Emprendedores

Bzz Media: Dirige a tu ritmo

Emilio Hinojosa descubrió una oportunidad de negocio en la creación de identidades sonoras para empresas.
Bzz Media: Dirige a tu ritmo
Crédito: Depositphotos.com

El espíritu emprendedor puede surgir en cualquier parte: como vocación en los sueños del oficinista, en los apuntes de un estudiante de administración, en los pasillos del bachillerato, del Conservatorio Nacional de Música, la Escuela Nacional de Artes Plásticas o en la Facultad de Filosofía y Letras. Pero también puede brotar como consecuencia de la escasa oferta laboral.

Emilio Hinojosa Carrión conjuga las dos circunstancias. A dos años de fundar Bzz Media, una empresa de creación de identidad sonora, sonorización de imagen corporativa y generación de jingles, el emprendedor recuerda: “estudié la licenciatura en Composición de Música Clásica en el Conservatorio Tchaikovski de Moscú, Rusia, pero no abundan los anuncios con la leyenda ‘se solicita compositor’, así que mi opción fue emprender. De hecho, siempre tuve esa inquietud”.

La historia de Emilio forma parte de una tendencia creciente. La Secretaría de Educación Pública (SEP) señala que 70 de cada 100 jóvenes desean poner una empresa, pero pocos lo logran. De 16.4 millones de jóvenes ocupados en el país, sólo 1.5 millones trabajan por cuenta propia y establecen su negocio. Entre los motivos que tienen, destaca no encontrar una inserción favorable en el mercado laboral.

Y es precisamente en las áreas de Educación, Artes, Arquitectura, Urbanismo, Diseño y Humanidades donde se opta por la creación de empresas como modo de vida. El 70% de quienes se dedican a esas actividades tiene estudios acordes con su labor y el 52% de ellos son profesionistas independientes, indica el Observatorio Laboral de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

Miguel Ángel Melo, capacitador y especialista en desarrollo vocal y cuidado de la voz, es otro ejemplo de esta situación. Relata que su primera incertidumbre como estudiante era si iba a poder cantar correctamente, y luego a qué se iba a dedicar. “Empecé mis estudios como cantante y bajista a los 17 años, pero además del canto me incliné por la docencia”.

Hoy, el que fuera jurado en Latin American Idol 2009, tiene 32 años de edad y siete de experiencia como maestro de canto. Hace un par de años Miguel eligió emprender con una escuela: Instrucción Vocal, que está terminando de formalizar. En tanto, se mantiene con proyectos artísticos independientes y clases particulares.

Uno de los inconvenientes con los que se topa cualquier iniciativa empresarial –más en el mundo de la creación y la cultura– es cómo aterrizar una idea y convertirla en un negocio viable y rentable. Para Luis Equihua Zamora, maestro en Diseño Industrial del Laboratorio del Reino Objeto y gerente de la Unidad de Incubación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), todo debe partir de una investigación del mercado.

Clientes bajo la lupa

Y como dice el especialista, “para saber si un proyecto relacionado con la cultura puede ser negocio, se debe evaluar como cualquier otra iniciativa. Hay que buscar a tus consumidores, enseñarles fotos, dibujos, prototipos y hacer un sondeo con ellos para saber si les interesa, si les gusta y si necesitan o no tu oferta”, explica.

Con este estudio también se analiza cuánto está dispuesto a pagar un consumidor y si el rango de precios es adecuado. Particularmente, como creadores “interesan rasgos que en la mercadotecnia tradicional no se manejan, por ejemplo la percepción a través de la estética de un producto y qué tanto se sintoniza con el nicho del mercado”, añade el catedrático. Y este análisis previo es esencial si no se quieren dedicar esfuerzos a proyectos sin futuro a largo plazo.

Emilio aprendió la lección a prueba y error. A sus 23 años, cuando regresó a México luego de terminar sus estudios en Rusia, decidió abrir un estudio de grabación de música clásica, rock y pop junto a dos amigos. Tomó sus ahorros y transformó su departamento. Invirtió alrededor de $90,000 en una cabina de grabación y en aislar un cuarto para lograr la acústica correcta. Además contrató un ingeniero en audio y otro en sistemas, un diseñador y un becario.

Pero los esfuerzos eran muchos y los clientes pocos, ya que éstos consideraban caro el servicio. “Ocupábamos mucho y ganábamos nada”, recuerda. Y es que con las nuevas tecnologías desde hace unos años se puede grabar en casa de manera amateur. “Nos cuestionaban por qué pagar por algo que podían armar en casa; y nosotros no supimos transmitir que la calidad que ofrecíamos era mayor”, relata Emilio.

Para mantenerse, los emprendedores optaron por organizar cursos para niños y dar clases de piano, pero su empresa no reportaba crecimiento. Año y medio después el grupo decidió separarse.

“A los emprendedores en estas áreas les falta conceptualizar lo que están haciendo y hacerse una imagen clara de lo que quieren proyectar. Además una vez que arrancan un proyecto deben darle seguimiento y no dejarse vencer con el primer contratiempo”, afirma Equihua.

Pero Emilio no abandonó su deseo de emprender. Así, pensó en una necesidad no satisfecha y en la que no existiera demasiada oferta. La opción fue dirigirse a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) y ofrecerles una identidad sonora a sus marcas. “Este sector es cada vez más consciente de la necesidad de tener una imagen sonora que las identifique; y además es una alternativa no exclusiva para grandes corporativos. Las Pymes se han percatado de que el mundo es más multimedia”, comenta el hoy empresario.

Así fundó en 2010 Bzz Media, empresa que ofrece la creación de jingles, spots, cortinillas, música incidental, campañas publicitarias sonoras (eslogans, promocionales y radiofonía),  blinks (tonos musicales) y todos los servicios que ofrece un estudio de grabación profesional.

Lo mejor era que Emilio ya había aprendido la lección: si realmente quería prosperar debía dejar atrás la “talacha” diaria y empezar a construir una organización que trabajara para él y no por él.

En esta nueva empresa trabajan cuatro personas de fijo y Emilio funge como el director. Dependiendo de cada producción deciden contratar personal por outsourcing, entre los que se incluyen músicos, artistas, locutores, diseñadores y hasta camarógrafos. “Somos un estudio de grabación conformado por compositores, ingenieros de audio y publicistas especializados en promover productos y marcas de una manera novedosa y profesional”, dice Emilio.

Con el fin de cumplir los compromisos contraídos con sus clientes en términos de calidad y en las fechas acordadas, el personal especializado se contrata por fuera. “Nuestra meta es la excelencia. Por ello, sabemos que el trabajo en equipo contribuye a lograr productos que cumplan con todas las exigencias”, añade el empresario.

Reinventarse

Además de cambiar la forma de administrar y dirigir su negocio, Emilio también ha transformado su estilo de vida. Aunque en un inicio –al igual que muchos emprendedores– tuvo que desempeñar labores de hombre orquesta –literalmente: del piano a la guitarra, a la flauta y a la edición en cabina–, ya ha aprendido a delegar y puede decir que maneja un negocio de medio tiempo dada la flexibilidad de sus horarios, lo que le permite dedicarse a componer música, emprender proyectos artísticos individuales o colectivos y viajar, sin que el negocio se venga abajo.

“Me veo como la cabeza de la organización, como la persona que coordina al diseñador, al ingeniero de sonido y a los músicos. Mi tarea principal en un futuro cercano será la de crear, pero a otro nivel, con productos para conquistar nuevos mercados e impactar artísticamente desde mi empresa”, explica.

Por lo pronto Bzz Media explora un nuevo terreno: la producción radiofónica. Recientemente logró una alianza con NoFM-radio, una estación por Internet dirigida por el escritor y gestor cultural Benjamín Morales. Esto, estima Emilio, les ayudará a tener mayor exposición del negocio y a contactar a más clientes. Y además representará una entrada constante de dinero que optimizará su flujo de efectivo.

No es todo. El emprendedor ha sabido manejar tan bien sus tiempos, que también conduce uno de los programas de radio que se transmiten en esa estación, sólo por el placer de hacerlo. “Yo trabajo por gusto, no por obligación”, puntualiza. Es el sueño de muchos.

Entre los clientes externos con los que ha trabajado Bzz Media destacan Coca-Cola, Nescafé, el Museo Soumaya de la Ciudad de México (de Grupo Carso) –a quien le produjo la musicalización de un video–, el Museo Interactivo de Economía (MIDE) y algunas farmacéuticas.

El músico-directivo-conductor de radio planea regresar a explorar el mundo de la producción discográfica y musical. “Esta vez tenemos un público bien definido: artistas independientes que busquen producciones específicas. Funcionará bajo el modelo de los libros de autor”, adelanta.

A futuro, la idea es que la empresa se convierta en un centro de comunicaciones en el que, además de la producción sonora, se manejen las redes sociales de las empresas y se generen eslogans y campañas publicitarias integrales. Todo bajo una máxima: permitir a Emilio seguir siendo dueño de su tiempo y de sus decisiones sobre cómo organizar sus horas de trabajo.

“Nuestra meta es ambiciosa y a largo plazo. Queremos en un futuro convertirnos en un centro de comunicación capaz de crear arte sensorial y comercial que además de identidad sonora maneje todo el mundo multimedia, incluyendo la organización de conciertos y campañas interactivas. Por lo pronto vamos dando pasos en firme”, sostiene.

Con su historia exitosa emprendedora, Emilio demuestra a sus 28 años que se puede vencer esa creencia popular que reza “te vas a morir de hambre” si decides estudiar una carrera artística y musical. Y además, que ningún verdadero negocio de medio tiempo puede planificarse sólo a corto plazo, sino que también puede verse como las bases sólidas de una gran empresa.