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9 razones por las que las startups fracasan

Un experto reflexiona acerca de los principales factores por los que una empresa nueva no consigue avanzar. ¡Evítalos!
9 razones por las que las startups fracasan
Crédito: Depositphotos.com

Siempre he sido un fanático de aprender del fracaso. Y mientras que a la mayoría de los emprendedores les gusta hablar de sus éxitos, a mí me gusta intentar ayudar a las startups a evitar el fracaso catastrófico y avanzar a la siguiente etapa. Digo “intentar” porque aunque muchas de ellas lo logran, otras no. De cualquier manera, tengo una perspectiva bastante única sobre qué es lo que termina hundiendo a los fundadores.

Aquí les comparto las nueve formas en que he visto fracasar a las startups:

Sus emprendedores viven en una aspiradora. Es fácil que los emprendedores se enfoquen tanto en su empresa, a tal grado de que se sumerjan en su propia visión y pierdan perspectiva. Y ése es uno de los beneficios clave de buscar capital de riesgo de compañías que conocen a tu mercado: te dan su retroalimentación y validan tu estrategia.

Su idea no resuelve ningún problema. Contrario a la antigua frase, “Todo lo que puede inventarse ya fue inventado”, conforme más complejo se hace el mundo, más problemas hay por resolver. Habiendo dicho eso, siempre existe un gran problema y una mejor solución que las ya disponibles.

Se quedan sin dinero. Por cada fundador que sabe administrar una startup de recursos limitados, hay docenas que se quedan sin dinero por un sinnúmero de razones: no quieren renunciar a parte de la empresa, no hacen presupuestos, no planean cuánto tiempo les tomará levantar capital, su ciclo de ventas es muy largo, o una combinación de todo.

Inventan conceptos, no productos completos. Las ideas e invenciones son fascinantes, pero los consumidores y negocios generalmente compran productos terminados que puedan usar. Hay una gran diferencia entre ambos.

Hay varios huecos en su estrategia. Hay una antigua caricatura de dos científicos con un pizarrón lleno de ecuaciones. En el medio dice, “Y después ocurre un milagro”… Algunos huecos son esperados, pero a veces, lo que las startups dejan para después (cosas como materiales de bajo costo, disponibilidad de componentes e infraestructura) se convierten en obstáculos que terminan con la empresa.

El equipo no tiene lo que se necesita. Algunos fundadores simplemente no pueden llevarse bien. Otros se derrumban cuando fracasa la estrategia inicial (que normalmente ocurre). Y otros esperan ganar mucho dinero rápido y no están dispuestas a trabajar día y noche. Cualquier inversionista te lo dirá: una buena parte de su inversión es en el equipo.

Los competidores con soluciones existentes no se rinden fácilmente. Desde discos duros y tecnología en chips a lápices y papel, existen barreras para derrumbar el estatus quo, y a veces las soluciones tradicionales que son probadas y aceptadas, así como las empresas poderosas que las ofrecen, están mucho más lejos de lo que esperabas.

El mercado se mueve de manera inesperada. Los mercados son un fenómeno complejo con muchas partes dinámicas difíciles de predecir. Pero algunos emprendedores no piensan en ello.

Escuchan malos consejos de las personas incorrectas. Con la moda que rodea el emprendedurismo, la cantidad de información disponible ha bajado su calidad. Eso significa que los emprendedores reciben malos consejos de fuentes no calificadas. Lo peor de ello es que cuando reciben un buen consejo que choca con lo que les habían dicho anteriormente, no tienden a reconocerlo. Triste pero cierto.

Quizás el mejor consejo que puedo dar es: Si tu startup fracasa, vale la pena invertir tiempo en entender qué salió mal. Ésa es la única manera en la que podrás mejorar tus probabilidades de triunfar la próxima vez. Y sí, habrá próxima vez.