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Ecofénix: Fuente de innovación

Esta empresa mejora la imagen de parques, monumentos y edificios con espectáculos de agua, luz y sonido. Ha montado más de 200 en México.
Ecofénix: Fuente de innovación
Crédito: Depositphotos.com
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Una máxima en los negocios dice que una empresa debe reinventarse constantemente para mantenerse vigente ante sus clientes, ya que de lo contrario corre el peligro de sufrir una muerte lenta, pero segura. Y es precisamente lo que hizo grupo Marlasca, una compañía dedicada a la fabricación de maquinaria textil, que hace 13 años se vio obligada a cambiar de giro para seguir con vida en el mercado. El resultado fue Ecofénix, una empresa dedicada al diseño e instalación de espectáculos que involucran agua, luz y sonido, y que a la fecha ha montado y reacondicionado más de 200 fuentes en todo el país.

Destacan las ubicadas en lugares emblemáticos como la Glorieta de Petróleos, la explanada del Monumento a la Revolución, la Plaza Tlaxcoaque y la Alameda Central, en la Ciudad de México; la Diana, en Acapulco, Guerrero; el Centro de Expresión Artística de Dolores Hidalgo, en Guanajuato; el Nuevo Malecón, en Guaymas, Sonora; la Plaza Principal de San Juan de los Lagos, en Jalisco; y el zócalo Pánfilo Natera, en Zacateas.

Todas estas instalaciones tienen una característica común: se trata de conceptos integrales para que las personas logren establecer una relación con el agua y la disfruten. “Es lo que llamamos splashing joy, que al integrar las nuevas tecnologías permite la interacción total entre las personas y las fuentes”, explica Francisco Marlasca, director general de la compañía.

Y es que no se trata de hacer la simple limpieza del estanque, sino de la completa rehabilitación del mismo, al que se le integra un componente tecnológico, como un chorro de agua que corre a una presión determinada y luz y/o sonido para que resalte sus cualidades. Del mismo modo, se mejora la imagen urbana de las localidades donde se encuentra la instalación.

Aunque para lograrlo y posicionarse como una de las líderes en su ramo, la empresa –que tiene su sede en Puebla– ha tenido que apostar por la inversión en investigación y desarrollo de tecnologías propias. Esto le ha permitido ofrecer productos novedosos a través de cuatro líneas de productos: ballets acuáticos o fuentes musicales; juegos de niños; fuentes ornamentales o urbanas; y fuentes residenciales. “Es la investigación, a la que nunca le damos descanso, la que nos ha permitido llegar hasta donde estamos actualmente”, afirma Francisco, al reconocer que fue también la casualidad y arriesgarse a tomar la oportunidad lo que los llevó a enfocarse en el ramo de las fuentes.

Cabe señalar que la compañía se desempeñaba en el ramo textil, pero en el 2000 tuvo que cambiar de giro ante la problemática que vivió la industria por la apertura del mercado a la competencia china. “Nos dejaron sin posibilidades de venta, entonces pensamos qué podíamos hacer para seguir”, dice Marlasca. Por lo que se dedicaron a fabricar equipo para el manejo de residuos sólidos. En el año 2002, un alcalde en Aguascalientes les pidió rehabilitar una fuente de la plaza de las Tres Centurias. “Fue cuando incursionamos en el ramo”, relata el empresario.

Renovación continua

En un inicio, Ecofénix utilizaba la tecnología de una empresa española para crear sus famosos ballets acuáticos (espectáculos de luz y sonido que se combinan con los chorros de agua). Al darse cuenta de que a la gente le agradaba mucho este tipo de shows y que los municipios podían invertir en ellos, vieron una veta de oportunidad.

“Pero en el sector nadie apostaba por investigar, y el depender de un tercero no nos permitía avanzar al ritmo que queríamos”, señala por su parte Xavier Páez, director ejecutivo de la firma. Entonces decidieron invertir en investigación para desarrollar su propia tecnología. Con ese fin, en 2006 crearon un departamento de investigación.

Con ello lograron dar respuesta a sus clientes de manera más rápida (de tres meses que les tomaba instalar un proyecto hoy pueden producirlo en tres días). Además, desarrollaron productos como los “juegos de niños”, fuentes diseñadas para que los pequeños puedan divertirse en los chorros y que a través de sensores puedan responder a los pasos de los infantes, emitiendo colores diversos y agua a baja presión.

Hoy, la empresa posee un software que interpreta los ritmos de la música y los analiza para que se traduzcan en la emisión de chorros de agua a distinta intensidad. Esto resulta en fuentes musicales y ballets acuáticos. Por otro lado, cada luminaria que se instala maneja 16.7 millones de colores y tiene la potencia para lanzar los chorros por arriba de los 60 metros de altura, lo que deriva en una renovación constante de la instalación. “Para que siempre voltees a ver una fuente nunca tiene que hacer lo mismo. De ahí que las nuestras jamás tienen el mismo colorido y también son autosuficientes, ya que por medio de nuestro software cambian al compás de la música que le programes”, explica Xavier.

Francisco, creador de grupo Marlasca y de Ecofénix, tiene 75 años de edad y está convencido de que para llegar a ser grande, un emprendedor debe soñar con los ojos abiertos y renovar su empresa día a día. Por ello, sostiene que ha apostado por los jóvenes, quienes constituyen el 95% de sus 100 colaboradores. “Tenemos un montón de talento en la compañía. La mayoría oscila en los 25 años y nuestro vicepresidente tiene 27”, comenta.

La inversión ha rendido frutos. Tras asistir con lo último en desarrollo tecnológico a diferentes ferias internacionales, hoy ya tienen presencia en Guatemala, Chile, Bolivia, Colombia y Ecuador. Además, abrieron una oficina en Silicon Valley, donde trabajan en el desarrollo de aplicaciones móviles y sumando certificaciones adicionales –a las que ya tienen en México– para expandirse hacia el mercado estadounidense.

Su más reciente proyecto consiste en una aplicación que permitirá que las personas pidan deseos a las fuentes y decidan qué música y colores quieren que proyecten durante un periodo determinado. “Buscamos traer el concepto antiguo de la fuente –a la que se le aventaba una moneda– al siglo XXI, y lograr conectar ciudades a través de IPs. Imagina que un familiar pueda dedicarte una canción estando en otro país”, dice Francisco. El desarrollo ya está listo y sólo falta que se concrete la conectividad de las plazas públicas para que se ponga en marcha.

Actualmente, Ecofénix trabaja en el desarrollo de una instalación en un centro comercial en Tokio, Japón. El proyecto busca que todas las paredes del inmueble cambien de color al compás de una fuente. Adicionalmente, busca una mayor penetración en el segmento residencial mexicano. “Tan sólo son 2,445 municipios en México, pero casas hay millones, las posibilidades son enormes”, concluyen.