Emprendedores

Alta costura sin fronteras

Paola Hernández conquistó las capitales de la moda ?con una marca de lujo para quienes buscan personalización y prendas originales.
Alta costura sin fronteras
Crédito: Depositphotos.com
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En 2009, Abby Gardner, directora digital de la revista norteamericana de moda Cosmopolitan, aplaudió las colecciones de la diseñadora mexicana Paola Hernández ?en el hotel The Inn, ubicado en Irving Place, Nueva York, EE.UU. El reconocimiento terminó de darle credibilidad al trabajo de Paola, quien desde sus inicios fue reseñada por casi todas las revistas de moda en México. “La buena reputación en medios proyectó el valor de mis propuestas”, detalla la emprendedora, quien estudió la carrera de Filosofía en la Universidad Iberoamericana, Diseño de Moda en el Central Saint Martins College of Art and Design en Londres, y una especialidad en diseño de calzado en Milán, Italia.

El modelo de negocios de la marca Paola Hernández responde a la haute couture –o alta costura en un sentido informal– de ciudades como Milán, Roma, Tokio o Londres. Consiste en marcas de lujo consolidadas por su prestigio que se dirigen a un consumidor en busca de personalización y prendas poco comunes. Para Lydia Lavín, diseñadora y asesora de marketing fashion, se trata de un cliente con un poder adquisitivo muy alto, exigente y refinado de modo proporcional al precio que paga, pues acostumbra adquirir productos exclusivos y entender el valor agregado en función de su originalidad.

Sin embargo, muchos mexicanos diseñadores de indumentaria optan por alejarse de la producción industrial y persiguen sólo el glamour y el prestigio. Según Anna Fusoni, gurú del fashion system mexicano, es un error recurrente entre los creativos textiles, ya que tampoco es un ámbito al que pueda acceder la mayor parte del talento nacional. Y a decir de Elena Salcedo y Mercedes Cardenal en su libro Cómo iniciar y administrar una empresa de moda (2005), esta visión dista de la realidad latinoamericana, acostumbrada a la ropa prêt-à-porter –ropa comercializada a gran escala–.

Un modelo de exportación

Paola tiene a su favor una formación humanista, artística y libre de las presiones de la venta por volumen que impone el mercado mexicano a la industria de la moda –enfocada a la venta en retail–. Su primera colección en la Ciudad de México se expuso en una galería del Centro Histórico a finales de 2006 antes de entrar a una pasarela o festival de moda. “Conozco las tendencias internacionales porque he viajado mucho, así que las analizo y las comprendo; pero mi plus está en el acento que le imprimo y los materiales que utilizo”, explica.

El hecho de que su proyecto empresarial naciera como arte le confirió un alto valor a sus creaciones. “La experiencia de alta calidad en diseño y materiales transforma en alta costura mi trabajo para ciudades donde se afincan trend setters en busca de expresiones culturales muy particulares”, asegura la emprendedora. Y dado que su público meta reside en un mercado particular, pasar de los puntos de venta en el Distrito Federal a los escaparates y una tienda propia de la Gran Manzana (en 2008) resultó una apuesta natural.

El prestigio también ha redituado en la colocación de sus prendas en foros masivos y de nicho en Nueva York. Para 2010, rockstars de la talla de Julián Casablancas de la banda The Strokes, Brian Chase de Yeah Yeah Yeahs y Joe Coffin de The Horrors lucían la ropa de la mexicana. “Que hubiera un concepto integral detrás del diseño, atrajo la atención de consumidores exigentes”, recuerda Paola.

Así, pasó de facturar US$5,000 en su primer tienda en 2008, a US$150,000 en 2012 en 10 puntos de venta. Esto sin contar calzado, accesorios –anteojos, anillos, etcétera–, ?ni lo vendido on line o durante sus pasarelas y festivales de moda a los que asiste de forma recurrente.

Hoy, sus prendas se encuentran en tiendas de la Ciudad de México y aparadores de Barcelona, Londres, San Francisco, Chicago, Hollywood y Miami. Próximamente, piensa abrir una segunda tienda en Nueva York. Además, desde el año pasado ya conquistó las MacStore de Guadalajara, Jalisco y Estado de México con sus accesorios para geeks especializados en tablets y iPhone. “La ventaja de mi empresa es que la creatividad no tiene límites”, finaliza Paola.