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El riesgo de no innovar

Como empresario, llega el momento en el que debes decidir si te vas a quedar con un método tradicional o con uno que sea más actual.
El riesgo de no innovar
Crédito: Depositphotos.com
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Se habla mucho de los beneficios que obtienes si te adentras en la búsqueda de la innovación. Sin embargo existen muchos empresarios y líderes que consideran que cambiar sus modelos tradicionales es un riesgo muy alto. Y es que ¿para qué cambiar algo que tiene décadas funcionando?

Es verdad que no son los primeros que se hacen esa pregunta, pero en este caso podríamos aplicar el famoso dicho: “Si ves las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.

Si analizáramos el mercado económico a inicios de la década de los 90´s, no nos sorprendería encontrar entre las empresas más importantes y exitosas del mundo a Kodak, IBM, BlockBuster y Nokia o incluso a una empresa que en esos momentos tomaba fuerza como lo era Microsoft, pero hoy en día estas empresas están en quiebra, a punto de morir, o en el mejor de los casos, tratando de salvar el barco reestructurando sus modelos de negocio.

¿Cómo fue que empresas tan grandes y poderosas pudieran caer tan bajo en menos de una década? La respuesta es muy sencilla: Decidieron seguir trabajando de la misma manera que les había funcionado en antes.

El siglo pasado fue testigo de la aparición de grandes compañías, las cuales marcaron la pauta de la economía mundial durante largos periodos. Las condiciones eran completamente diferentes a las que conocemos actualmente: los liderazgos duraban más, la información tardaba días, meses o incluso años en llegar, no había tanta competencia, para abrir una empresa necesitabas grandes cantidades de dinero, todo era novedad, por lo mismo el mercado no era tan exigente como ahora.

Eso daba como resultado que los cambios en el mercado se dieran entre 10 y 15 años y las empresas tenían una estabilidad a largo plazo.

La aparición del internet a finales de siglo y de los smartphones detonaron cambios en la forma de vivir del mundo y, por consiguiente, en todos los mercados económicos. Hay mucha competencia, existen empresas líderes que no tienen más de 15 años de vida y cuyos clientes se volvieron más exigentes.

Es verdad que todo cambio de estructura conlleva a un riesgo, pero en un mercado tan dinámico y cambiante como en el que vivimos ahora, no hacer nada es un riesgo mucho mayor.

Innovar nos lleva a experimentar y a tomar decisiones importantes, lo cual crea un miedo a perder el control y la estructura, pero esto no es del todo cierto.

Como lo comentamos en un artículo anterior, innovar no es generar ideas locas y diferentes, hay que aterrizarlas, implementarlas y generar valor con ellas. Es un equilibrio entre un proceso creativo y un proceso lógico.

Asesórate muy bien con especialistas que, además de ayudarte en esa migración, te ayuden a definir qué tipo de estructura es la más adecuada para ti, ya que no todas las empresas son iguales.

Nada en esta vida es fácil y tú, como emprendedor o empresario, lo sabes muy bien, pero la satisfacción es muy grande.

Hoy en día existen dos tipos de empresas, las que son obligadas a cambiar y las que provocan ese cambio. ¿Cuál quieres ser?

   *Miguel Carrillo es especialista en innovación, creador del Magic Innovation Model. Director General Creatima Consutling

       @MiguelCarderi