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El otro osito mexicano

Oso Fredo nació como un regalo corporativo, se puede comprar en línea y es parte, entre otras cosas, de una subasta anual de beneficencia.
El otro osito mexicano
Crédito: Depositphotos.com

Todos tuvimos alguna vez un oso de peluche. La historia cuenta que este tradicional juguete fue inventado en 1902 en honor al presidente de EE.UU. Theodore Roosevelt (de ahí que se le llame teddy bear en inglés).

Desde su entrada triunfal al mercado a inicios del siglo XX hasta la actualidad, los ositos se han colocado como los juguetes favoritos alrededor del mundo. De hecho, un estudio realizado por la cadena de hoteles Travelodge reveló que al 35% de los adultos británicos encuestados (hombres y mujeres) dormían con un compañero oso, mientras que el 51% tenían todavía un osito de peluche de su niñez.

Fue por esta popularidad que cuando el despacho de decoración y diseño interior Martínez & Sordo buscó un regalo navideño para hacer a sus clientes en 2004, sus directivos Luis Martín Sordo y Juan Salvador Martínez eligieron obsequiarles osos de peluche que reflejaran su agradecimiento y los hicieran sentir especiales. “El primer Fredo era de felpa negra con un moño gris. Lo metimos en una caja decorada y al destaparla, encontraban al oso con los brazos arriba, como pidiéndoles que lo sacaran y lo abrazaran”, explica Luis Martín.

El gesto se convirtió en algo más que un simple regalo corporativo, pues sus clientes los buscaban para agradecer y preguntar por aquel peluche: “me lo quitó mi nieta”, “mi esposo se lo llevó a su oficina”, “quiero uno para regalarlo”, “¿dónde lo compraron?” Fredo despertó tal interés que para el año siguiente los socios ya lo fabricaban y comercializaban en colores café, blanco, miel y beige, con la marca Martínez & Sordo como apellido. Incluso los artistas y celebridades solicitaban prestado el showroom donde los vendían para hacer photoshoots para revistas de moda, periódicos y apariciones en televisión.

Fama con conciencia

Pasaron cinco años y el Oso Fredo se hacía cada vez más famoso entre la élite de la sociedad mexicana. Fue entonces que sus creadores decidieron aprovechar esta fama a favor de los niños en desventaja, lanzando una subasta anual de osos intervenidos por personalidades del mundo social, cultural, artístico y político de México. El evento tuvo tal repercusión, por la exposición de la marca en los medios y el dinero reunido, que este proyecto continúa a la fecha y ha recaudado más de $4 millones en sus cuatro ediciones.

Así, hoy este oso de peluche pasó de ser el proyecto social de la firma de diseño a un representante de acciones concretas a favor de los niños con cáncer del país. Incluso tiene colecciones especiales que donan el 100% de su venta (de $600 hasta $3,000 por oso) a instituciones como 1 Kilo de Ayuda, Gramos de Conciencia y el Hospital Infantil Federico Gómez.

Esta transformación llevó a los socios a replantear la marca, pues “muchas veces dejábamos de ganar por donar”, confiesa Luis Martín. El primer paso lo dieron el año pasado con el lanzamiento de una nueva marca: Fredo & Friends, que comercializa –en el sitio y en su tienda al sur de la Ciudad de México– unos 70 diseños de Oso Fredo, además de otros personajes y juguetes con valor pedagógico, lúdico y estético que estimulan el desarrollo, imaginación y creatividad de los niños a través del juego inteligente.

El potencial es enorme y los planes de crecimiento también. Además de estas líneas, la apertura de una tienda más en la Ciudad de México, su llegada a boutiques en centros comerciales de todo el país y el fortalecimiento de su canal de venta on line por medio de sus redes sociales

(@Fredo&friends y @oso_fredo en Twitter, Facebook y Pinterest), próximamente la dupla lanzará una marca de ropa para que los niños y sus osos se vistan igual, publicarán un libro, una serie y una app interactiva en la que los usuarios podrán jugar en Villa Fredo.

Aunque su apuesta actual está dirigida más al negocio, no dejan de lado la parte social. Por eso, Luis Martín y Juan Salvador trabajan para que los diferentes productos de Fredo & Friends apoyen causas sociales. Por ejemplo, el kit de cupcakes de la marca destina una parte de su venta a 1 Kilo de Ayuda. “Queremos tener una empresa rentable y sólida que incluso pueda sostener a una fundación para poder ayudar y llegar a más personas”, concluye el emprendedor.