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Clave de felicidad: sé tú mismo

No caigas en la trampa de la simpatía. Para realmente sentirte bien contigo mismo y alcanzar el éxito debes seguir la regla de la verdad.
Clave de felicidad: sé tú mismo
Crédito: Depositphotos.com

Si estás leyendo esto puedo garantizarte que quieres una de dos cosas en la vida: ser feliz y exitoso. Después de un tiempo, inevitablemente aprenderás que es un poco difícil tener una sin la otra.

Piensa en ello. ¿Qué tan bueno es el éxito si no eres feliz? Hablando de un victoria vacía… ¿no tendría mucho sentido, verdad?

Por el otro lado, ¿cómo puedes ser feliz a menos que estés en el camino de lograr lo que sea que te mantiene de pie? Realmente no puedes.

Ahora que hemos establecido que todos queremos ser felices y exitosos, déjame ponerte al tanto en un mito popular que se supone te ayudará a llegar ahí, pero en la realidad, es más probable que te detenga repentinamente. Lo llamo “la trampa de la simpatía”.

Justo estaba leyendo un artículo que habla sobre la importancia de ser simpático en el trabajo y esencialmente te ayuda a fingirlo. Dice, por ejemplo, "para ser más simpático debes parecer confiable y auténtico al comportarte de una manera que se sienta natural y cómoda”.

Eso está mal en tantos niveles, no estoy seguro de por dónde empezar. Veamos. ¿No crees que sería mejor si realmente fueras confiable y auténtico en lugar de tratar de cambiar tu personalidad para parecer de esa manera? ¿Y no piensas que es mejor estar cómodo en lugar de tratar de fingirlo?

La verdad es que nadie nunca logró el éxito y la felicidad tratando de ser alguien que no es. Eso es como querer construir una bella casa sobre unas ruinas. Tarde o temprano, todo se vendrá para abajo como una montaña de naipes.

Si tienes muchos atributos, entonces siendo tú mismo tal vez es la mejor manera de exhibirlos. Por ejemplo, si trabajas duro y tienes listo el trabajo a tiempo, no tienes que preocuparte por fingirlo. Y si no lo tienes, ¿no crees que es momento de verte en el espejo y preguntarte por qué?

Aquí hay otra manera de verlo: en el negocio del mundo real el influenciador más poderoso de la marca es tu producto. Si los clientes tienen una buena experiencia con él y tus servicios, vales oro. Si no, mejóralo en lugar de ponerle lápiz labial a un cerdo.

Es lo mismo con el branding personal. Claro que quieres ser visto como alguien profesional. Pero si demuestras ser alguien que no eres y creas expectativas a las que no puedes llegar, o peor, haces promesas que no puedes cumplir, eso lastimará tu imagen aún más. Regresará para asustarte en la forma de tu reputación.

Tal vez recuerdes el popular libro del profesor de Stanford Bob Sutton, “The No Asshole Rule”. Déjame decirte, Sutton es un hombre muy inteligente y su corazón estaba en el lugar correcto. Pero tanto en el trabajo como en la vida, la percepción del comportamiento es una cosa muy subjetiva. Y las culturas tienen diferentes valores.

Justo como la némesis de una persona es el mejor amigo de otro, un valor atípico que llevas a cabo en una empresa puede hacer muy bien en otra.

Además el comportamiento humano es situacional y no es siempre como parece. Todos actuamos como idiotas a veces y nuestro comportamiento es influenciado por cómo nos tratan los demás. ¿Haz notado que los grandes bullies son los que más se quejan de ser molestados?

Si pasas mucho tiempo en el mundo real, de negocios o no, una cosa queda clara: aquellos que son felices y exitosos se encontraron a ellos mismos. Están cómodos y saben qué es lo que apoyan y cuando los miras, sabes que lo que ves es lo que obtienes.

Yo llamo a eso la regla de la verdad. Pruébala alguna vez.