Emprendedores

Las nuevas reinas del juego

Las mujeres se están convirtiendo en el nuevo motor que impulsa la economía nacional a través de diversas actividades empresariales.
Las nuevas reinas del juego
Crédito: Depositphotos.com

En un entorno de negocios hasta hace poco dominado por hombres, las mujeres se encuentran bajo los reflectores como los nuevos agentes de cambio que imprimen dinamismo a la economía nacional como emprendedoras y dueñas de empresa. Su presencia al frente de negocios de todos los sectores e industrias avala la transformación de un ecosistema emprendedor que si bien abre paso a mujeres con diversas formaciones e intereses, aún está en deuda con ellas.

La Encuesta Nacional de Empleo y Ocupación (ENOE) 2013 lo confirma. De las 50.2 millones de personas que integran la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada del país, el 38.3% son mujeres; pero de ese porcentaje, únicamente el 2% (unas 398,000 mujeres) se identifica como empleadora. En contraparte, el 61.6% de la PEA ocupada es masculina y de ellos, el 2.5% (unos 774,300 hombres) se constituye como generador de empleo.

Aun así, las emprendedoras y empresarias impulsan la economía nacional al aportar el 37% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, según cifras a 2012 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Otro dato relevante es que son dueñas de tres de cada cinco negocios pequeños y medianos, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Mostrando sus cartas

Emprender de manera formal nunca ha sido fácil para las mujeres. La desinformación, la falta de experiencia y de conocimientos técnicos y administrativos; así como las presiones sociales, culturales y familiares han limitado de manera histórica su inserción en el mundo empresarial.

Según el estudio Las mujeres empresarias en México, realizado por Gina Zabludowsky en 1998 y considerado por expertos en emprendedurismo como un parteaguas en investigación, los negocios de este género comparten ciertas características: son más pequeños que los de los hombres, con un menor grado de desarrollo y producto de la inversión de ahorros personales.

El Diagnóstico sobre la situación de las empresarias del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), realizado con las respuestas de 327 propietarias de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPymes), añade datos interesantes: el 48.8% de las empresarias se desempeñan en el ramo de los servicios, 21.7% en el comercio y el resto deambula en ambos.

Además, son muy “pagadoras”; tanto, que la SHCP reporta que de cada 100 mujeres que solicitan un préstamo para invertir en su empresa, el 99% salda sus deudas de manera íntegra.

También cabe considerar que tienen competencias natas para los negocios. “Son detallistas, analizan y planifican más a largo plazo. Son más cautelosas, generan empatía a nivel personal con su equipo y al emprender se preocupan por su familia y comunidad”, dice Ana Victoria García, fundadora de Victoria 147, aceleradora de negocios especializada en empresas de mujeres.

El Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (Ipade Business School) lo confirma: ellas destinan más del 70% de sus ganancias a la comunidad y a su familia (los hombres sólo entre 30 y 40 por ciento). Dichas cualidades son precisamente las que identifican a emprendedoras como Karen Coronado, quien en 2009 revolucionó el mercado verde con Ecobutik. Y es que tras haber arrancado sin un plan de negocios y con el único sueño de tener una tienda propia de productos ecológicos para abastecer un mercado en ese tiempo incipiente, Karen está a punto de abrir la tercera sucursal en la Ciudad de México.

“Inicié con ahorros propios en un local pequeño en San Ángel. Tenía pocos productos y había días en que sólo vendía $10 porque la gente no estaba acostumbrada a este tipo de oferta”, recuerda. Sin embargo, gracias a su perseverancia y a su labor para impulsar acciones concretas en favor del medio ambiente, los consumidores han aumentado, lo cual le ha permitido crecer el negocio.

A decir de Karen, el apoyo de su familia ha sido clave para continuar con su carrera emprendedora, además de aprender a delegar, confiar en los demás, organizarse y capacitarse. “La empresa ha crecido diez veces. Hoy empleo a 12 personas, tengo más de 100 proveedores y el ticket promedio ahora va de $200 a $300”, añade.

Comodines para ganar

La inserción de las mujeres en el campo empresarial es un proceso constante, aparejado a la satisfacción de sus necesidades de capacitación, financiamiento e infraestructura.

“Enfrentan muchos retos. El primero es estar atadas a roles tradicionales. El segundo tiene que ver con el fortalecimiento de sus capacidades de gestión, capacitación y asistencia técnica. Mientras que el tercero se refiere a la conciliación de los roles de esposas, madres y empresarias”, señala Rebeca Pizano, directora general adjunta de Fomento, en Nacional Financiera (Nafin).

Eso sí, no todas las mujeres tienen esta postal. Al menos no en el caso de Leticia Jáuregui, una emprendedora que a sus 32 años se siente orgullosa de su actividad empresarial a través de CREA Mujeres Empresarias y Emprendedoras, un organismo sin fines de lucro que con el apoyo del programa Mujeres Moviendo a México del Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), capacita y asesora de manera gratuita a mujeres de escasos recursos para crecer e impulsar sus empresas, generar empleos y abrir canales de distribución, mediante acceso a recursos, redes, información y asistencia técnica y administrativa.

“Empezamos a operar en Zacatecas y actualmente tenemos un programa piloto para atender a la población femenina en Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes, Estado de México y Distrito Federal. El objetivo es impactar a cerca de 5,000 mujeres de esas comunidades este año”, asegura.

Su iniciativa, que nació en 2008, es producto de su visión de género y de una formación académica en México y en Estados Unidos en Economía, Relaciones Internacionales y Economía Agrícola.

“Arrancamos con capital semilla del fondo para emprendedores sociales Echoig Green. En 2011 fuimos finalistas en Iniciativa México, con lo que nos pudimos acercar a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) para trabajar de la mano. Desde entonces operamos con una combinación de fondos federales, estatales, de fundaciones y de empresas”, añade Leticia.

No obstante, todavía hay muchas mujeres que no tienen una red de apoyo para emprender. Para ellas, Ana María Sánchez, titular de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias, AMMJE, apuesta por diseñar estrategias de financiamiento y, al mismo tiempo, trabajar en su empoderamiento para asegurar su participación en la elaboración de políticas públicas a su favor. Igualmente, destaca la importancia de crear más instancias especializadas en el cuidado de los hijos de madres empresarias y emprendedoras, así como de espacios que fomenten su liderazgo.

“Se necesitan programas, apoyos económicos y en especie. Las grandes empresas pueden crear programas de desarrollo de proveedores enfocados en negocios con lideresas, por ejemplo”, opina Luis Trillo, director de Incubación en Impulsa.  “Además, urge desarrollar una cultura empresarial que las ayude a concebirse como empresarias con todo lo que eso implica”, apunta por su parte, Haru Yamazaki, directora de TechBA.

La buena noticia es que tanto los apoyos como los programas de capacitación existen, tanto públicos como privados, y ambos convergen en el interés de impulsar el desarrollo empresarial de las mujeres. Al respecto, Marisol Roumayor, directora general de Programas de Desarrollo Empresarial del Inadem, destaca el apoyo a las emprendedoras a través del Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (Pronafim), cuyo objetivo es contribuir al establecimiento y consolidación del sector de Microfinanzas en México, y del Fideicomiso del Fondo de Microfinanciamiento a Mujeres Rurales (Fommur).

Otro ejemplo es la aceleradora enfocada a negocios de mujeres Victoria 147, que ofrece una consultoría integral que incluye un diagnóstico inicial y un plan de trabajo personalizado para evaluar resultados y alcanzar objetivos, explica su fundadora, Ana Victoria García. Para 2018, buscará un impacto directo en 205 emprendedoras y un total de 1,065 mujeres apoyadas por medio de talleres y mentorías.

Endeavor México, que impulsa proyectos de alto impacto a partir de un esquema de asesoría estratégica empresarial, es otra alternativa. “En los 12 años que lleva la organización en México, sólo el 8% de la solicitudes para pertenecer a la red ha sido de mujeres”, dice Pilar Aguilar, su directora general. Pero aclara que “en los últimos 24 meses, el número de emprendedoras Endeavor se ha duplicado: hemos seleccionado 29 empresas y, de ese total, cuatro son de mujeres”.

TechBa también participa en el tema de aceleración, sólo que su modelo se especializa en Pymes de base tecnológica que buscan internacionalizarse. Para ello ofrece acceso a una red de asesores y expertos internacionales de alto nivel y ocho sedes localizadas en entornos tecnológicos altamente competitivos de Estados Unidos y Canadá.

“Hemos atendido más de 620 compañías en ocho años. De éstas, alrededor del 5% son de mujeres. Eso habla del bajo porcentaje de mujeres que tienen y quieren internacionalizar una empresa de base tecnológica”, sentencia Haru Yamasaki, directora del organismo.

Hagan sus apuestas

En materia financiera existen diferentes apoyos, por ejemplo, programas de la banca de segundo piso y capital ángel. Nafin cuenta con tres fondos: Fazenda, Fojal y Vakita Capital, indica Rebeca Pizano, directora nacional adjunta de Fomento en la institución. También cuenta con un programa de capacitación para mujeres empresarias y emprendedoras, diseñado para ayudarles a profesionalizar su negocio y convertirlo en uno más rentable.

Angel Ventures México, por su parte, atiende a Pymes de crecimiento acelerado que requieren capitalización. “De los 17 proyectos que hemos atendido, sólo uno ha sido de una mujer –Aires del Campo, de Guadalupe Latapí–, lo que demuestra que el líder en materia empresarial sigue siendo el hombre”, comenta Andrea Escalante, responsable de Relaciones Públicas en la firma.

En tanto el sector servicios y comercio está plagado de mujeres. Unas con mayor éxito que otras, pero todas con el compromiso de que sus inicitivas sean sustento para sí mismas y de otras familias. Este es el caso de Quickliss, un concepto de Bárbara Ruiz y Yessica Solar que hace diez años revolucionó el mundo de la estética capilar, al ofrecer servicios de belleza a bajo costo y en tiempo récord. “Alaciarte era casi un lujo y la mayoría de las estéticas se tardaban en atenderte. Así surgió la idea de tener un negocio al que pudieras ir diario a peinarte antes del trabajo y que tuviera precios razonables”, recuerda Bárbara.

Sin conocer nada de la operación del giro, Bárbara abrió un local que ella misma atendía junto con su socia inicial. Tras la salida de ésta y la llegada de Yessica, la empresa se fortaleció y en 2011 comenzó a ofrecer franquicias.

Aprovechando el apoyo del entonces Programa Nacional de Franquicias y el conocimiento de Yessica en el ramo, iniciaron la internacionalización de su modelo. Y en lo que resta del año esperan abrir su primera sucursal en Estados Unidos. “Nos hemos capacitado, y la combinación de nuestros talentos nos da otra visión. Ahora planeamos abrir un espacio de belleza donde sólo haya productos orgánicos”, agrega Bárbara.