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Huevo Cartoon: Dibujos millonarios

Estos personajes han conquistado la escena de las licencias de entretenimiento y ya pertenecen a la cultura popular mexicana.
Huevo Cartoon: Dibujos millonarios
Crédito: Depositphotos.com
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Uno de los modelos más conocidos dentro del modelo de licencias es el otorgamiento de dibujos, diseños, animaciones y personajes. La marca mexicana Distroller es un ejemplo claro que ha tenido gran éxito en el sector, contando a la fecha más de 15 licencias. La particularidad de la imagen de la virgencita que los distingue es que se creó sin que existiera película, serie u otro soporte mediático. La clave: el trasfondo cultural, religioso, plástico y adaptable al mercado en su variedad, ya que retoma un humor mexicano muy gráfico.

Junto con Hello Kitty, Distroller es un ejemplo de una marca que no solamente comercializa sus productos y brinda licencias en todos los rubros, sino que también cuenta con tiendas propias. Y precisamente con la misma ambición nació Huevo Cartoon, una serie de personajes donde los huevos cobran vida y características humanas típicas de clichés de la cultura popular mexicana, creada originalmente por Rodolfo y Gabriel Riva Palacios.

A diferencia de otros, Huevo Cartoon inició como un sitio de Internet que contenía animaciones y otras creaciones, accesibles a los usuarios a través de una suscripción. “El resultado superó nuestras expectativas como creadores de la idea: en tres meses obtuvimos más de tres millones de visitas”, cuenta Eduardo Téllez-Girón, director comercial de la marca. 

El desarrollo exponencial de su popularidad estuvo sustentado por sus seguidores, quienes empezaron a compartir por correo electrónico los chistes y diálogos de los dibujos animados. “Internet no era lo que es hoy, por lo que se trató de un fenómeno que nadie esperaba: se empezó a viralizar de forma automática. Pero el proyecto no tenía ni siquiera una campaña de publicidad ni una estrategia de mercadotecnia para dicha expansión”. Con esta idea en mente, Tycoon, una agencia de licencias, se acercó a los jóvenes para comenzar a comerciar con sus personajes.

Uno de los tratos más importantes durante su aventura en este modelo de negocios fue Pepsico, con la cual se lanzó una promoción con Doritos, inicialmente para el target original de la marca: los adolescentes. Pero el éxito fue tal que los más pequeños empezaron a comprar las papas y se sintieron atraídos por los personajes. Así que la estrategia se adaptó para atender este nuevo segmento de mercado, lo que llevó a los creadores de los huevos parlantes a modificar una esencia de la marca: el lenguaje. En lugar de afectarles, adaptarse al mercado fue el principio de una historia colmada de éxitos.

El paso decisivo para consolidar la marca fue la primera película que realizaron con estos personajes: Una película de huevos (2006). La animación no era tan popular en la producción nacional, así que obtuvieron el apoyo de Video Cine, un subsidio gubernamental y decidieron editarla en estudios afincados en Argentina. El resultado: en 2002 fue la segunda película más taquillera del cine mexicano con una recaudación en taquilla por más de $142 millones, superada en ese entonces sólo por El crimen del Padre Amaro, que recaudó $162 millones (ahora, Nosotros los Nobles ostenta el récord superando los $320 mdp).

Después de la segunda película, con una tercera en puerta y más de 130 licencias brindadas en todo tipo de categorías, el director comercial de la marca ya conoce bien los retos que implica emprender en este sector, amenazado por la piratería. “Es un gran error pensar que estás preparado para licenciar tu dibujo o personaje sólo porque tiene éxito entre tus conocidos y un número ‘importante’ de likes en el Facebook. Hay que ver su potencial económico, crear un concepto que tenga soporte, trasfondo, historia y un gran volumen de seguidores”, recomienda Eduardo.  

Mantenerse vigente resulta esencial. La moda va y viene y sólo unos cuantos permanecen en boga con el paso del tiempo. Las palabras clave para mantenerse a la cabeza de las licencias son la diversificación y la transformación. Asimismo es esencial acompañar la estrategia con el apoyo de distintos medios de difusión. Aunque Huevo Cartoon destaca por ser una licencia que tiene sus orígenes en Internet, ha sabido insertarse en otros medios como la pantalla grande.

La innovación ha sido clave no sólo para continuar en la mira de los consumidores, sino que también han “desarrollado la animación, el talento nacional, al tiempo que brindamos al público contenidos actuales”, concluye el directivo. Y es que para los licenciatarios, sobre todo aquellos que buscan marcas de entretenimiento, es importante elegir las marcas más demandadas por los consumidores.

La temporalidad juega un rol muy importante. Así lo han constatado marcas importantes como el reconocido productor de juguetes LEGO, que resurgió después de algunos períodos de crisis a través de sus series licenciadas, entre las que se cuentan Star Wars y Harry Potter, con las cuales ha creado películas, juegos, animación y series propias. Una forma de unir áreas de experiencia e iconografía popular.

Para Build-A-Bear, la adquisición de licencias –incluyendo Disney, Hello Kitty, Star Wars, Los Pitufos, Alvin y las ardillas y Harley Davidson– significó “dar a conocer la marca de una forma más rápida y fácil, y promover nuestros productos dentro y fuera de nuestras tiendas”, asegura Erik Peña, responsable de mercadotecnia de la marca. Pero también vino de la mano de un reto fundamental: saber detectar si una licencia tendrá éxito en México.

Y es que aunque el sector todavía sortea algunos desafíos para consolidarse en el país, conocer al mercado, establecer una estrategia dirigida al target y mantenerse vigente han demostrado ser algunas de las corrientes que guían las licencias enfocadas al entretenimiento. Algo que, para bien o para mal, Huevo Cartoon ha demostrado que está como sus personajes: de... lujo.