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5 tips para explotar a tu procrastinador interno

Aprovechar al máximo tu tiempo libre muchas veces puede ayudarte a tener una gran idea para tu negocio. Descubre cómo hacerlo.
5 tips para explotar a tu procrastinador interno
Crédito: Depositphotos.com
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Hace diez años mi amigo Bill dijo, “Perry tengo una idea de un millón de dólares para ti. Sólo hay una trampa: si vendes un millón de dólares, tienes que dar 10,000 dólares a mi causa social favorita.”

“De acuerdo Bill”, le dije. Él insistió que estaba dejando mucho dinero en la mesa sólo escribiendo y publicando libros. Me aconsejó expandir mi negocio a uno de coaching. Decidí que tenía razón. ¿Y adivinen qué? Se me hizo bastante difícil convencerme de hacerlo. Cuando me senté a ejecutar los detalles, mi procrastinador interno me dijo: “Espera un minuto, por qué no vas a cortarte el cabello”.

Reconocí el procrastinador interno como una señal de que estaba en el camino correcto. Me propuse entonces a terminar el proyecto. Ese movimiento aumentó al doble mis ingresos. La causa social favorita de Bill, una escuela en Philadelphia, recibió un cheque por 10,000 dólares.

Soy un abogado apasionado de la regla 80/20, que establece que el 80 por ciento de tus ventas vienen del 20 por ciento de tus clientes. Aplica también en otros aspectos de tu negocio y en tu vida, por ejemplo saber qué haces en tu tiempo libre. He descubierto que tu procrastinador interno-si prestas mucha atención-te dirá lo que deberías estar haciendo.  

La mayoría de las actividades de ese 20 por ciento que produce el 80 por ciento de tus resultados son las mismas cosas que provocan que procrastines—borrar mails antiguos o en lugar de eso regar tus plantas.  

Eventualmente tuve que enclaustrarme en una librería sin internet para trabajar en el marketing de un movimiento empresarial que me asustó mucho. Esos demonios dentro de mi cabeza sabían que era una buena idea, así que decidí escucharlos.

Cada vez que mi procrastinador interno me diga que revise Twitter o planche mis camisas, en lugar de lo que estado planeando, sé que estoy en el camino hacia algo bueno.

No es que no queramos trabajar. Es sólo que tenemos miedo de hacer el trabajo que mueva la aguja. La mayoría de nosotros tenemos miedo al éxito. Aquí hay algunos consejos sobre cómo dirigir al procrastinador interno para tu ventaja:

Voltear la lista diaria de tareas pendientes. Despiértate y enlista diez cosas que necesitas hacer hoy. Las probabilidades son que por lo menos uno vale diez veces más que el resto. Nuestra tendencia humana natural es posponerlo hasta más tarde, desviándonos hacia tareas mundanas como Facebook. Inventamos razones diabólicamente inteligentes para no tener hechas las cosas. Sigue tu instinto y hazlo. Ahora (o por lo menos después de que termines de leer este artículo).

El “demonio procrastinador detector de oportunidades” sirve también para grandes proyectos. Si estás completamente consumido con trabajo de diez dólares la hora, no tienes tiempo de parar y preguntarte “¿Qué reserva debería presentar la siguiente semana que duplique las ventas el siguiente año?”
La pregunta hace que te retuerzas. Entre más desconcertante, mejor. Esto reta el status quo. Lo que sea que te de ese escrupuloso y familiar sentimiento de pedir por un cheque grande—o por la llaves del auto de tu papá a las 11 de la noche—ese plan probablemente pertenece a la cima del montón.

Hacer uso constructivo del tiempo que liberas. Le insisto a los emprendedores que contraten a limpiadores de casas y asistente personales para liberarse de las actividades mundanas. ¿Qué haces con esas dos horas extras libres? Podrías desperdiciarlas—o engrandar tu estrategia de negocio.

El perfeccionismo es la raíz de todo mal. Muchos de nosotros calmamos nuestra ansiedad y permanecemos mediocres perfeccionando cosas que no necesitan ser perfectas. Pasas 15 minutos al día editando ese mail antes de presionar enviar. Limpias tu carro dos veces por semana.
Ser un procrastinador no siempre significa no hacer nada, es hacer lo que es más cómodo.

Pon “hacer nada” en tu lista de quehaceres. Soy un gran abogado del Sabbat, tomándome sábados o domingos libres. En lugar de perder mi tiempo en el trabajo ocupado y revisando e-mails, todos deberían crear un espacio donde recen o mediten—o donde simplemente no hagan nada. Las mejores ideas de tu negocio vendrán cuando no estés trabajando. Cuando te diviertas haciendo lo que te gusta, ya sea leyendo novelas o jugando a la pelota con tus hijos, eso alimenta la creatividad.

Yo aprendí esto de la manera difícil. Pase años con el acelerador a fondo, trabajando siete días a la semana. No me llevó a ningún lado porque no estaba haciendo lo que más necesitaba.

Escucha al “demonio procrastinador detector de oportunidades”. Escoge la cosa que te pone más ansioso. Luego dirígete hacia el viento, porque esas ansiedades son solamente pequeños indicios de un éxito más grande.