Recursos Humanos

10 acciones del pésimo CEO

Éstos son comportamientos comunes de los directivos terribles que afectan la moral de su equipo y la productividad de la empresa.
10 acciones del pésimo CEO
Crédito: Depositphotos.com

La palabra “CEO” muchas veces nos remite a un ser lejano, ausente y autoritario. Y es que aún hoy,  cuando las tendencias en cultura empresarial indican que el papel del directivo debe ser el de inspirar y guiar, muchas organizaciones siguen teniendo directores de la “vieja escuela”. Se trata de aquellos que creen que sólo pueden infundir respeto mediante el temor y que generalmente se sienten superiores a sus trabajadores. Sin embargo, este tipo de empresas cada día son menos efectivas al retener talento y al generar competitividad.

A continuación comparto algunos de los comportamientos comunes de los líderes terribles. Si eres emprendedor y estás empezando a crear un equipo de trabajo, evítalos a toda costa:

1. Minimizar el trabajo de las personas. Los CEOs terribles tienden a minimizar la labor de los demás. No les importa si el empleado lleva 20 años haciendo el mismo trabajo y de manera eficaz; simplemente se sienten con la libertad de decir que lo que ha hecho prácticamente toda su vida no vale. Primero, identifica dónde está el problema; luego trata de señalarlo sin ser ofensivo.

2. No conocer a su gente ni su trabajo. Éste es un “cáncer” común en muchas empresas; el CEO está aparte, no se mezcla con los empleados y ni siquiera da los buenos días y mucho menos pensemos en un “gracias”. Si tu compañía tiene un gran tamaño, al menos intenta acordarte del nombre de los gerentes y de ser cordial con los demás; si tienes una Pyme pequeña, procura conocer a todos los integrantes. Recuerda que tu gente es la que hace que tu empresa funcione.

3. No dar el ejemplo. Si dices “tendremos que recortar presupuestos y dejar de pagar a ciertos colaboradores” no llegues al día siguiente a la oficina con un auto nuevo o presumiendo un reloj caro. Nada brinda peor imagen a un directivo que ser ajeno a los problemas de su organización.

4. Contradecirte o ser poco claro. Muchos CEOs se pasan el tiempo dando instrucciones, algunas veces sin pensarlas, al punto que lo que dicen es contradictorio. Esto afecta el dinamismo de la empresa, así como la motivación de los empleados por no tener objetivos bien definidos.

5. Criticar a la persona, no al trabajo. Es común que un director terrible diga cosas como, “eres poco ambicioso” o “no sirves para esto”. Con este enfoque, en el que un CEO tiene el derecho auto-inventado de insultar al trabajador, lo único que se genera es un ambiente laboral desmotivado y poco comprometido. Ten en mente: “juzga el acto, no a la persona”.

6. Tener privilegios exagerados. Aunque las culturas empresariales más innovadoras han apostado por tirar paredes y crear ambientes colaborativos, todavía prevalecen los cubículos y las oficinas cerradas. Si tu empresa tiene esta estructura, al menos evita que la diferencia sea exagerada; no te hagas una hermosa oficina de 20 metros cuadrados, mientras tienes a 20 empleados hacinados en casi el mismo espacio.

7. Interrumpir y dejar en evidencia a los demás. Cuando los directivos terribles están en reuniones es común que hagan tres cosas: ver las presentaciones de los trabajadores con cara de asco o de aburrimiento, interrumpir a los que están hablando sin sentido y regañar a alguien por su trabajo enfrente de todos los demás. Esto no sólo demuestra falta de respeto, sino un desconocimiento de la dignidad y del valor de tus trabajadores.

8. Sentir que lo saben todo… o no saber nada. Tanto la ignorancia excesiva como la condescendencia son actitudes de los directores poco efectivos. Tan mal está que te deslindes de todo lo que no entiendes en tu empresa como fingir que sabes más de algunas operaciones que la gente que las hace diario. Aprende a pedir consejo cuando es necesario y a darlo cuando es útil.

9. Mentir. Muchos CEOs terribles dicen cosas como “pronto lo haremos” o “este cambio será muy bueno para los empleados” cuando en realidad saben que la compañía no va por buen camino y pronto tendrán que despedir a muchos de ellos. Hacerlo no sólo es poco ético, sino que crearás un clima de desconfianza en tu equipo que afecta su productividad. Sé honesto y claro con la situación; te lo agradecerán.

10. No respetar los horarios de tus trabajadores. No importa si eres el jefe; no tienes el derecho sobre la vida de los demás. Si eres de los que llaman a las 10 de la noche o en domingo en la tarde a tus empleados por una duda que te surgió y que puede esperar, es momento de que lo dejes de hacer. Respeta el tiempo libre de tu equipo y no pidas que trabaje en horarios no laborales cuando no es necesario.