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Emprendedores revolucionan industria textil

Un panorama sobre la historia, la evolución y los retos (pasados y actuales) de este importante sector en México.
Emprendedores revolucionan industria textil
Crédito: Depositphotos.com
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El desarrollo de la industria textil y de la confección en México no podría entenderse sin la historia  del emprendedor poblano Estevan de Antuñano, notable economista, quien durante de la década de los treinta del siglo XIX tuvo la visión de construir la primera fábrica mecánica de hilados y tejidos que se conocería en América Latina.

De Antuñano reunió los fondos suficientes para importar la maquinaria necesaria que compraría al industrial británico Richard Arkwright, pilar de la Revolución Industrial y creador de la primera fábrica textil moderna.

Cuenta la marquesa de Calderón de la Barca, cronista de la época, que en la ciudad de Puebla consideraban las intenciones de Estevan de Antuñano como absurdas e irrealizables. Sin embargo, tras reunir el capital y hacer los arreglos pertinentes, este emprendedor compró la maquinaria y la embarcó en Nueva York sin contar con que el buque que la transportaba a México naufragaría más tarde frente a la costa de Florida.

Pasaron algunos años para que de Antuñano reuniera nuevamente el capital para adquirir los equipos. Cuando lo logró, organizó una misión de compras a Filadelfia, pero -por imposible que parezca- el barco que transportaba la maquinaria naufragó en el Golfo de México dejando a de Antuñano al borde de la quiebra.

Tras haber invertido todo cuanto tenía, este notable emprendedor no desistió y buscó la ayuda de Lucas Alamán, gran impulsor de la industria mexicana, quien colaboró con él para comprar nuevamente los equipos a Arkwright; los cuales habrían de instalarse tiempo después en el edificio del antiguo Molino de Santo Domingo de la capital poblana, que había sido remodelado con esmero por de Antuñano para finalmente poder instalar ahí su fábrica textil que llevaría por nombre 'La Constancia Mexicana'.

El esfuerzo empeñado por Estevan de Antuñano para establecer su textilera resultaría profético, pues edificó los cimientos de una industria que ha tenido que ser ágil y eficiente como ninguna otra para lograr sobrevivir en el mercado mexicano durante los últimos dos siglos; industria que hoy evoluciona y hace frente a sus propios naufragios.

La industria textil y de la confección hoy

En octubre pasado, México acusó a China ante la Organización Mundial de Comercio de subsidiar ilegalmente a la industria textil y de la confección, generando una competencia desleal entre ambas naciones, además de ser la causa principal de la pérdida de más de 4,000 mdd de ventas para este sector en Estados Unidos, su principal mercado de exportación, según la controversia interpuesta por las autoridades mexicanas.

Durante la visita del Presidente chino Xi Jinping a México en junio, se hizo pública la voluntad de ambos gobiernos de resolver la controversia en el corto plazo. “Nos estamos dando un horizonte de tres meses para dar solución a este problema” declaró el Sub-Secretario de Comercio Exterior, Francisco de Rozensweig.

Por otra parte, la prestigiosa promotora de moda, Anna Fusoni, con más de cuatro décadas de experiencia en el sector, comenta “Resulta imposible competir con China en precios, me parece que eso es cosa del pasado. Hoy la solución que está a nuestro alcance es innovar para competir con diseño y valor agregado que posicionen a nuestros productos en otro tipo de mercados”. Y no es la única figura en la industria que sostiene esta tesis.

En los últimos años, nuevas generaciones de emprendedores textiles y de la confección han tomado por asalto los principales órganos de representación industrial del sector como la Cámara Nacional de la Industria del Vestido y la Cámara Textil Puebla-Tlaxcala para dotar de un nuevo modelo de negocios a la industria, con la certeza de que una agresiva inversión en investigación de tendencias y mayor capacitación profesional en moda y diseño harán que los productos textiles y de confección que se producen en México sean competitivos a nivel internacional. Esto también permitirá que puedan comercializarse a mejores precios; abriéndose campo ya no entre las naciones que producen volúmenes a muy bajo costo, sino entre las que producen diseño y calidad a precios competitivos.

Los primeros frutos de esta nueva estrategia de la industria se hace patente con la reinvención del principal foro textil del país, Exintex, que espera compradores de más de 26 países que asisten con la promesa de encontrar finalmente textiles mexicanos que superen los estándares de calidad internacionales y sorprendan en términos de diseño; misión para la cual el gremio puso al frente a José Miguel Brito, emprendedor propietario de Ecobambú, firma que produce toallas, accesorios y ropa de baño ecológicamente responsable hechos a base de fibra de bambú.

Por otro lado, Intermoda, el foro de confección más grande de América Latina y epicentro del sector en el país, se ha convertido en otro referente de la nueva era que se impulsa para la industria.

A punto de cumplir tres décadas de ser el encuentro de compras obligado para quienes comercializan prendas de vestir y accesorios en México, desde tiendas departamentales y de autoservicio hasta pequeñas boutiques y compradores independientes provenientes de más de 15 países, Intermoda luce muy diferente de la feria dominada por grandes confeccionistas y compras centralizadas que fue hace poco menos de quince años.

Jorge Castellanos y Gerardo Barajas, quienes ocupan la nueva administración de la feria, han sumado esfuerzos con emprendedores como Sergio López de la Cerda, quien posee una Pyme productora de moda infantil además de presidir la Cámara Nacional de la Industria del Vestido para atraer nuevos compradores y abrir oportunidades de comercialización para los más de 950 expositores que ocupan las salas de Intermoda; de los cuales actualmente más del 70% son emprendedores propietarios de Pymes que ofrecen un alto contenido de moda y diseño en sus productos.

Emprendedores que hoy se preocupan más por entender las necesidades de sus clientes y cumplir eficientemente los tiempos de entrega que por los bajos precios de prendas básicas que hagan lo que hagan, se seguirán produciendo por millones en China y otros países de Oriente.