Plan de Negocios

Abre un centro de yoga

Te compartimos el plan de negocios para abrir un centro de esta disciplina. ¡Emprende uniendo salud, bienestar y negocios!
Abre un centro de yoga
Crédito: Depositphotos.com
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Si te atrae la tendencia relacionada con el desarrollo del bienestar físico y espiritual, ésta es tu oportunidad para emprender con un modelo basado en la práctica de una actividad de origen milenario: el yoga. Lo mejor es que cada vez más personas se suman a este tipo de actividades, como parte de la industria del wellness que continúa en franco ascenso en México.

Modelo de negocio. Estudio independiente de yoga. Ofrece clases de diversos estilos. Abre de lunes a sábado de 7:00 a.m. a 9:00 p.m. Domingo de 9:00 a.m. a 2:00 p.m. Además, vende artículos para la práctica del yoga.
Público objetivo. Hombres y mujeres de nivel socioeconómico A, B, C y C+, interesados en el cuidado integral de salud, mente y espíritu.
Infraestructura. Local de 100 a 120m2 con estacionamiento y vías de acceso en auto, bicicleta y transporte público; anclado a centro comercial y/u otros negocio de la industrial del wellness. Cuenta con una regaderas, vestidores y cuatro sanitarios.
Equipamiento. Tapetes de yoga, pelotas, espejos panorámicos (de piso a techo y de pared a pared), bloques, columpios de aero-yoga y tiras de yoga. Estantería para guardar equipo. Se recomienda tener circuito cerrado de televisión. Computadora y sistema de audio.
Personal. Dos recepcionistas (uno por turno), una persona de limpieza, un coordinador de instructores/
encargado (puede ser el emprendedor), un contador (puede ser contratado vía outsourcing), dos instructores de planta y una plantilla freelance.
Inversión inicial. $447,000.
Margen de utilidad. 25 a 50 por ciento.

Dentro de la industria del wellness, los estudios de yoga se han convertido en uno de los segmentos de negocio con mayores proyecciones de desarrollo debido al creciente interés de hombres y mujeres por alcanzar un equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Esta disciplina, originaria de la India, promete un estado físico y mental armónico que redunda en ese estado de bienestar que persiguen, sobre todo, los habitantes de las grandes urbes sometidos a niveles importantes de estrés o que simplemente buscan una conexión del cuerpo con el espíritu.

Quizá por ello, esta actividad ha ganado terreno en México hasta dar cuenta de un ecosistema integrado por casi 450 escuelas y unos 600 micro establecimientos que, ubicados en espacios habitacionales, operan casi siempre al margen de la legalidad. La mayoría se localizan en las principales capitales del país: Distrito Federal, Monterrey, Guadalajara, Cancún y ciudades turísticas.

“Más de 300 están dadas de alta ante la Federación Mexicana de Yoga (o están en proceso). Y en cada escuela existen un promedio de 200 alumnos y en las micro alrededor de 80. Esto reúne a unos 140,000 practicantes de yoga a nivel nacional: 90,000 alumnos de las escuelas formadas de manera profesional y 50,000 de las llamadas micro escuelas”, señala Fabien Lefebvre, director de Contenido de esta organización. “Si bien aún no llegamos a los niveles de practicantes de Estados Unidos –donde hay más de 15 millones de adeptos a esta disciplina–, estamos cerca de las estadísticas de países como España, que ronda los 100,000”, agrega.

Por otro lado, hay escuelas que cobran una mensualidad desde $400 y otras que cuentan con planes mensuales de hasta $7,000. Para Lefebvre, el perfil socioecónomico del practicante se considera C+. Son hombres y mujeres de entre 18 y 45 años de edad. Generalmente, tienen estudios universitarios, les gusta el contacto con la naturaleza, están preocupados por su espacio y bienestar, y tienen un deseo de compartir con los demás.

¿Te atrae la idea de emprender en el segmento? ¡Adelante! Pero antes, asegúrate de crear un concepto innovador, con propuesta en instalaciones, calidad en la instrucción y excelente servicio al cliente. Aquí te decimos cómo hacerlo.

Listos para arrancar

Si quieres abrir un estudio de yoga, no basta con tener una buena idea, capital para invertir o vocación emprendedora. Más bien hace falta conocer las entrañas del negocio, ya sea desde la trinchera de instructor o practicante. El objetivo es minimizar el margen de error, conocer el día a día de la operación y sacar provecho a una tendencia que va en aumento.

El primer paso es buscar un local comercial, de preferencia, ubicado en colonias de nivel socioeconómico A, B, C y C+, cuyos residentes estén dispuestos a invertir desde $150 por una sola clase, hasta $1,700 o $2,000 por un número ilimitado de sesiones al mes. En el Distritito Federal las colonias tipo para estos establecimientos son Roma, Condesa, Cuauhtémoc, San Ángel, Polanco, Coyoacán, Del Valle, Santa Fe y Pedregal, mientras que en el Estado de México destacan zonas como Ciudad Satélite, Lomas Verdes y Huixquilucan.

También en el interior del país hay lugares con potencial, principalmente, en ciudades industrializadas con alta densidad demográfica como Guadalajara, Monterrey, Puebla, Cuernavaca y Querétaro. Asimismo, localidades con tradición turística como Cancún, Veracruz y San Miguel de Allende son atractivas.

Ahora bien, ¿qué características debe tener el local? Ubicación, espacio, visibilidad y luminosidad, dice Andrea Borbolla, socia de Mukta Yoga, un estudio ubicado en el corazón de la colonia Condesa, en el Distrito Federal. “Nosotros, por ejemplo, empezamos con un salón de 7x8 metros con un ventanal bellísimo hacia la calle de Ámsterdam. Después, tiramos una pared y rentamos un segundo espacio (con las mismas dimensiones), y luego abrimos un tercero”, recuerda la emprendedora.

En todo caso, la clave está en comprar o rentar un espacio de entre 100 y 120 metros cuadrados que pueda ser escalable o modificable a medida que crecen las necesidades y la matrícula de la escuela; preferentemente ubicado en zonas comerciales o anclado a otros establecimientos de la industria del fitness y del cuidado personal, como gimnasios, spas y tiendas naturistas. “Hoy, contamos con un espacio para recepción, cuatro sanitarios, una regadera y salones suficientemente amplios para impartir 60 clases a la semana y albergar a los 250 alumnos que atendemos de manera constante”, señala Andrea.

Asimismo, debes cuidar ciertos detalles. Uno, es el estacionamiento para clientes, y dos, el acondicionamiento del lugar. “La mejor opción es que el piso sea de madera natural o duela laminada. Por otro parte, hay que cuidar la intensidad de la luz y tener un buen equipo de sonido”, explica la socia de Mukta Yoga.

¿Qué hay con el espacio? Aunque no hay nada estricto al respecto, los emprendedores del ramo recomiendan considerar un área de 2x2 metros por alumno (en cada clase hay un promedio de 15 a 20 personas). Esto garantiza un lugar cómodo para realizar todos los movimientos y la libertad de poder transitar entre tapetes.
En cuanto al equipamiento, debes comprar tapetes de yoga, pelotas, espejos panorámicos (de piso a techo y de pared a pared), bloques, columpios de
aero-yoga y tiras de yoga. “Hay que ser muy cuidadosos con los materiales que prestamos a los alumnos; hay que limpiarlos todos los días y hacer conciencia sobre la importancia de la higiene por respeto a los demás”, agrega Sofía Ramírez, directora de Dharana Yoga Estudio, ubicado en la ciudad de Puebla. Por último, y dependiendo de la amplitud del local, puedes acondicionar un área como salón de meditación.

Consejos del día a día

La operación de un centro de yoga requiere una planificación estricta de la plantilla de profesores y la cantidad de clases ofertadas. Puedes arrancar impartiendo determinado número de clases y escalar de acuerdo con la nueva matrícula. Mukta Yoga, por ejemplo, abre de lunes a viernes de 7:00 a.m. a 10:00 p.m., sábado y domingo de 9:30 a.m. a 2 p.m., cuenta con una plantilla de 20 profesores y tiene un portafolio semanal de 60 clases, cada una con una duración de una hora y media.

“Es un negocio muy fluctuante. Si bien hay mucha demanda, también se da mucha variación en la matrícula. Hay alumnos que sí se comprometen con la práctica, pero hay otros que después de un corto tiempo abandonan las clases porque requiere mucha disciplina”, asegura Andrea. Para no resentir las altas y bajas del negocio, puedes optar por líneas alternas de ingreso, como venta de artículos para la práctica del yoga, realizar cursos especiales para los alumnos avanzados y armar paquetes.

“Nosotros diseñamos paquetes de ocho clases al mes por $1,000, 12 clases por $1,300 y un paquete de clases ilimitadas por $1,700. Y la inscripción es de $550. Es decir, realmente son precios muy accesibles”, afirma la socia de Mukta Yoga. Otra alternativa es abrir una división de enseñanza profesional, orientada a formar instructores de yoga, con lo que es posible obtener un ingreso adicional a partir de una comunidad cautiva y aprovechando la infraestructura existente.

Generalmente, estos cursos son impartidos por verdaderos ‘gurús’ en la materia. Por ejemplo, en el negocio de Andrea se ofrece un programa de 200 horas como parte de un curso básico. ¿Su precio? $28,000 que dan derecho a tomar clases un fin de semana al mes durante ocho meses. También tienen un curso de 500 horas.

Otra opción es la organización de expos y eventos especializados, tal como hace Ana Paula Domínguez al frente del Instituto Mexicano de Yoga, que además del Encuentro Nacional de Yoga (que este año va por su décima edición), organiza Expo Yoga y gestiona un portal de Internet (www.yoga.com.mx) con temas de yoga, nutrición, spa, terapias alternativas y salud.

“En noviembre lanzaremos el Distintivo IMY, para reconocer las formaciones de yoga de calidad, las escuelas que recomendamos y los instructores certificados. En tanto para 2014 organizaremos un Encuentro de Yoga en Monterrey. De igual forma, empezaremos con la transmisión de clases de yoga gratuitas por Internet y tenemos planes de expansión para generar eventos en América Latina”, comenta la instructora y empresaria. Y es que el mundo del yoga ofrece vastas oportunidades de negocio. El reto está en identificarlas y, a partir de ello, ofrecer propuestas innovadoras.

Equipo de profesionales

Uno de los puntos clave en la operación de un centro de yoga es el capital humano, debido a que se trata de un negocio de servicios. La pregunta es: ¿dónde encontrar instructores capacitados? La Federación Mexicana de Yoga puede ser una opción; ahí encontrarás orientación y contactos sobre diferentes escuelas y centros de formación. Obviamente (siempre y cuando te desenvuelvas en el circuito del yoga), puedes recurrir a la recomendación de conocidos, sin pasar por alto el tema de la certificación.

Al igual que sucede con un pediatra, un ginecólogo o un cirujano plástico, un instructor de yoga debe estar certificado por una escuela y/o asociación que avale sus conocimientos. También cuida el tema de la capacitación y constata que sea una persona con conocimientos frescos. ¿Cuánto pagar al personal por este servicio? Depende de diversos factores, como la zona donde se encuentre el estudio, el perfil del negocio y, por supuesto, la formación del instructor. Sin embargo, el promedio es entre $150 y $400 por clase.

Para Andrea Borbolla, lo ideal es integrar una plantilla de instructores que dominen las diversas corrientes del yoga a fin de tener un catálogo de clases acorde a las diferentes expectativas de los clientes. Con ello, puedes incluir clases de Hatha Yoga, Iyengar Yoga, Kundalini Yoga, Bikram Yoga, Jivamukti Yoga, Ashtanga Vinyasa Yoga, Anusara Yoga y Yoga de la Risa, por citar algunas.

“Hay que tener un catálogo de clases atractivo, con horarios para todas las preferencias y un servicio de calidad. Incluso, puedes ofrecer clases particulares y sesiones especiales para corporativos”, añade la socia de Mukta Yoga. No olvides que la calidad, variedad, innovación y buen trato es la fórmula que puede atraer y retener a más clientes, sobre todo, cuando es la época de ‘vacas flacas’: enero, verano y diciembre.

Para meter freno a este fenómeno y atraer más clientela, los expertos del ramo aconsejan recurrir a las redes sociales como un medio para hacer difusión. También puedes anunciarte en páginas de Internet y revistas especializadas, así como asistir a expos y ferias del sector.

Otro punto fundamental es contratar un seguro de responsabilidad civil que cubra asistencia médica y jurídica por posibles lesiones y/o accidentes ocurridos en tu centro. Además, puedes hacerte de una póliza que cubra robo o incendio, la cual, dependiendo de su cobertura, oscila entre $12,000 y $25,000 anuales. Siguiendo esta línea de prevención, pide a tus alumnos un certificado médico de salud y proporciónales una guía por escrito sobre las peculiaridades y/o riesgos de la actividad.

Como puedes observar, un estudio de yoga representa una vasta oportunidad de negocio cuyo límite es tu creatividad. Ahora que lo sabes, analiza opciones, calcula tu presupuesto y ¡atrévete a emprender!

Guía de trámites

Para abrir un estudio de yoga, necesitas realizar algunos trámites ante la delegación o municipio que te corresponda. Por ejemplo:

Certificación de zonificación de uso de suelo específico o certificado de zonificación para usos del suelo permitidos. Esto se puede hacer en la Ventanilla Única Delegacional, Ventanillas Únicas de Gestión Empresarial con sede en los Organismos Empresariales como Canacintra, Canaco y Canirac. Su costo es de $752.
Visto bueno de seguridad y operación en Ventanillas Únicas Delegacionales, Ventanillas Únicas de Gestión Empresarial con sede en los Organismos Empresariales: Canacintra, Canaco y Canirac. Es gratuito

Solicitud de Autorización en Materia de Impacto Ambiental Mediante un Informe Preventivo. Esto ante la Dirección General de Regulación y Vigilancia Ambiental. Su costo es de $1,599.40.

Aviso de declaración de apertura para establecimiento mercantil vía Internet. En el Distrito Federal se puede llevar a cabo en www.apertura.df.gob.mx o en la Ventanilla Única Delegacional. No tiene costo.

Autorización de Programa Interno de Protección Civil por medio de la Ventanilla Única Delegacional. Es gratis.

Aviso de inscripción en el padrón de contribuyentes sobre nóminas. Esto en las Administraciones Tributarias Locales. Sin costo.

Licencia para la distribución, construcción, instalación, fijación, modificación, ampliación, desmantelamiento y/o demolición de anuncios o aviso de revalidación. Esto ante Ventanillas Únicas Delegacionales y Ventanilla de Gestión Empresarial con sede en los Organismos Empresariales: Canacintra, Canaco y Canirac. Desde $1,328 hasta $7,011 por metro cuadrado dependiendo del tipo.  

*Para conocer a detalle el procedimiento de cada uno de estos trámites, visita www.guiate.df.gob.mx.