Emprendedores

El arte de hacer negocios con papel

En cuatro años, amoATO se convirtió en el principal referente de paper art en México. Entre sus clientes están Swarovski y Hotel W.
El arte de hacer negocios con papel
Crédito: Depositphotos.com

Hace 10 años, Melissa Falcón, Saraí Noguez y Raymundo Botello iniciaron sus estudios en el mismo grupo de diseño industrial del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México. Pero fue hasta cuarto semestre que el destino los reunió en un equipo: “no habíamos trabajado juntos antes, pero desde ese día nos acercamos más, nos complementamos y obtuvimos buenos resultados”, recuerda Melissa. “El resto de la carrera fuimos inseparables y nos hicimos muy amigos”.

Ya graduados y cada quien con trabajo, mientras compartían planes en una cena surgió la gran pregunta: “¿y si hacemos una empresa juntos?” Así, a inicios de 2010, decidieron acudir a la incubadora de negocios de su universidad. Desde ahí se les propuso que se diferenciaran por algo en particular. “Cada vez hay más despachos de diseño en México. La mayoría hace mobiliario y nosotros también queríamos seguir esa línea”, explica Saraí. El reto era separarse de esa tendencia con una propuesta innovadora.

Durante ese proceso de definir el concepto que los hiciera únicos en el mercado, su amigo y diseñador de modas, Kris Goy­ri, los invitó a realizar flores gigantes para una muestra en el Museo Franz Mayer de la firma de joyería Bijoux. Los jóvenes diseñadores propusieron usar papel en vez de tela, ya que era más congruente con el objetivo. Y en perspectiva confiesan que fue un gran atrevimiento porque nunca habían hecho nada a gran escala con este material.

Al final, el tema cambió de flores a un circo, por lo que debieron diseñar cabezas de animales a toda prisa. Con ello descubrieron la facilidad de los tres para trabajar el papel. El ahora sello distintivo de amoATO de pronto se reveló. La exhibición fue un éxito y rompió récord de asistencia. Tras su soñado debut, renunciaron a sus trabajos y se dedicaron de lleno a su empresa.

Hoy, ofrecen su emblemático y demandante paper art en forma de diseño de escaparates, arte e instalaciones –empleando diferentes papeles de fibra de algodón y cartulinas–, así como diseño de productos, fabricación de mobiliario e interiorismo. El 75% de sus encargos se deriva de empresas y marcas –entre las que destacan Swarovski, El Palacio de Hierro, Seguros Atlas, Tequila Casa Dragones, Hotel W Polanco, Julio y Tanya Moss–. Y para la última edición del Premio Nacional de la Franquicia de la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF), patrocinada por Entrepreneur, diseñaron las estatuillas que se entregaron a los ganadores.

Crecimiento geométrico

Si bien el principio era prometedor, el despacho empezó de cero. Con el apoyo familiar sortearon la incertidumbre, y el pago del proyecto con Bijoux fue el capital de inicio.

Aleccionados por su proceso de incubación, evitaron tentaciones y ahuyentaron una posible quiebra. Los emprendedores sabían que no habría sueldos hasta reinvertir, capitalizarse y tener liquidez. “Cuando llegamos a este punto, definimos un salario para cada uno, el cual hemos incrementado anualmente”, detalla Melissa.

Con el fin de profesionalizar su modelo de negocios, otra decisión clave fue constituirse como una S.A. de C.V., ya que de esta manera pueden ser proveedores y facturar bajo esa figura a muchas de las empresas que los contratan. El mercado que atienden es amplio, aunque no está bien tipificado; por tanto, el precio de sus servicios depende de factores como la complejidad, tamaño y cantidad de las piezas, así como los tiempos de entrega, empaque, transporte e instalación.

Invitados a un happening del Hotel W de Polanco en 2012, lanzaron su línea de muebles Tessella, también inspirada en su arte en papel. La primera y colorida colección de amoATO llamó la atención de los diseñadores de Nueva York encargados de la remodelación del hotel, “y escogieron nuestras mesas para el bar, las únicas piezas de origen nacional contempladas”, aseguran. Logros como este les han permitido consolidar su firma en un tiempo relativamente breve.

Sin duda el paper art es el alma de amoATO. “Si quieres algo en papel hecho en México, nosotros somos la opción. Y nos llena de satisfacción ver que comenzamos a abrir este mercado”, dicen. Un segundo diferenciador es que se trata de un despacho de diseñadores industriales que se basa en una oferta de soluciones artísticas y trabaja con diseñadores de moda, arquitectos, interioristas y artistas plásticos.

Los emprendedores también han participado en iniciativas sociales, como la intervención y subasta del Oso Fredo (de la firma Martínez & Sordo) a favor del Hospital Infantil Federico Gómez, y realizando la obra Unamos nuestros corazones, impresa en 10 millones de cajas de Domino’s Pizza que, a través de Fundación Alsea y el movimiento Va por mi Cuenta, beneficia a comedores infantiles. Así, la difusión de sus aportaciones, la aparición en medios, pero en especial “el hecho de ver que con tu trabajo puedes hacer una diferencia positiva en las vidas de las personas es la recompensa más grande que tenemos”, destaca Raymundo.

Tres personas más integran el equipo, y llegan a extenderse a más de 25 colaboradores cuando se requiere. Melissa se ha enfocado al área administrativa; Saraí, por su parte, se encarga de los procesos técnicos; mientras que Raymundo atiende las relaciones públicas y gestión de proyectos. El plan para este año es lanzar una colección de accesorios de hogar y sumar personal.

La herramienta principal de venta de amoATO es la comunicación de su obra realizada, estrategia basada, en gran medida, en redes sociales. “La mayoría de los clientes tienen el primer acercamiento con nosotros después de ver alguna publicación sobre nuestro trabajo”, explican los socios, quienes confiesan que cuando tengan 60 años piensan seguir en equipo “con una visión inocente, juguetona y divertida”.

El arte sí es negocio

Ernesto Piedras, economista y director de Nomismae Consulting –firma de consultoría especializada en el análisis y medición de la contribución económica de las actividades basadas en la creatividad y la cultura–, opina que es urgente reapreciar a las denominadas industrias creativas y culturales (ICC), donde se inserta el diseño.

De acuerdo con su estudio Estrategias Nacionales de Diseño e Innovación, las ICC alcanzan una contribución del 6.9 al 7.3 % del Producto Interno Bruto (PIB) de México, ocupando la cuarta posición tras la maquila, el petróleo y el turismo. Además, es un rubro superavitario, genera fuentes de empleo constantemente y su participación es del 3.6 % en la Población Económicamente Activa (PEA). Sin duda, un buen sector para sumarse con un emprendimiento novedoso.