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Tech City, el Silicon Valley londinense

Con iniciativas como el desarrollo de Tech City, un cluster tecnológico, Londres busca atraer las ideas de negocios más innovadoras del mundo.
Tech City, el Silicon Valley londinense
Crédito: Depositphotos.com
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En octubre pasado, cuando todavía era el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg atrajo las miradas de los emprendedores de todo el mundo sobre Londres. Le bastó una declaración: que en la carrera por la corona del centro de la industria tecnológica, estaba más pendiente de la capital de Inglaterra que de Silicon Valley. “Esa ciudad habla el lenguaje internacional de los negocios”, aseguró.

Londres ha hecho méritos suficientes para merecer ese comentario. En primer lugar, se ha convertido en un lugar más amigable para los emprendedores extranjeros, frente a las duras leyes migratorias de Estados Unidos. Aunque la administración de Barack Obama se ha mostrado a favor de ofrecer visas especiales para fundadores de startups, los ingleses han tomado la delantera con iniciativas como Sirius Programme, enfocado en estudiantes universitarios y recién graduados.

La capital ofrece otras ventajas: un ambiente cosmopolita, talento tecnológico, una fuerza laboral multicultural, un sistema de capital emprendedor robusto y sofisticado y la entrada a los mercados europeos de consumo. También apoyos del gobierno a nivel local y nacional.

La muestra más clara es Tech City, un cluster tecnológico ubicado en el área del East End de la ciudad y lanzado oficialmente en noviembre de 2010. Gigantes como Google, Facebook, Intel y Cisco ya se instalaron en la zona, para trabajar en nuevos proyectos de innovación. Lo mismo hicieron nuevas “estrellas” como Candy Crush, Mind Candy, Swype y Go Card. Y tampoco faltan ejemplos entre startups norteamericanas en etapa de internacionalización.

Una de ellas es oDesk, una plataforma on line de trabajadores freelance con sede en Redwood City, California. La compañía, que ya tiene más de un millón de clientes y está en proceso de fusión con Elance (uno de sus mayores competidores), está trabajando en una estrategia de expansión europea desde Tech City.

“Consideramos otras alternativas como Berlín, Ámsterdam y Dublín”, asegura Ally Basak-Russell, gerente de Mercadotecnia Internacional de la empresa. “Pero aquí encontramos una comunidad de negocios más organizada, podemos participar en eventos que nos permiten potenciar nuestra marca y estamos más cerca de los mercados que nos interesan”, explica.

Además, ya hay startups mexicanas siguiendo los pasos de oDesk. Una de ellas es Octopus Creative Bureau, un despacho de servicios creativos y de comunicación de Guadalajara, Jalisco. “Si vas a atender el mercado europeo, necesitas tener un negocio local”, dice Roberto Cornejo, director de la empresa y uno de sus fundadores.

Tech City todavía no es Silicon Valley, y aún tiene cuentas pendientes por atender: una universidad en ciencias informáticas de clase mundial en el área, conexiones más rápidas a otras ciudades y, sobre todo, la definición de una identidad propia. Aunque la sensación es que ya no hay que estar necesariamente en Estados Unidos para desarrollar un negocio tecnológico con ambiciones globales.