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5 estrategias para ser un mejor líder

Aprende, desde la perspectiva de un miembro de la Armada de los EE.UU, cómo trabajar mente y cuerpo para ser el mejor emprendedor.
5 estrategias para ser un mejor líder
Crédito: Depositphotos.com

Los emprendedores no son personas comunes. La persona promedio no cubre sus apuestas en contra de todos los pronósticos y se va a un lado mientras que el resto de la manada elige irse por el lado contrario. Tener el coraje y la audacia de entrar a un mercado desconocido, crear un producto nuevo o encontrar nuevos socios es exactamente lo que lleva al éxito empresarial, por el simple hecho de que el propósito del emprendedor los define.

El deseo de mejorar, aprender y crecer es intrínseco para el emprendedor, ya que han encontrado un propósito que encaja en su misión de vida. Pero el seguir siendo competitivos es un deporte diario y si fallas en vivir a la altura de tu propósito como líder, entonces corres el riesgo de fracasar.

Después de pasar 13 años en los cuerpos de Marina de Estados Unidos, hay cinco lecciones que quiero compartir para que te ayuden a ser un mejor líder de negocio (después de todo compartir conocimiento es poder, ¿no es así?)

Ponte a prueba, diario. Los líderes necesitan retos. Deben desafiar lo desconocido y alcanzar lo inesperado. Si esto significa despertar una hora antes para ejercitarse, leer el periódico o simplemente tener tiempo personal, hazlo. El sentido de logro cedido de tus esfuerzos tendrá un efecto de crecimiento en tu eficacia personal. Y recuerda, cada día cuenta.

El lema de  los equipos de Demolición Submarina Básica (BUD/S por sus siglas en inglés)  “el único día más fácil fue ayer” siempre ha sido verdad porque cada día se hace más pesado que el anterior. Recuerdo que después de soportar correr durante mucho tiempo pensaba: “¡Esa fue la carrera más dura que he hecho!”, eso es hasta la siguiente carrera y luego esa se convertía en la más difícil. El punto es que cada día se nos da una oportunidad para ser mejores de lo que éramos el día anterior. Si no tomas la ventaja de la oportunidad, tu competencia lo hará.

Haz ejercicio (hasta sudar). Tener fortaleza mental para exigirte a ti mismo hace dos cosas: moldea tu cuerpo y agudiza tu mente. Es fácil quitar el componente mental del ejercicio si no te esfuerzas, especialmente si sólo vas al gimnasio a platicar. Pero si luchas, respiras profundamente y sudas mucho (sin gruñir por favor), entonces tu mente tendrá los mismos efectos y subirá tu resistencia al dolor, lo que a cambio permite a tu cuerpo exigirse aún más.

En su libro, "Spark: The Revolutionary New Science of Exercise and the Brain", el profesor Dr. John Ratey, clínico de Harvard, cita varios estudios del estado físico de estudiantes en secundaria en relación con los resultados de sus pruebas, las cuales indican que la actividad consistente tiene un impacto positivo en el cerebro. El efecto final: la rutina diaria que los emprendedores deben enfrentar, necesita una mente fuerte y un organismo resistente. Lo que la mente cree, el cuerpo lo logra.

Lucha por ser mejor, no el mejor. En BUD/S nadábamos 3.2 kilómetros cada semana con un compañero en las cálidas aguas del Pacífico (son todo menos cálidas). En el raro caso que una pareja se encontrara con un tiburón, el plan era apuñalar a tu compañero y nadar lo más rápido posible (broma). El punto era que un nadador no debe ser más rápido en el agua, sólo más rápido que el hombre alado de él. Aplica esto en tu competencia.

Demuestra tu C2. Tu carácter te define, competir es lo que puedes hacer. La confluencia de ambos, lo que yo llamo “C2”, es una salsa secreta que convierte a los buenos líderes en personas inolvidables, lo que los otros aspiran a ser.

Sé humilde. A nadie le gusta contratar la misma voz una y otra vez. De hecho, los habladores compulsivos, que me gusta llamar “granadas sociales”, las lanzan en un cuarto lleno de gente y observan como ésta se dispersa. No seas ese sujeto (o mujer) que sólo le gusta hablar para mostrarle a la gente sus conocimientos. Recuerda esto: a nadie le importa lo mucho que sabes, hasta que saben lo mucho que te importa.

El emprendedurismo no es para los débiles de corazón. Toma determinación, enfoque y disciplina para sacar adelante la rutina diaria si quieres ganar. Sepárate del resto de la manada al practicar estrategias fundamentales de liderazgo que cultiven un mejor rendimiento – y un mejor negocio.