el bienestar de millones de emprendedores mexicanos.