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Lecciones del éxito de Candy Crush

¿Cómo logró esta app convertirse en el juego móvil más rentable y adictivo? Conoce su modelo y estrategias ganadoras.
Lecciones del éxito de Candy Crush
Crédito: Depositphotos.com
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Candy Crush es el ganador indiscutible de los juegos móviles gratuitos, recibiendo cerca de US$910,385 al día, de acuerdo con el blog de analíticas Think Gaming.

Candy Crush no es una idea nueva –el juego es básicamente Bejeweled con caramelos. Las aplicaciones para smartphones están llenas de ideas novedosas, pero encontrar una forma de vender algo que funciona es el secreto detrás del éxito de Candy Crush. Esto es lo que hizo King, el equipo desarrollador detrás de la app, te decimos por qué podría servirte a ti también:

Aprende a beneficiarte de todos los niveles del ecosistema freemium
Por si no conoces el término, el modelo ‘freemium’ se refiere a una aplicación que es gratis de descargar, pero retiene contenido a través de compras temporales o permanentes dentro de la app.

Los juegos freemium son notables por su diseño que motiva a los jugadores a gastar dinero. Cada aspecto de Candy Crush toma ventaja completa de los jugadores dispuestos o no a pagar su camino a la victoria.

Los jugadores que no están dispuestos a hacer compras en una app (conocidos como minnows o pescados) son valiosos para aplicaciones como Candy Crush porque brindan competencia, variedad y evangelizan la app a través de redes sociales a otros consumidores potenciales. Su progreso también es visible a sus contactos en Facebook, lo que naturalmente inspira competencia con los ‘delfines’. Un delfín gasta dinero, pero generalmente no mucho más que en una app pagada. Ofrecer un paquete de inicio para tu app a un costo con funcionalidades permanentes en una cuenta es la mejor forma de enganchar a estos jugadores.

Las ‘ballenas’ son los grandes compradores, y generalmente los que permiten que el modelo freemium pueda despegar. La ballena quiere ganar tanto que está dispuesta a pagar lo que sea para llegar a ello. Candy Crush fue diseñado para jugarse en una serie de sesiones de juego cortas, pero King no hace nada para evitar que los jugadores compren su regreso al juego cuantas veces sea necesario por medio de microtransacciones.

Intenta pensar bien cada nivel del diseño de tu aplicación, desde una perspectiva de las distintas maneras en que las personas interactúan con ella. A los minnows les gusta sentir que están obteniendo algo que no les dice en su cara que se “suscriban”, los delfines necesitan algo permanente, y las ballenas, una forma de “engañar” al sistema con sus billeteras.

No te obsesiones con la originalidad, obsesiónate con la perfección
En el mundo tecnológico, la originalidad es difícil de encontrar. Si tuviera un centavo por cada app organizativa minimalista que he descargado, tendría suficiente para pagar la versión pagada de Any.do, una de mis herramientas favoritas. Candy Crush y Any.do son conceptos adaptados que no emulan el éxito de sus antecesoras, sino que se enfocan en algo nuevo.

Las personas odian Farmville, un juego que básicamente ha caído en darle clic a cosas y después esperar un tiempo arbitrario para dar clic de nuevo. El cruzar la espera arbitraria de Farmville con la adicción de Bejeweled catapultó a Candy Crush a algo nunca antes visto. La mejor forma de encontrar ideas para tu próxima app está en las listas top de cualquier marketplace de aplicaciones.

Deja que tu app se integre con la rutina del usuario
La funcionalidad más poderosa de Candy Crush es el número limitado de vidas que un jugador tiene al día. King, un equipo de manipuladores maestros, diseñó Candy Crush para la adicción en momentos de ocio.

También es importante la funcionalidad multiplataforma detrás de la aplicación. Si inicias un juego de Candy Crush en tu computadora en la mañana, puedes salvarlo y terminarlo en tu iPhone después. Las personas somos seres de hábitos, e invertir tiempo y dinero para soportar a tus clientes es la mejor forma de convertirlos en evangelistas.

Candy Crush se ha hecho antes, pero nunca tan perfectamente. Las mejores apps son adictivas. Entender de dónde viene tu adicción a las aplicaciones te ayudará a comprender qué le falta a tu proyecto.