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Remsa: Negocio de dos caras

Con un proceso patentado, esta empresa recupera hasta el 95% de la basura electrónica y la convierte en diversos artículos.
Remsa: Negocio de dos caras
Crédito: Depositphotos.com
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Celulares, computadoras, consolas, monitores, ratones, reproductores de música, teclados, teléfonos, televisiones, videograbadoras y videojuegos obsoletos, forman parte de las más de 300,000 toneladas de basura electrónica que cada año producen los mexicanos.

El abaratamiento de los costos y la reducción de la vida útil de los aparatos electrónicos han sido clave en el cambio de hábitos de consumo en el país. Lo que antes se mandaba a componer, ahora es desechado y cambiado por uno nuevo.

El problema estriba en que los equipos electrónicos que ya no se utilizan son dispuestos inadecuadamente en rellenos sanitarios, tiraderos controlados o clandestinos a cielo abierto, y sólo en pocos casos se someten a procesos de recuperación de materiales.

Ante esta problemática, en 2009 nace Recicla Electrónicos México (Remsa), una empresa que busca reinsertar estos productos a la cadena productiva. “Tomamos lo que ya no te sirve para volver a convertirlo en productos”, dice Álvaro Núñez Solís, fundador de la empresa.

La idea surgió en 1997 mientras Álvaro estudiaba su carrera en Estados Unidos. “Los americanos sacaban sus televisiones, caseteras y aparatos electrónicos y los dejaban en bolsas con un dólar para que se los llevaran a la basura. Les resultaba más barato comprar un equipo nuevo que componer el que tenían. Me di cuenta que era una tendencia que no tardaría en llegar a México y es lo que pasó”, cuenta.

México es después de Brasil el principal mercado de productos electrónicos de América Latina, según un reporte del Business Monitor Internacional. El volumen acumulado de este tipo de residuos crece de 3 a 5% anual, con un potencial efecto dañino sobre la salud y el medio ambiente, advierte el Instituto Nacional de Ecología (INE).

Por ejemplo, algunos equipos como las computadoras contienen sustancias tóxicas como silicio, plomo, mercurio y zinc, que al ser arrojados a la basura contaminan el ambiente, el suelo y el agua.

Además, en el país la mayor parte de los electrónicos –el 72%–, al terminar su ciclo de vida útil, se almacenan como si fuesen una pieza de museo en hogares y oficinas; el 21% se reutiliza tras ser rehabilitado; y el 3% termina en basureros. Sólo entre el 1% y 3% es reciclado adecuadamente.

El reporte Reciclaje: de los desechos electrónicos a las fuentes, del Programa Ambiental de Naciones Unidas, lo atribuye a que los propietarios de los equipos piensan que éstos suponen un valor económico adicional. La tendencia genera problemas para diseñar programas de colecta, señala el organismo.

Álvaro lo vivió en 2004. “Me decían ‘yo por qué te voy a dar mi computadora, es muy cara, mejor la voy a guardar’. Otros, incluidos mis padres, me veían como un hippie ambientalista”, recuerda. Como respuesta, con dos amigos instaló una planta recicladora de plásticos desde la que gestaron lo que hoy es Remsa.

“Desde su concepción nos casamos con la idea de que nos haríamos cargo del problema completo. Si llegaban los residuos en verdad los íbamos a reciclar y no sólo les íbamos a quitar aquellas partes que valen y se pueden vender”, explica Álvaro.

Por eso la empresa ha invertido en innovación de procesos y desarrollo de tecnología propia para no sólo extraerle el cobre, aluminio y la tarjeta a los electrónicos; sino también transformar el plástico y vidrio, que por su bajo valor muchas veces se exporta, quema o se tira al mar.

Remsa tiene un proceso patentado y cuenta con infraestructura para hacer el acopio, recolectar, separar y reciclar los materiales. Como resultado, los desechos se convierten en pisos, tacones de zapatos, lavabos, adornos, bases de mesa y floreros, entre otros artículos. “Somos la primera empresa en Latinoamérica con una eficiencia del 95% en los procesos de reciclaje”, sostiene el emprendedor.

Educar al mexicano

Remsa quiere además crear conciencia a largo plazo. Por eso creó la fundación Punto Verde, con la que realiza su Programa Nacional de Educación, Acopio y Reciclado. En él se integra Reciclón, un evento masivo de acopio de chatarra que hasta el día de hoy ha recorrido 27 estados del país.

También maneja los Puntos Verdes, centros de acopio permanentes establecidos con empresas, gobiernos y ONGs. Adicionalmente, con un aval de Microsoft, puso en marcha el programa “El saber ayuda”, con el se reconstruyen computadoras para escuelas de bajos recursos.

El año pasado la empresa recicló 2,000 toneladas de residuos electrónicos post consumo. Este año preparan un foro económico internacional de residuos electrónicos con el que buscan que el tema cobre mayor importancia a nivel México y Latinoamérica. Y Álvaro y sus socios ya analizan la posibilidad de reciclar y llevar sus campañas a Sudamérica.  

E-waste

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la basura electrónica o e-waste se define como cualquier dispositivo que utilice un suministro de energía eléctrica que haya alcanzado el fin de su vida útil. El e-waste generado en México tiene la siguiente composición:

63.4% televisiones
13.4% computadoras de escritorio
4.7% laptops
15.5% equipos de sonido
2.1% teléfonos de casa/oficina