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Guía para hablar ante los medios

Antes de salir “al aire”, deja el rol de emprendedor a un lado: asúmete como consumidor y transmite ideas sencillas.
Guía para hablar ante los medios
Crédito: Depositphotos.com
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Primero, vale la pena hablar sobre ciertas cosas que la gente que ha participado en programas de entrevistas sabe: éstas son más casuales de lo que imaginas y resultan más rápidas de lo que crees. Y seguramente después de que la entrevista salga al aire, las personas se pondrán en contacto contigo, sobre todo, aquellas de las que no habías oído desde hacía tiempo. Analízalo: aparecer en un programa –de tv, radio o Internet– es como una cirugía menor, pero sin el tiempo de recuperación. Al final, tú y tu empresa son mucho mejores (ante los demás) por haberlo hecho.

El error frecuente en el que incurren los emprendedores cuando se preparan para una entrevista es concentrarse en cómo dirigirse a una audiencia, en vez de pensar en cómo hablar con una sola persona. Si de forma consciente tu mente sólo está puesta en el público, entonces tu atención no se encuentra donde debe. Claro que la audiencia influye indirectamente en el tenor de la conversación y todo eso no estaría ocurriendo si no fuera por los espectadores; sin embargo, hay que hacer caso omiso de ellos.

La única persona en la que hay que pensar es en el entrevistador. Mientras que tu interacción con él, es decir, tu respeto por este individuo, tus sonrisas y hasta tu decisión de no burlarte abiertamente de su desconocimiento acerca del tema que estén tratando, es el factor más determinante para tener éxito.

Mantén una conversación

“En nuestro programa, tú estás porque nosotros queremos que estés”, asegura Robin Young, conductora de Here & Now, un programa en WBUR, la estación de noticias de la radio pública nacional de Boston, EE.UU. “Debes estar consciente de eso. No es como si tuvieras que convencer de algo”, agrega.

Ojo: hay una gran recomendación indirecta en lo que ella dice. Porque, en primer lugar, en realidad tú no tienes que trabajar. Segundo, eres la persona más interesante del mundo. Toma en cuenta que ayuda el hecho de pensar en ti mismo como la persona más interesante del mundo, pues si lo haces, así es como te tratarán. Y si el entrevistador no te está tratando como tal, entonces no está haciendo un buen trabajo. Lo que hace que una entrevista sea buena es la concentración y el compromiso de ambas partes.

Lo mejor de ser la persona más interesante del mundo es que los parámetros se fijan a partir de un nivel increíblemente bajo: cualquier cosa que salga de tu boca será grandiosa. Por lo tanto, es difícil ser un fracaso cuando te entrevistan. Para llegar a este punto, prácticamente tendrías que proponerte serlo. Porque lo único que tienes que hacer es hablar.

Desde luego que hablar es una cosa complicada, en especial cuando hay muchos intereses en juego. La clave para hacerlo ante una cámara de tv o micrófono de radio es hablar con la persona que se encuentra frente a ti  y olvidarte de cuántas más te están escuchando. Mejor, siéntate erguido e inclínate hacia adelante ligeramente. A partir de ese momento:

Quieres verte tan interesado en las preguntas como lo estás en tus propias respuestas.
Quieres que parezca que te encanta el sonido de la voz del entrevistador.
Quieres responder como si el entrevistador fuera muy inteligente, pero que no estuviera muy al tanto de ti ni de lo que tú haces.
Pensándolo bien, quieres que parezca que estás en una primera cita maravillosa.

Básicamente tienes que escuchar, que es la parte más importante de hablar. Esto te obliga a permitir que el entrevistador tome el control de la conversación. Y tú tienes que estar dispuesto a cederlo. Robin Young aconseja que “no hay que hablar como si intentaras vender algo, sino como si estuvieras tratando de que la gente entienda algo”.

Quizá seas un emprendedor cuando estás al aire, pero en la vida real también desempeñas el papel de consumidor; asúmete como tal y responde: ¿qué te gustaría escuchar? Lo que una persona quiere oír es sabiduría exenta de términos muy técnicos o complicados. Confianza y sencillez. Algo fácil.

Cómo transmitir un mensaje difícil

Hasta ahora hemos asumido que serás entrevistado en un terreno amistoso; sin embargo, ¿qué sucede si te llaman para responder preguntas incómodas? ¿Qué harás si te piden que defiendas ciertas prácticas? ¿O si te reclaman?

“Si algo está mal, está mal”, afirma Om Malik, fundador de la compañía de tecnología y medios GigaOm, con sede en San Francisco, EE.UU. “En vez de tratar de darle muchas vueltas, sólo responde las preguntas. La gente tiene miedo de decir la verdad”.

Los entrenadores en medios te dirían: “responde la pregunta que te gustaría que hubieran hecho”. Los políticos lo hacen. Es una estrategia interesante porque hace que parezca que tienes completo control y que eres estúpido (al mismo tiempo). La regla: si te hacen una pregunta, tienes que contestarla. Puedes responder diciendo: “no sé” o “no te lo puedo decir”, o con cualquier otra respuesta simple o prefabricada, pero siempre tienes que contestar.

Para una audiencia es fácil identificar el miedo, la incomodidad y la manipulación. Y una vez que los detecta, tu mensaje se vuelve irrelevante. Así que cuando las circunstancias sean complicadas, haz lo mismo que harías en mejores circunstancias: escucha, sonríe y habla con autoridad. También –y esto está subestimado– suena humilde. Se puede concluir que no hay situación de negocios en la cual esta fórmula no funcione.

Ser entrevistado implica hablar. Y hablar es fácil –incluso divertido– cuando sabes de lo que estás hablando. Afortunadamente para tu compañía –y el entrevistador, la audiencia, la gente que está esperando para felicitarte y para tu propio orgullo–, lo sabes.

¿Otra estrategia interesante? El “pivote”, que es cuando medio contestas la pregunta y luego tiendes un puente verbal hacia el punto sobre el que realmente querías hablar. Esta estrategia es muy socorrida entre los miles de líderes de opinión y políticos que la practican todos los días una y otra vez. Es una técnica transparente, gastada y codiciosa. Por eso, mejor déjale el pivote a los jugadores de basquetbol.

Técnicas clave

- Luego de preguntarle al productor qué te va a preguntar el entrevistador, ensaya posibles respuestas, elige la ropa que vestirás y empieza a sonreír. Sigue sonriendo hasta que se acabe la entrevista.

- A menos que la conversación verse sobre un tema muy grave, sonríe como si fuera en serio. No una sonrisita esperanzada, no una mueca desabrida: a medio camino entre la suficiencia y la afectación.

- Cuando te estén entrevistando para una transmisión, habla despacio para transmitir calma, pero no exageres.

- Párate o siéntate erguido. Haz contacto visual y escucha de verdad. Recuerda que estás entablando una conversación (forzada), pero al fin y al cabo una conversación.

- Ten los detalles a la mano. Una respuesta no es interesante a menos que contenga detalles.

- No interrumpas al entrevistador. Si lo haces, darás la impresión de estar impaciente y nervioso.

- Nunca te le quedes mirando fijamente a la otra persona. Parecerás atemorizante y con una actitud rara.

- Espera un instante antes de responder una pregunta. Parecerás mesurado y capaz. Cualquier pausa más extensa que eso te hará ver, por el contrario, confundido y algo desolado.

- Para efectos del tiempo que pasarán juntos, el entrevistador es tu amigo. Éste podría sorprenderte con preguntas para las que no estabas preparado, no obstante, es tu amigo. Podría menospreciarte y hacerte sentir pésimo, pero es tu amigo. O bien, podría darte un puñetazo en el estómago, pero es tu amigo... y también es psicópata. Pero no importa, es tu amigo.

- Considera que tu actuación y desempeño siempre resulta un 30% menos de lo que tú crees. Por ejemplo, si piensas que es incómoda, en realidad es un 30% menos incómoda. Si crees que es fascinante, es un 30% menos fascinante de lo que piensas. Si crees que fue un absoluto desastre, no lo fue.