Emprendedores

InstaFit: Gimnasio para llevar

Oswaldo Trava aprovechó las ventajas de emprender en Internet y hoy tiene presencia en cuatro países del continente americano.
InstaFit: Gimnasio para llevar
Crédito: Depositphotos.com

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), el 31.8% de los mexicanos padece sobrepeso u obesidad. Esto coloca a México como el país con más población con “unos kilos de más”. Sin embargo, es el tercero de los siete países a nivel global con más gimnasios, después de Estados Unidos y Brasil, de acuerdo con un estudio realizado por WTS International (consultora especializada en brindar asesoría a este tipo de giros).

A simple vista, montar un gimnasio podría parecer una buena oportunidad para emprender. “El problema es que sólo el 3% de quienes tienen una membresía acuden de manera regular”, señala Oswaldo Trava, cofundador y director general de la plataforma en línea InstaFit.com. Entonces, ¿qué lo llevó a apostar por este mercado? La escalabilidad que ofrece Internet. Y es que la innovación de su negocio radica en que el usuario puede acceder a servicios de gimnasio y nutrición desde el lugar donde se encuentre siempre y cuando tenga una conexión a Internet, en horario abierto.

Se trata de un servicio en línea que, por menos de $13 diarios, ofrece a sus suscriptores una rutina personalizada de ejercicio, un plan alimenticio –avalado por la Academia Mexicana de Estudios de la Obesidad– y seguimiento y apoyo en redes sociales durante 10 semanas. Además, los miembros de esta comunidad en línea no tienen que invertir en equipo de entrenamiento, ropa deportiva ni desembolsar los $1,500 a $2,800 mensuales que cuesta en promedio el acceso a un establecimiento premium.

A la velocidad de internet

Durante sus primeros meses de casado, Oswaldo experimentó en persona los beneficios de llevar una alimentación sana y hacer ejercicio de manera constante. Gracias a esto, su espíritu emprendedor –que había llevado al éxito a su anterior empresa de compra-venta de artículos de segunda mano, Lo Mío es Tuyo– lo hizo pensar en un modelo de gimnasio en línea. Así, junto con su actual socio, Georg Stockinger, investigó qué opciones existían en el mercado, descubriendo que el concepto ya existía en EE.UU, Australia y algunos países de Europa, más no en México y Latinoamérica.

“Pensamos que la manera más efectiva y rápida para llegar a más clientes era a través de Internet”, afirma. Y estaba en lo correcto: tan sólo en México, en abril de 2013 la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) contabilizó 45.1 millones de internautas. Para noviembre de 2013 y con una inversión de US$500,000 –contra los US$6 millones promedio que se requieren para montar un gimnasio tradicional– se lanzó la primera versión de InstaFit y en enero de 2014, la oferta se tropicalizó para aterrizar en Colombia, Bolivia y Estados Unidos.

Pronto, los socios se dieron cuenta de que la ecuación “más internautas = más ganancias” no les garantizaría un negocio rentable. Fue así como, sobre la marcha, los emprendedores diseñaron una estrategia de comunicación vía redes sociales que generara más clientes , pero sobre todo, su permanencia en los programas de entrenamiento. El inicio había sido bueno, lo único que faltaba era dirigir los mensajes al público meta, compuesto por 75% mujeres y 25% hombres, de 25 a 40 años y profesionistas, que en poco tiempo aprendieran a valorar la conveniencia del modelo.

Trabajar en la resistencia

El primer paso para aumentar su cartera de clientes consistió en buscar embajadores de la marca que, con su ejemplo de vida saludable, invitaran y motivaran a los usuarios de Internet a formar parte de la comunidad InstaFit. Así, se sumó la conductora Claudia Lizaldi, quien sólo en su cuenta de Twitter suma más de 264,000 seguidores. A la par, desarrollaron una campaña en redes sociales a través de la cual las personas pudieran llevar un registro de sus avances y compartir su experiencia entre sus contactos. El resultado: la empresa cuenta con 81,254 likes en Facebook y 2,916 seguidores en Twitter.

Para Oswaldo, el gran reto de su negocio no es la competencia –esas grandes cadenas de gimnasios, los nuevos formatos low cost o los 24 horas–, sino educar a la gente para que adopte una vida basada en la actividad física y una alimentación sana. “Dejamos que nuestros clientes hablen de cómo les cambiamos la vida”, señala. Si eso no es suficiente, la plataforma está diseñada para regalar una semana de prueba. Incluso, InstaFit ofrece una garantía de la devolución total de la inversión si al finalizar las 10 semanas de entrenamiento el cliente no ve resultados.

Desde el inicio de operaciones a la fecha, 75,000 internautas han solicitado la semana gratis de prueba, se han perdido 4.5 toneladas de sobrepeso entre todos los usuarios y sólo se han reportado dos casos de devolución. “Una persona dijo que eso no era lo suyo y otra más tuvo que dejar el entrenamiento por una lesión que nada tuvo que ver con nuestro programa”, advierte Oswaldo. ¿Y una vez que concluyen las 10 semanas? El cliente queda tan satisfecho con sus logros que busca otros planes personalizados de la plataforma para mejorar aún más.

Además de este servicio, hoy InstaFit maneja más líneas de negocio: un programa de entrenamiento diseñado para atender al personal de grandes corporativos bajo el nombre de Programa Corporativo de Salud Instafit, y antes de cerrar 2014 lanzará un suplemento alimenticio 100% vegetal, avalado por farmacéuticas reconocidas. Todo esto gracias al apoyo de dos inversionistas que creyeron en el proyecto, Gilberto Taracena –fundador de Metros Cúbicos– y la agencia Clarus Digital.