Emprendedores

La marca de Frida Kahlo

Para guardar lealtad al legado de la pintora, sus descendientes crearon la licencia Casa Kahlo. Converse y la cerveza Bohemia la usan.
La marca de Frida Kahlo
Crédito: Depositphotos.com

Un un modelo de licencia, los atributos de la marca se aplican en el nuevo producto o servicio. Pero, ¿qué sucede cuando la marca es el nombre de una persona?

Explotar la imagen de algún individuo reconocido –artista, pintor, cantante, actor o escritor– es posible desde múltiples ángulos, sobre todo, si no se hace distinción entre su vida privada y pública. Los problemas pueden surgir cuando esta personalidad muere y empresas o familiares lo perciben como una línea de negocio viable (y especialmente cuando no se establece de antemano quién será el propietario de estos derechos o si se pueden explotar desde cualquier nicho).

El caso de Steve Jobs, quien no sólo es reconocido como el fundador de Apple, sino que representa el estandarte de toda una filosofía entre emprendedores, tecnólogos y empresarios, es un ejemplo claro de cómo una persona, al ser comprendida en su contexto histórico, se transforma en marca.

Cantinflas también ha sido sujeto de licencias, así como Octavio Paz, cuyas obras están protegidas por derechos de autor. En el caso específico de los escritores, los derechos caducan después de cierto tiempo tras su fallecimiento, entre 50 y 100 años, y después pasan a ser del dominio público.

Casa Kahlo es un ejemplo que vale la pena destacar no sólo por la importancia del personaje histórico para México, sino por la línea responsable que sus actuales dueñas han encausado hacia un buen fin, honrando –como ellas mismas la califican– a la mujer fuerte, incansable y luchadora que fue Frida Kahlo.

“Todo comenzó cuando leí un libro escrito desde la perspectiva de la abuela Cristina –como llama cariñosamente Mara Romeo a Cristina Kahlo, su bisabuela, hermana de Frida y la única que tuvo descendencia–, me di cuenta que había datos públicos que no necesariamente eran verídicos”. Tras consultar a un abogado con la idea de dar a conocer la verdadera personalidad y transmitir el legado de su tía bisabuela, gestó entonces la idea de licenciar la marca para comerciar correctamente con su imagen, de acuerdo a sus ideas y su verdadero estilo de vida.

Mara de Anda, hija de Mara Romeo, también ha jugado un papel esencial en esta licencia que tiene como objetivo precisamente dar a conocer la figura detrás del mito de la pintora. Cada detalle está sumamente cuidado: “las marcas no las elegimos al azar, sino que queremos que cada una tenga una relación con Frida”, afirman.

Basta mencionar un par de ejemplos: la marca de calzado y accesorios Converse se eligió en homenaje a unos tenis que la misma pintora diseñó en 1948 y que llevaban una medalla en forma de estrella que fuera obsequio de la poetiza Pita Amor. Asimismo, la cerveza Bohemia era la predilecta de Frida.

Mara Romeo conoce bien las historias que su madre le contaba y que ahora busca transmitir al mundo. Pero ser empresaria fue una vida que eligió sólo por “la responsabilidad de dar a conocer el otro lado de Frida, dado el orgullo de pertenecer a la familia”, define ella misma.

Todo ha sido un proceso que se ha dado “a prueba y error”. Su hija, por ejemplo, no deja de recomendar a aquellos que quieren incursionar en el mundo de las licencias que encuentren un abogado especializado, que tengan objetivos bien claros y sean persistentes.

Si bien las empresarias eligen celosamente a cada empresa y buscan crear una buena empatía, el proceso puede durar años desde que se da el primer contacto. Y a pesar – o precisamente por ello– de ser tan minuciosas, a la fecha han licenciado alrededor de 50 marcas.

Más que sus obras pictóricas –que la piratería ha utilizado de forma recurrente y ha abaratado la relación entre la obra y su consumo–, las referencias para las licencias ahora se retoman de la vida privada de la artista, a través de  fotografías, cartas y algunos objetos personales.

En este caso no existió un problema sobre la titularidad de la licencia, ya que Cristina Kahlo fue la única que tuvo descendencia e Isolda, su hija, fue quien registró la marca. Sin embargo, los desafíos siempre han estado presentes. Por lo tanto, ahora ya tienen registros digitales de las obras, tipografías autorizadas e incluso, una guía de estilo.

La marca que anteriormente se licenciaba bajo el nombre de Frida Kahlo ahora ha tomado un carácter más familiar y se llama Casa Kahlo. Así siguen buscando entregar a México lo que ellas piensan que Frida hubiera querido bajo el estandarte de la responsabilidad social.

Y aunque a diario reciben ofertas para licenciar la marca en el extranjero, su preferencia siempre ha estado en el país. “Estamos orgullosas de pertenecer a la familia Kahlo y creo que por eso tenemos una gran responsabilidad con México”, concluyen las emprendedoras.