Plan de Negocios

Tu casa: El lugar ideal para emprender

Iniciar un negocio desde casa es la mejor opción para probar tu idea con una baja inversión. Atrévete a emprender sin tener que pagar la renta de un local.
Tu casa: El lugar ideal para emprender
Crédito: Depositphotos.com

Emprender está de moda y es una tendencia que no sólo se observa en México, sino tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo. El Monitor Global del Emprendimiento (Global Entrepreneurship Monitor o GEM, por sus siglas en inglés) destaca un auge en la actividad emprendedora a nivel global: en su reporte 2012 revela que el número de emprendedores se había acercado a los 400 millones en 54 economías durante el año anterior.

Además, cada vez los emprendedores son más jóvenes, buscan el emprendimiento como una opción de vida y comienzan sus negocios dentro de casa, mientras se encuentran estudiando. La razón: en algunos casos el apoyo que encuentran en sus padres, pero sobre todo, los ahorros que pueden tener al operar desde su domicilio.

Contrario a lo que muchas personas creen, cuando arrancas un negocio no siempre es necesario invertir en la renta de una oficina o un local. Este punto representa uno de los gastos más grandes que se hacen en el momento de fundar una empresa y, en algunos casos, llega a ser uno de los factores de fracaso.

Así lo reconoce Gonzalo Marín, CEO de Wayra, la aceleradora de negocios de Telefónica que inició operaciones hace tres años y que hoy tiene presencia en 14 países latinoamericanos y europeos. A la fecha, esta iniciativa ha impulsado la creación de 350 empresas del ramo tecnológico, de las cuales han muerto unas 60.

“Los fracasos vienen por muchas causas, tal vez te equivocaste en el mercado o en el modelo de negocios”, señala el directivo. Y es que al arrancar una compañía tienes que crear una solución a un problema existente, ver a quién le vas a vender, por qué te la van a comprar y por cuánto. “Como te falle uno de esos factores te caes, pero también por hechos como pagar una renta. Hay veces que sólo tener que afrontar este gasto hace que las empresas fracasen”, reconoce Marín.

Es por esta razón que varios emprendedores deciden convertir su casa en su oficina o centro de producción.

Cambio de paradigma

Y así como se van destruyendo mitos que señalan que para arrancar un negocio se debe contratar una oficina, el perfil del emprendedor también se va transformando. Los números no dejan duda, así como tampoco el sinnúmero de iniciativas que se celebran a diario en todo el planeta para fomentar el emprendimiento juvenil. En la actualidad, este sector de la población prefiere pensar en iniciar su empresa, que verse a sí mismos como empleados en una gran corporación.

“El perfil del emprendedor ha cambiado radicalmente durante los tres últimos años. En estos momentos los sueños de los chavos son ser emprendedores, no empleados, ni funcionarios, sino tener su propio negocio”, afirma Tommaso Prennushi, empresario y responsable de Emprendedores en Campus Party, una iniciativa que desde 1997 reúne durante siete días a miles de participantes para discutir temas de innovación, creatividad, ciencia y ocio digital; y que pretende transformar el conocimiento en acción a través del emprendimiento. Hoy está presente en Iberoamérica y Europa.

“Desear iniciar un negocio tiene su parte de riesgo, pero era un cambio necesario en las sociedades latinas, no tanto en las anglosajonas donde la opción de emprender siempre ha existido”, opina el experto al considerar que “cada año se duplica el número de jóvenes que quieren ser emprendedores”. Y es que la juventud y la formación universitaria son una buena combinación para arrancar una empresa.

A comparación de naciones europeas como España -donde los empresarios jóvenes tienen entre 35 y 44 años, según el GEM-, en México la edad promedio de arranque es de entre los 25 y 34 años. Además, se observa un incremento del 14.3 al 18.3% en la participación de personas que quieren emprender un negocio y que tienen entre 18 y 24 años de edad.

Esto también responde a un cambio drástico en la mentalidad de la población,  empujada ante la falta de oportunidades laborales, dice Adolfo Moreno Luna, director de Innovación de la División de Emprendimiento e Innovación del Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara.

El también fundador de Rancho Viejo, empresa del sector agro, sostiene que durante mucho tiempo se vivió el emprendimiento como una pasión. “Aunque también hay que hacerlo por necesidad”, acota. “Hoy hay mucha gente joven preparada para hacer las cosas diferentes, dispuesta a creer en México y que, si de repente no encuentra trabajo o lo halla donde no le gusta, piensa en otra alternativa. Es entonces cuando podemos ser detonantes de una economía”, comenta.

Los primeros pasos

Lo que es innegable es que, sin importar el giro de que se trate, para tener éxito en un emprendimiento que comienza desde casa, deberás ser disciplinado y aprender a organizarte. Asimismo, evitar distraerte con cosas como el ladrido de tu perro, limpiar tu casa o prender la lavadora de ropa. Por eso, tras definir tu proyecto de negocios, el siguiente paso es establecer un ambiente propicio para trabajar.

Tal vez cuentes sólo con un cuarto en la azotea o un pequeño espacio en tu sala. Entonces deberás adaptarlo para convertirlo en un lugar cómodo donde puedas concentrarte en tus objetivos. Lo recomendable es que este sitio cuente con luz natural, ventilación y una puerta que se cierre para aislarte del “mundo exterior”.

También deberás actuar como lo harías en una oficina convencional. Establece horarios de entrada y salida, y fija el tiempo que destinarás a comer, descansar y distraerte. Habla con tus familiares y aclara que el hecho de que trabajes en casa no significa que tu vida laboral se va a mezclar con tu vida personal.

Procura tener un equipo de oficina básico para tu emprendimiento. Esto incluye: una computadora, impresora, conexión de Internet, material de oficina y una línea telefónica. Hoy existen soluciones como Fontacto (fontacto.com), una startup mexicana que te brinda un número fijo para que puedas atender tu negocio desde tu celular. Otro punto básico es contratar un dominio de Internet para que desde el inicio manejes tu correo y página Web de manera profesional.

Al margen de estos detalles, no olvides que el éxito de tu negocio dependerá en gran medida de tu proyecto. Adolfo Moreno, del Tecnológico de Monterrey, señala que los nuevos emprendedores deben estar abiertos a seguir nuevos caminos y a no aferrarse a un producto en sí. También deben estar dispuestos a arriesgarse e incluso, a fracasar. “Si fallaste una vez, vas a aprender qué es lo que no tienes que hacer y buscarás la manera de no repetir lo mismo. Entre más rápido lo hagas, más pronto aprenderás”, sentencia.

Lo bueno es que el fracaso no es un problema para las nuevas generaciones, opina el experto. Los estudiantes de negocios tienen el chip de que lo que emprendan debe ser exitoso y, por ello, tienden a irse por caminos seguros. “Te dicen que no puedes perder dinero o contratar a alguien y luego despedirlo. Sin embargo, los chavos ya no están dispuestos a seguir el mismo camino. Ahora ven más allá y tenemos que ayudarlos a que abran los ojos a la chispa de innovación”. La necesidad de emprender y los resultados, si se trabajan bajo este enfoque, son muy distintos y se encaminan con mayor fuerza hacia el éxito, sostiene Moreno.

Hoy quien trabaja desde casa dejó atrás la idea de quedarse en pijama todo el día y ocupar un pequeño espacio en el comedor después de desayunar. Hacer de tu hogar tu oficina te implicará mayor planeación, es cierto; aunque si aprendes a aprovechar la tecnología, esto puede ayudar a administrarte mejor. Estas herramientas te permitirán también mantenerte conectado con tus clientes, a pesar de tener que salir a la calle, y pensar desde el inicio en hacer un negocio más global.

La mesa está puesta para que comiences a probar tu idea, sólo no olvides que el gran reto sigue siendo que aprendas a conocer realmente quién es tu cliente, que distingas tu mercado y que le des soluciones reales a sus problemas.