Emprendedores

Confía en tu instinto de emprendedor

Aprende a ejercitar tu memoria explícita e implícita y toma las mejores decisiones basadas en experiencias pasadas.
Confía en tu instinto de emprendedor
Crédito: Depositphotos.com

“Confía en tu instinto” es un consejo antiguo, pero también es un consejo científico.

Si es tu cerebro el que está tomando las decisiones, entonces ¿qué tiene que ver tu instinto? Hay nuevos factores para considerar además de confiar en esto y tienen raíces en una investigación sólida.

¿Por qué algunas cosas puedes recordarlas sin esfuerzo mientras que otras tienes que trabajar muy duro para conseguirlo? La razón es que tu cerebro tiene dos tipos de memoria: explícita e implícita. Se cree que la segunda es la fuerza impulsora detrás de las corazonadas.

La memoria explícita es el conocimiento que tienes que meter en tu cabeza con esfuerzo enfocado y determinado. Si nunca estudiaste para aprobar un examen, esa es tu memoria explícita trabajando.

La memoria implícita son todas las cosas que se quedan atoradas en tu cabeza sin un esfuerzo consciente o intencional de tu parte. Piensa en la memoria implícita como la razón por la que puedes recordar frases de películas o letras de canciones después de verlas o escucharlas. No intentaste recordarla, sólo la absorbió tu cerebro.

Cuando ambas memorias funcionan juntas, puedes desarrollar habilidades que evolucionan a un segundo grado. Por ejemplo, debes aprender explícitamente a montar una bicicleta, pero una vez que lo haces, esa habilidad la sabes de por vida. Tu memoria implícita te ayuda a recordar cómo mantener el balance y pedalear.

Con la memoria implícita, sabes que tocar una parrilla caliente es una mala idea o que enamorarse es divertido, pero que potencialmente puede lastimar tu corazón. Estas memorias implícitas ayudan a tu instinto para que tomes mejores decisiones basadas en desencadenantes pasados que tal vez no recuerdes con una mente consciente.

Esto nos lleva de regreso a la época de las cavernas, antes de que desarrolláramos por completo los lóbulos frontales que nos permitirían sintetizar posibles resultados basados en circunstancias.

En los días de nuestros ancestros, lo que dictó nuestra habilidad de sobrevivir fueron los instintos que surgieron por la memoria implícita. Esto ayudó a desencadenar memorias de peligro que les permitieron preservar la vida en el pasado.

Aunque hoy en día las técnicas para confiar en el instinto son menos orientadas a casos de vida o muerte, siguen teniendo ramificaciones importantes para aprender de las experiencias. Muchas veces esos sentimientos te dicen algo a lo que deberías de poner atención o al menos tomarlo en cuenta antes de tomar una decisión.

Así que escucha tu instinto, podría estarte diciendo algo importante.