Emprendedores

El valor de las imperfecciones

Los fundadores de Casa Fusión saben que lo imperfecto ya no es negativo. Ahora es un objeto original, hecho a mano y único.
El valor de las imperfecciones
Crédito: Depositphotos.com
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Lo producido en serie puede tener garantía de calidad, pero carece de esencia. Los nuevos consumidores buscan que sus productos tengan una historia detrás y, si es posible, que sean únicos en su clase. Más allá de una moda pasajera, esta idea se ha convertido en una tendencia que motiva a las personas a buscar y comprar piezas artesanales, la cuestión es ¿dónde encontrarlos?

Hoy en la Ciudad de México existe la propuesta creada por Carolina Kopeloff y Manuel Sekkel, la cual resuelve este dilema: Casa Fusión –antes Bazar Fusión–. La historia emprendedora de estos dos diseñadores –ambos argentinos– inició cuando llegaron a México. Ella diseñaba accesorios y él zapatos, y aunque no se conocían, tenían una amiga en común que los presentó pues sabía que planeaban un proyecto similar. “Los dos queríamos montar un espacio donde pudiéramos vender nuestros productos”, relata Carolina.

Tras mucha planeación, delimitar el mercado al que iban dirigidos y establecer estándares para su producto, lanzaron Bazar Fusión en 2004. Al iniciar contaron con la participación de cinco artistas que ofertaban objetos diseñados, fabricados y comercializados por ellos mismos. Según cuenta Manuel, quien actualmente sigue trabajando con artesanos mexicanos para fabricar zapatos que incorporan diseños y estilos representativos de sus comunidades, el reto al iniciar fue que el mercado estaba muy cerrado y que pocas personas entendían el concepto y propuesta.

“Nos confundían con un tianguis, cuando éramos un bazar de diseño. Sin embargo, poco a poco nos fuimos posicionando”, explica. Los factores clave para lograr establecerse fueron la difusión del bazar en medios de comunicación, las ubicaciones estratégicas para montarlo y la recomendación boca en boca de sus consumidores.

Después de organizar 60 eventos itinerantes, con más de 85 diseñadores, en diferentes colonias de la Ciudad de México (Roma, Coyoacán, Centro, Condesa y Polanco por mencionar algunas) decidieron buscar una sede permanente. El resultado: Casa Fusión, ubicada en la colonia Juárez, un espacio donde el diseño mexicano es el protagonista. “Para vender con nosotros, las artesanías deben cumplir con cinco características: hechas en México, diseños propios, innovadores, de calidad y a un precio accesible”, detalla Carolina. Ambos cuidaron mucho estos factores pues sabían que sería la base de su negocio y no querían comprometer la integridad de éste con productos que no cumplieran el estándar de calidad.

Ahora los socios organizan fines de semana temáticos (como de productos sustentables) para atraer a nuevos clientes y generar expectativa en los que ya los conocen y acuden con frecuencia. “Hemos creado un concepto de negocio que responde a las necesidades del mercado. Escuchamos lo que buscan los clientes y les acercamos propuestas que no encontrarán en otro lugar”, finaliza Manuel.

Motivantes

Desde hace algunos años las personas se han dado cuenta que la perfección no es un concepto realista o natural. Sin embargo la encontramos en todos lo lugares: la red social Pinterest muestra cientos de imágenes de comida perfectamente preparada y presentada; en Facebook hay fotos magníficas de sus usuarios y sus estilos de vida admirables; las revistas y comerciales muestran a personas hermosas y sin defectos. Para muchos, estas imágenes impecables ya no son llamativas pues ya no los inspiran. Consiente o inconscientemente empiezan a buscar algo más natural, diferente y real. De ahí viene la revaloración de lo imperfecto.  

Con tantos productos y servicios producidos en serie y desarrollados para alcanzar la perfección, los consumidores comienzan a exigir lo que es más natural, original o interesante. La intención es tener productos que no parezcan del mismo molde, sino más auténtico y menos predecibles. Esta noción puede aplicarse a las personas (modelos, actores, etc.) y a los productos, tanto en términos de apariencia como en defectos de carácter o esencia.

Hablando en términos generales, podemos decir que los Millennials y la Generación Z (la que sigue de los Millennials) valoran mucho más la individualidad que cualquier otra generación anterior a ellos. Buscan sobresalir y no formar parte de un grupo sin identidad. Por esta razón buscan resaltar sus excentricidades y celebran lo peculiar.

Manifestaciones

En México, la principal manifestación de esta tendencia se puede encontrar en el nuevo valor que se le da a las artesanías. Casa Fusión funciona porque reúne diseños originales en un solo lugar, pero también existen proyectos como Fábrica Social o Maka México, quienes trabajan directamente con comunidades de artesanos para que ellos creen diseños propios que se puedan adaptar a la moda actual. Cada pieza es producida a mano y los clientes pueden conocer la historia detrás de lo que compran.

Otro sector que ha crecido en los últimos años es el de la cerveza artesanal. Aunque la calidad sí debe ser “perfecta” el valor que el mercado les da es que éstas son 100% nacionales y producidas con procesos no industriales. Las marcas mexicanas de esta bebida comienzan a ser reconocidas en distintas partes del mundo por su sabor y excelencia.

La industria de la comida también ha adoptado esta tendencia. Los consumidores se dieron cuenta que los productos naturales no tienen una apariencia perfecta. Por un lado están las frutas y verduras: por mucho tiempo se comercializaban aquellas con formas simétricas pero ahora los consumidores entienden que naturalmente, son imperfectas. Por otro lado algunas empresas comienzan a vender piezas de carne o pollo de tamaño irregular, para evitar que parezcan productos prefabricados.  

En cuanto a la moda, algunas marcas han contratado modelos con características peculiares que salen del estándar de belleza. Algunas incluso contratan personas normales (no modelos profesionales) para ser la imagen de su línea.

Cómo puedes aplicarlo

Las posibilidades para incorporar tu negocio a esta tendencia son infinitas, pues nadie es perfecto. Sin embargo es importante cuidar que el mensaje que transmitas no se interprete como falta de calidad.

Toma el estandarte de la imperfección. Los consumidores, especialmente los jóvenes, son cada vez más cautelosos de las representaciones poco auténticas del mundo que chocan con la realidad que experimentan todos los días. Ser el héroe de lo imperfecto significará adoptar una política total de transparencia: tu marca deberá quedar completamente expuesta, lo que implica que las cualidades positivas y negativas serán visibles para el público.
Transmite el mensaje de que está bien tener defectos. Las marcas pueden ganar terreno al exaltar las imperfecciones de las personas. Por ejemplo, Dove, que lanzó hace casi una década su campaña “Por la belleza real”, que motivaba a las mujeres a aceptarse a sí mismas y a dar más valor a ser saludables que a verse como modelos.
Utiliza las imágenes de tus clientes. Muchas personas comparten sus fotos en redes sociales cuando utilizan productos o servicios que les generaron una buena experiencia. Usa esto a tu favor, comunica el valor de marca desde una perspectiva externa.
Recuerda que los errores son comunes y cuando los cometas habrá consumidores que lo hagan público. Busca manejar esta situación con calma haciendo saber a los demás qué estás haciendo para mejorar la situación.