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¿Por qué debes ver tu tiempo como dinero?

El poner un valor monetario a cada hora te ayudará a priorizar tareas y a perder menos minutos en actividades irrelevantes.
¿Por qué debes ver tu tiempo como dinero?
Crédito: Depositphotos.com
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Estudios demuestran que la mayoría de los empleados gastan un promedio de 30 horas en reuniones, y menos del 60 por ciento de su tiempo trabajando productivamente.

Haber trabajado en una importante firma de relaciones públicas al salir de la universidad me ayudó a entender el valor que cada hora tenía en mi carrera. Aunque ganaba poco dinero, los clientes pagaban más de US$100 por hora mientras trabajaba en su cuenta. Por cada incremento de 15 minutos que cobraba, tenía que justificar el por qué. Si un proyecto me daba alguna dificultad, o simplemente estaba teniendo un día poco productivo, ajustaba mis horas.

Aunque ya no tengo que relacionar mi tiempo con las cuentas al final del día, esa mentalidad me ha funcionado excepcionalmente bien. He descubierto que es muy útil en cualquier espacio de trabajo (incluso aunque trabajes en una organización sin fines de lucro). Las horas del día son finitas y extremadamente valiosas, y los managers y emprendedores más exitosos son aquellos que no sólo saben administrar su tiempo, sino también el de su equipo.

Hace tiempo que dejé el mundo de las relaciones públicas, pero hoy en día sigo asignando una cantidad en dólares a mis horas. Y recomiendo que cualquier otra persona que tiene que batallar con muchas tareas y pendientes a la vez también lo haga.

Si observas la primera hora del día como, digamos, $1000 en lugar de 9 a 10 a.m. en tu calendario, entonces será más fácil priorizar las tareas planeando tus horas, días y semanas alrededor de los objetivos más importantes. Esto también te ayudará a alejarte de actividades que absorben tiempo y que, bajo una nueva luz, te darás cuenta que no valen el ‘dinero’ que cuestan.

Como manager es igualmente importante ponerle un valor al tiempo de tus colegas y empleados. Mi tiempo cuesta más que el de mis empleados, y el suyo más que el de los internos. Todos entienden esta dinámica y planean de acuerdo a ella. Me ayuda a decidir más fácilmente qué tipo de tareas delegar a un interno, si vale la pena que un empleado la haga en el momento o si yo debo absorberla. Al determinar la importancia relativa (y sensibilidad de tiempo) de las tareas, es mucho más fácil asignarlas y completarlas de la manera más productiva posible.

Asignar un valor monetario a tus tareas y a las de tus empleados ayuda a ordenar mejor los horarios y a eliminar pendientes que quitan tiempo y disminuyen la productividad. Una reunión de una hora con 20 personas, donde realmente sólo necesitaban atender 10, se traduce en una jornada laboral prácticamente perdida.

Para los veteranos de los espacios de trabajo, esta forma de pensar (la de hacer largas reuniones) puede parecer natural, pero para los profesionistas jóvenes, el valor de una hora perdida puede ser mucho mayor. Por eso, el pensar en el tiempo como un valor monetario es un modelo mental efectivo que puede aplicarse en cualquier carrera. Si todos tratáramos a los minutos como si fueran dólares, perderíamos menos tiempo en Facebook o jugando Candy Crush y usaríamos más en hacer que nuestras empresas crezcan.