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Tecnología vs. Piratería

Con un teléfono celular, etiquetas de seguridad y una base de datos, Ashifi Gogo emprendió la lucha contra productos falsos, como los medicamentos.
Tecnología vs. Piratería
Crédito: Depositphotos.com
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Cuidar el dinero de los consumidores no es suficiente para Ashifi Gogo. Él ha puesto los ojos en algo mucho más grande: salvar la vida de las personas. Este emprendedor es la mente maestra de la ingeniería que hay detrás del Mobile Product Authentication (Autentificación Móvil de Producto o MPA), una solución de la empresa Sproxil, ubicada en Massachusetts, EE.UU., que permite a los compradores determinar si los productos al menudeo son legítimos, están falsificados o fueron robados, por medio de un teléfono celular.

Simplemente, tienen que rascar la etiqueta de seguridad de Sproxil –adherida al artículo previamente en la fábrica– para revelar un código numérico que servirá una sola vez y enviar de manera gratuita dicho código en un mensaje de texto para obtener un número de seguridad para autentificar el origen del producto.

Aunque la tecnología del MPA trabaja con cualquier mercancía, Sproxil está concentrando sus esfuerzos en el mercado farmacéutico internacional. Y es que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta un 30% de los medicamentos que se venden en naciones emergentes de África, Asia y América Latina son pirata. “Queremos impactar en la vida de cientos de millones de consumidores en mercados en los que no se tienen otros medios para verificar los productos que compra”, dice Ashifi, oriundo de Ghana, quien fundó Sproxil en 2008.

Supo de la epidemia de fármacos falsos en el oeste de África mientras estudiaba en Dartmouth College (EE.UU.) y su investigación de doctorado lo llevó a una primera versión del servicio MPA. Al principio, Ashifi enfocó su tecnología en la industria alimentaria, aplicada a los productos orgánicos, pero la respuesta no fue buena. “Los de las tiendas sintieron que era irrelevante y los consumidores estuvieron de acuerdo. Afirmaban que si la marca decía que era orgánico, entonces era orgánico”.

Sproxil tuvo una recepción más cálida en el sector farmacéutico, donde los fabricantes legítimos buscaban un método amigable con el usuario que permitiera diferenciar sus medicamentos de los pirata. Ahora, la empresa le vende la solución directamente a compañías farmacéuticas y otras marcas que comercializan desde vestimenta hasta partes automotrices, proporcionándoles etiquetas con los códigos, o simplemente los códigos, y supervisando la verificación del producto en sus servidores.

Actualmente, hay 3.5 millones de usuarios de la plataforma que han efectuado 6.3 millones de verificaciones. Y aunque Ashifi no ofrece cifras, asegura que las ventas se van duplicando año con año. Adicionalmente, la firma consiguió una inversión de US$1.8 millones de Acumen, un fondo de riesgo global sin fines de lucro dirigido a proyectos internacionales contra la pobreza.