Emprendedores

El poder del crowdsourcing

Luis von Ahn creó la prueba Captcha, y con este concepto desarrolló productos para digitalizar libros y enseñar idiomas gratis.
El poder del crowdsourcing
Crédito: Depositphotos.com

Cada día más de 200 millones de personas en el mundo escriben un código Captcha para acceder a una página Web; sin saberlo, muchas de ellas están contribuyendo a un proyecto de Google para transformar miles de libros impresos en textos digitales. La mente detrás de esto se llama Luis von Ahn, un joven de origen guatemalteco ganador del premio MacArthur en 2006 y que ha sido considerado por la revista Discover como uno de los 50 mejores cerebros en la ciencia.

Luis tiene todo el perfil de un geek: es un verdadero amante de la tecnología y un programador autodidacta (hacker en su adolescencia) de aspecto tímido, que usa lentes y jeans. Por eso, para él convertirse en un emprendedor exitoso que vendiera dos empresas a Google antes de los 34 años fue una situación meramente accidental.

Von Ahn nació y vivió en Guatemala hasta los 17 años cuando decidió irse a Estados Unidos a estudiar Matemáticas, debido a que en ese entonces la carrera no existía en su país natal. Sin embargo, pronto descubrió que su pasión radicaba en la computación, por lo que decidió hacer una licenciatura en Informática en la Universidad de Duke, en Carolina del Norte.

El empresario narra que su gusto por la tecnología surgió cuando tenía ocho años y como todos los niños de finales de la década de los 80 deseaba tener una consola de Nintendo; pero para su sorpresa (y desilusión) su madre le regaló una computadora Comodore 64. Luis aprendió a programar y a hacer toda clase de artimañas para descargar juegos desde su dispositivo de 8 bits, debido a que eran muy costosos y él “únicamente quería jugar”.

Su primer proyecto profesional fue un rotundo éxito. Intentando ofrecer una solución para evitar que a los robots tuvieran acceso a ciertas páginas, von Ahn diseñó una prueba anti spam basada en la lectura de caracteres distorsionados que sólo son legibles por los seres humanos. Así, en 2000 nació Captcha. Al poco tiempo su producto era usado gratuitamente en toda la Web, desde por sistemas de ventas de boletos como Ticketmaster, hasta servicios de correo electrónico y blogs.

Aunque en un comienzo  se sintió orgulloso con su creación, pronto las matemáticas se voltearon en su contra. Haciendo cálculos notó que la humanidad perdía cerca de 500,000 horas de navegación diariamente “por su culpa”. Preguntándose si podía darle un uso positivo a esta molestia y malgasto de tiempo, seis años después creó Recaptcha (el regreso de los Captcha), con el que era posible utilizar esta prueba para completar textos en Internet.

En esa época, el líder de los buscadores trabajaba en un proyecto de digitalización de libros. La tecnología de von Ahn resultaba la sinergia perfecta ya que facilitaría la conversión, especialmente si se trataba de textos antiguos en los que la tinta se ha borrado y algunas de las letras están incompletas. Por una cantidad no publicada, Google adquirió Recaptcha en 2009 y lo integró a sus búsquedas online. Actualmente, todos los Google Books pasan por este proceso y a diario se ‘traducen’ 100 millones de palabras mediante Captchas.

Pero ése no fue el primer trato que tuvo con el gigante de Mountain View. Algunos años antes, Luis les vendió directamente a Larry Page y Sergey Brin su empresa ESP Game, un juego con el cual los usuarios -mediante un sistema parecido a Captcha- indexaban y agregaban etiquetas a las imágenes que aparecen en Google, fortaleciendo a través de este crowdsourcing indirecto su base de datos.

A los 30 años Luis se retiró; contaba con el suficiente dinero como para vivir cómodamente por el resto de su vida. Además, había sido nombrado por Popular Science como uno de los científicos más brillantes de 2006 y una de las 50 personas más influyentes en la tecnología por Silicon.com; mientras que en 2011, Foreign Policy en Español lo eligió como el intelectual más influyente de Iberoamérica y Fast Company como una de las 100 personas más innovadoras en los negocios.

Durante algunos meses se dedicó a ver la televisión y a jugar videojuegos pero más pronto que tarde se aburrió; quería hacer algo que tuviera un impacto en la sociedad, especialmente en el ámbito educativo. Tenía una nueva idea de emprendimiento online y sabía exactamente cómo llevarla a cabo.

Impulsando la educación

Existe un gran poder en el conocimiento y participación grupales. En esta idea se sustenta el crowdsourcing, el concepto clave detrás de grandes productos como Wikipedia, la enciclopedia más completa del orbe a la que cualquiera puede contribuir.

Luis von Ahn siempre ha creído en la colaboración masiva como una forma de impulsar la cultura y el aprendizaje (tal y como lo había comprobado con Recaptcha) y ahora quería aprovecharla para favorecer la educación, un aspecto sumamente importante para el también profesor en la Universidad Carnegie Mellon, ubicada en Pittsburgh, y que constituye uno de los centros de investigación y robótica más importantes de Estados Unidos.

Según el empresario, en el mundo hay cerca 1,200 millones de personas aprendiendo un segundo idioma, siendo el inglés el más popular entre los estudiantes. El mercado potencial era demasiado extenso, pero no había ningún servicio enfocado en la gente de bajos recursos. Por eso inició Duolingo.com, una aplicación con la que las personas pueden aprender idiomas -inglés, francés, alemán, portugués y español- de manera gratuita.

Como prácticas, después de aprender ciertos términos, los alumnos traducen textos, los cuales son pagados a la empresa de von Ahn convirtiéndose en un modelo sostenible. “Las compañías que necesitan traducción están financiando la educación gratis de idiomas”, señala Luis.

En menos de un año y sin ningún esfuerzo publicitario, la plataforma concentra a más de seis millones de usuarios. “Todos los días recibimos e-mails de personas que han mejorado su situación económica y laboral gracias a un segundo idioma”, dice. “Y ésa es mi mayor satisfacción”.

Luis trabaja todo el día, pero ahora ya no se dedica a programar sino “a asegurarse que su equipo esté feliz y que el producto sea el mejor posible”. En casa tiene el apoyo de su esposa, quien le ha ayudado a mantener los pies en la tierra y a ´bajarle los humos´ cuando ha recibido los reconocimientos. De hecho, él se encarga de varias labores del hogar, entre ellas de cocinar, ámbito en el que dice destacan sus platillos mexicanos, de los que se declara fanático.

Sobre el futuro de las startups en América Latina, von Ahn sostiene que hay gran talento en la región (en particular en México). “A nivel individual no existe diferencia alguna con los emprendedores de Silicon Valley; es más bien una cuestión de escala”, dice. Y es que mientras que en esa zona de California se generan miles de nuevas empresas tecnológicas al año, en el país este número es aún muy reducido. No obstante, asevera que en los últimos 10 años ha habido grandes avances y se ha desarrollado un interesante ecosistema emprendedor de impacto.

El inventor de Captcha dice que para triunfar en un negocio digital es necesario saber programar (aunque tú no te encargues de la programación) y enfocarse en el consumidor final, para no perder tiempo con los intermediarios. Pero su historia también demuestra que dos -o más- mentes piensan mejor que una y que constituir una empresa a partir de algo que amas es el mejor camino para lograr el éxito.