Emprendedores

Del cultivo a cielo abierto al invernadero

Mariano Jacinto cambió el cultivo de maíz a cielo abierto por la producción de setas de invernadero, que hoy vende bajo la marca Endotzi.
Del cultivo a cielo abierto al invernadero
Crédito: Depositphotos.com
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Muchas veces, el emprendedor tiene que salirse de la caja para dar un giro al negocio. Es el caso de Mariano Jacinto, que después de años de producir maíz a cielo abierto, empezó a sembrar setas en Jiquipico, Estado de México, como parte de un programa de cultivos alternos que promovió el gobierno local en 1995. Este hecho no sólo cambió su vida y la de su familia, sino la de toda la comunidad, que hoy es una de las principales productoras de hongos de esa variedad en el país.

Hoy, sus productos se comercializan bajo la marca Endotzi, una sociedad de producción rural que fundó en el año 2000. Liderada por Mariano, produce 12 toneladas de setas tipo Pleurotus al mes y elabora seis productos envasados (setas al chipotle, en escabeche, en aceite de olivo, huitlacoche en especias, arándanos y nuez cubierta con chocolate), que en México se venden a través de las cadenas Chedraui, HEB y Liverpool. Además, ya se exportan a España y Canadá.

Sin embargo, posicionar el producto no ha sido sencillo. En los inicios del emprendimiento, Mariano estudió a fondo los beneficios del hongo; sus tiempos de incubación y producción, así como los altos aportes nutrimentales de la especie. Aunque pronto se dio cuenta de que su comercialización no sería tarea fácil.

De entre cerca de 10,000 especies de hongos, sólo el 10% son comestibles. Las setas forman parte de ese porcentaje y su contenido de proteína puede ser similar o superior al de la carne de pollo o res, asegura el emprendedor. La ecuación era simple: por el costo y tiempo de producción parecía más fácil vender un kilo de hongos que uno de carne; no obstante, Mariano se equivocó.

El primer mercado objetivo fue su comunidad. Pero llegar con un nuevo producto a esa zona, principalmente indígena y con costumbres muy arraigadas en cuanto a su alimentación, significó todo un reto. Por ejemplo, enfrentar rumores de que con el cultivo se colaboraba con el gobierno en una campaña de control de natalidad y que su consumo dejaría estériles a las personas, o que las setas se producían en pañales desechables.

Si bien el producto era nutritivo y a un precio accesible, la venta era tan baja que el emprendedor se vio obligado a ir a las comunidades cercanas para intercambiarlo (hacer trueque) por verduras y frutas con otros campesinos. Esto sólo para su autoconsumo, aún sin generar utilidades.

Por lo que, para acabar con la mala reputación de su cultivo, recurrió a Radio y Televisión Mexiquense, donde contó con apoyo para difundir las propiedades de las setas y su contribución a una alimentación más sana. Una vez formalizada en 2002 –previa etapa como organización familiar–, Endotzi pudo tener acceso a diferentes apoyos económicos a fin de incrementar su producción, que a pesar de todo seguía siendo de traspatio.

Ampliar horizontes

En los siguientes años, Mariano obtuvo asesoría técnica y se especializó en la preparación de composta para el cultivo de setas. En un inicio, comercializó su producción entre otros agricultores de la zona, quienes al convencerse del futuro del proyecto se unieron a él, y Endotzi pasó de procesar 200 a 3,000 toneladas de composta anual. Hoy produce, además de 12 toneladas de seta fresca (que en su mayoría se exporta), 7,000 toneladas de composta.

Para 2007, la empresa comenzó un proyecto de procesamiento y envasado de las setas en diferentes presentaciones, para lo que construyó una nave industrial. Además, anexó el huitlacoche a su oferta. Y en 2008 obtuvo los códigos de barras para agilizar la comercialización de sus productos.

Hace tres años Endotzi pudo colocar las setas en los anaqueles de Comercial Mexicana, CityMarket y Liverpool, como producto gourmet. También están en Chedraui y HEB México. La logística de comercialización fue lenta, difícil de entender y costosa, reconoce Mariano, “pero ya superada la prueba, la venta va para arriba”.

Por otro lado, la participación del emprendedor en exposiciones lo llevó a conocer a José Cano, director de Global Tropical Foods, con quien se alió para entrar al mercado español y así acceder al resto de Europa.

En la búsqueda de nuevos mercados, en 2010 Endotzi llegó a la Fundación México Estados Unidos Para la Ciencia (Fumec) y, a través, del Sistema de Asistencia Tecnológico Empresarial (Sate) y el programa de aceleración de empresas TechBA con sede en Vancouver, logró exportar sus productos a Canadá. De esta manera, Fumec apoyó con el conocimiento de la normatividad, análisis de mercado, proceso de etiquetado y reacondicionamiento del sabor de los productos para ofrecerlos a distintos consumidores en el mundo.

Mariano reconoce que para crecer en el mercado, la clave está en la reinversión. Por eso trabaja para echar a andar un laboratorio en el que se producirán micelios o “semillas de setas”. Adicionalmente, cuenta con asesoría técnica de diferentes instituciones y centros de investigación, entre ellos destacan el Instituto Politécnico Nacional, Biofactory España y La Rioja. Además, con el respaldo de Fumec consiguió que el huitlacoche fuera aceptado en Canadá como “hongo trufa” y que se le reconociera su valor histórico.

“El que la autoridad canadiense le diera su lugar al huitlacoche es muy positivo, ya que, al igual que el caviar, es un producto de nicho. Asimismo, Endotzi logró certificar todo el ciclo productivo de principio a fin”, sostiene Federico Goroztieta, director de TechBA Vancouver. “Esto va a apalancar el producto en términos de exportación y a posicionar la empresa como una de las más competitivas a nivel internacional”.

Gracias a estas acciones, Endotzi podrá colocar sus productos a mejores precios, multiplicar su producción e incrementar sus ventas. Ahora el siguiente objetivo es incursionar en el mercado estadounidense.