Recursos Humanos

Las mujeres no deben actuar como hombres

En todos los niveles de liderazgo, es importante que se aprecien las formas de pensamiento de hombres y mujeres y unir sus talentos.
Las mujeres no deben actuar como hombres
Crédito: Depositphotos.com
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El lugar de trabajo ha cambiado mucho desde 1950. Muchos programas políticos de liderazgo y administración y las prácticas que están en uso en muchas corporaciones, tuvieron sus inicios en esa época. Es decir, hombres que planean cómo dirigir mejor y administrar enormes fuerzas de trabajo compuestas casi en su totalidad por ellos.

El mercado ha sufrido grandes cambios. Las mujeres de hoy en día dominan las decisiones de compra en cada cliente. Pero aun así, muchas de las estrategias de marketing, técnicas de ventas y los supuestos de compras, se remontan a los pensamientos y acciones de los hombres y su inclinación a vender y comprar carros, casas, computadoras, comida, seguros y gastos médicos.

La forma en la que las empresas han trabajado en el pasado no es la mejor manera para trabajar en el futuro, aunque estén a punto de alcanzar el éxito.

Lo que no se toma en cuenta, es la manera complementaria en la que muchas mujeres piensan y actúan cuando se trata de su liderazgo, administración y estrategia de negocios.

Desafortunadamente muchas empresas grandes sin esta visión caen en un frenesí de iniciativas centradas en la mujer.

Mandan a las mujeres a universidades para el desarrollo de liderazgo y administración, las hacen pasar por programas de entrenamiento en ventas, las hacen jugar un papel en los talleres de resolución de conflictos, todos enseñándoles cómo comportarse como hombres para sobrevivir y avanzar en el mundo de los negocios.

Están muy enfocados en alcanzar metas numéricas y no propician un cambio de cultura, deseando que al dirigirse a una agenda, ésta se hará cargo de la otra automáticamente.

Aunque se logran algunos avances modestos, estos y otros programas antiguos no han ayudado a las mujeres a avanzar en las compañías diseñadas para hombres. La razón más importante es que la mentalidad que crea estos problemas, con las mejores de las intenciones, no está reconociendo el ambiente en el que las mujeres están entrando.

No está reconociendo el valor que las mujeres traen al pensar diferente de los hombres cuando se resuelven problemas o tomando decisiones activamente buscando mezclarse con los talentos y habilidades de hombres y mujeres, en todos los niveles de liderazgo.

Un negocio establecido, usualmente falla al descubrir avances primeramente porque se atienen a sus fórmulas estrictas en lugar de perseguir nuevas formas de pensamiento.

Como los mosquitos pegados al ámbar, estas grandes compañías se quedan congeladas en el pasado mientras que las empresas dirigidas por hombres y mujeres, en todas las industrias, están avanzando y dándole forma al nuevo mundo del negocio.

Los empresarios con una visión en el futuro, están buscando y capitalizando en los instintos mezclados de sus líderes y no enfocándose en hacer que las mujeres actúen como hombres y se adhieran al paradigma limitado del negocio. Están retando a la sabiduría convencional y corriendo en círculos al ser más fluidos y flexibles en las políticas y procedimientos.

Están buscando constantemente ideas innovadoras y estrategias para mejorar las operaciones del negocio y crecer sus mercados. Están más cerca al pulso del mercado y se están dando cuenta de que hay más de un modelo de negocios. Dos de nuestros clientes están envueltos en esa búsqueda.

American Express: En 2008, American Express revisó la composición de su fuerza de trabajo y descubrió algo sorprendente y decepcionante a pesar de todos sus esfuerzos para crear un balance de género dentro de los rangos de liderazgo. Aunque las mujeres eran más de la mitad de los empleados y un tercio de las primeras 500 posiciones, eran desproporcionadamente menos prevalentes en el nivel superior y prácticamente no existían en la cima. Los líderes de las empresas comenzaron a preguntarse el porqué.

“Encontramos que mientras más crecía una mujer en la empresa, el ambiente se volvía más influenciado por los hombres alrededor de ella”, dice Valerie Grillo, la jefa de diversidad. Después de 15 años de buscar la igualdad de género, el balance no ha cambiado en American Express precisamente por su cultura.

“En empresas como la nuestra, es fácil confiar en los acercamientos en los que hemos estado trabajando en el pasado, pero al tomarnos el tiempo para enseñar a nuestros líderes a apreciar la diversidad, cambiamos la mentalidad y fue un momento de revelación para nuestros ejecutivos e inmediatamente vimos un cambio positivo”, añade.

Deloitte: Al darse cuenta de que contratar más mujeres no resolvía los problemas, fue la idea que hizo despegar a Deloitte. Antes de esto, la empresa no podía explicar la alta rotación de mujeres en su división de América del Norte, una tendencia que estaba costándole a la empresa millones de dólares cada año.

El negocio estaba perdiendo más mujeres de las que estaba contratando. Éstas no ofrecían ninguna explicación de esto, a parte de las razones personales o familiares. No querían quemar puentes al hablar de las razones verdaderas por irse por miedo de ser vistas como negativas por las otras empresas.

Cuando nosotros condujimos las entrevistas post-salida durante varios meses, nos dimos cuenta de los verdaderos motivos por los que estaban renunciando. No se sentían valoradas en lo que parecía un ambiente masculino y muchas creían que nunca llegarían a ser socias.

Deloitte se dio cuenta que hacer este enfoque por medio de “números “estaba costándoles mucho y llevándolos a ningún lado. Una vez que la compañía se dio cuenta de esto, hizo descubrimientos más valiosos, aprendió que los hombres y las mujeres toman decisiones, guían a los equipos y comprometen a los clientes de la misma manera.

Se dieron cuenta de que no es balance de números, sino en la contribución que da un sentido de satisfacción y  valor a hombres y mujeres individualmente y un valor económico a la organización como un todo.

Se convirtió en la primera empresa en su industria que se centró en la retención de las mujeres y los hombres como socios con menos compromisos de trabajo a tiempo completo.

En menos de dos años el porcentaje de mujeres que se fueron bajó del 27 al 11 por ciento.

En nuestra comunidad de negocios global altamente desarrollado, donde las nuevas ideas y el talento escasean, las organizaciones exitosas son guidas por hombres y mujeres con un espíritu empresarial, líderes que reconocen que hay un mérito más profundo en la diversidad de género y comprometido a cambiar más allá de las cuotas. Las empresas exitosas serán aquellas que, sin importar el tamaño, asegurarán y usarán el mejor talento en el mercado al aceptar la igualdad de género en valor y aceptando la diversidad de pensamiento.