Emprendedores

La genialidad del fracaso

Mark Rubin emprendió a los 14 años, y a los 16 tenía una deuda por US$200,000. Hoy dirige exitosos sitios de e-commerce.
La genialidad del fracaso
Crédito: Depositphotos.com

Michael Rubin se hizo amigo de la mujer que le notificaba sus deudas cuando estaba en la preparatoria. Eso se debió a que a los 16 años, Rubin tenía una deuda por US$200,000.

Estar ahí (tan lejos y tan temprano en su carrera) es exactamente lo que él dice que lo convirtió en el empresario siempre hambriento e incansable que es hoy en día. Rubin se sienta a la cabeza de Kynetic, una sociedad de tres negocios de comercio electrónico que juntos emplean a más de 2,000 personas a tiempo completo, así como a cientos de empleados estacionales.

La carrera emprendedora de Rubin inició temprano, y para cuando tenía 14 años ya había abierto su propia tienda de equipo para esquiar. Al final de una temporada de esquí, cuando Rubin tenía 16, había reunido una deuda por $200,000 dólares y no tenía suficiente inventario para cubrirla. “Esencialmente estaba en la bancarrota a los 16 años de edad”, dice Rubin. “Esa experiencia casi cercana a la muerte de una manera construyó mis siguientes éxitos en los negocios”.

Con los recolectores de deudas visitándolo todos los días, Rubin necesitaba una salida rápida e inteligente. Se dio cuenta que si su tienda no era capaz de vender el equipo de esquí, entonces ninguna otra cercana podría. Rubin se encontró con un equipo de esquí de valor de US$200,000 siendo subastado a precio de liquidación por poco más de US$12,000. ¿El problema? Rubin no tenía 12 mil dólares.

Su padre se negó a prestarle dinero porque quería que fuera a la universidad, y sabía que la probabilidad de que esto ocurriera sería menor si su hijo tuviera un negocio que dirigir. Entonces, Rubin fue con una familia vecina y obtuvo el préstamo.

Al recibir el costoso préstamo de su vecino, Rubin pudo comprar el equipo de esquí en liquidación. Después vendió el inventario en el mercado mayorista, lo que le permitió pagar sus deudas. Éste fue un nuevo modelo de negocio para Rubin (comprar mercancía en liquidación y venderla) y funcionó.

Para cuando Rubin estaba en sus 20s, había construido un negocio de liquidación que estaba generando US$100 millones de ingresos al año. Rubin aprendió este modelo de negocio porque tuvo que hacerlo. Estaba contra la pared. Y así fue como aprendió lo que sabe del mundo empresarial.

Estos son sus mejores consejos sobre el fracaso y el éxito en los negocios:

1. Fracasa sin miedo. “Soy un gran creyente de esto. Podría dar una larga lista de las cosas que he hecho mal”, dice Rubin. Particularmente, tener una deuda de 200,000 dólares a los 16. “A propósito, ése fue un gran fracaso”, afirma.

Rubin dice que seguido escucha a aspirantes a emprendedores sobre sus grandes ideas, pero que consistentemente están bloqueados por algún tipo de miedo.

2. Aprende del fracaso. De la misma manera que Rubin trata de convencer a los emprendedores potenciales de que el fracaso está bien, también dice que necesitas ser capaz de aprender de él para hacerlo productivo. Para poder fracasar y seguir adelante, debes aprender de cada error. “Me gusta fracasar”, dice. “He tenido muchos fracasos y cada vez que fracasé, he identificado cómo crecer”.

3. No lo hagas solo. Si estás por construir una empresa, tienes que reunir a personas inteligentes que te ayuden. Rubin, un apasionado de los deportes, dice que todo se trata de tener un equipo sólido. “Si tienes una gran idea y vas a por ella, necesitas reunir al equipo correcto”, sostiene.

4. Mantente enfocado. Los emprendedores generalmente son fáciles de emocionar. Pero para construir un negocio rentable, debes mantenerte enfocado. “Muchas veces me he distraído”, dice Rubin. “Eso ha dañado o impedido el éxito”. Rubin dice que en su primer negocio de vestimenta deportiva, GSI Commerce, se distraía mucho. Pero con Kynetic, la empresa que actualmente dirige, Rubin dice que “tiene un enfoque láser”.

5. Ama lo que haces. Para Rubin, el retiro no está en el horizonte porque ama lo que hace. Siempre ha amado construir negocios, y eso significa que la motivación aparece con facilidad. “Algunos niños son buenos en los deportes, otros en la escuela. Yo siempre he amado los negocios, desde que era niño. Siempre ha sido algo que realmente disfruto”, concluye Rubin.